Germán Chiodi: “¡A los pacientes no los divertimos, los movilizamos!”

Director de cine y licenciado en psicología, coordina un taller audiovisual en el hospital neuropsiquiátrico de Open Door y narra la experiencia.

Por Mirtha Caré (eme.elcafediario@gmail.com)

Desde hace cinco años, en el Hospital Neuropsiquiátrico Dr. Domingo Cabred –ubicado en la localidad de Open Door, partido de Luján–, funciona un taller audiovisual coordinado por el cineasta y psicólogo Germán Chiodi, la profesora de teatro Griselda ‘Grillo’ Cugliati y la psicóloga María José Carreño. El taller depende del Programa de Rehabilitación y Externación Asistida (P.R.E.A.) del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. En su lugar de trabajo, Germán Chiodi habló con ‘El Café Diario’ sobre esta enriquecedora experiencia.

¿Cómo se articulan el arte y la psicología en el taller y qué se propone?

Hay pacientes que hace 30 o 40 años que están internados, la idea es romper con la cronicidad en la internación. Lo que se propone es que no sólo estén la psiquiatría y la psicología interviniendo en la salud de los pacientes, sino también otras disciplinas, como pueden ser los trabajadores sociales y los talleristas, para que los pacientes se puedan externar de los pabellones y romper con la rutina diaria que tienen en esos lugares.

Para esto, la psicología y el arte se complementan muy bien, están muy ligadas; entonces, en el taller tenemos el teatro, el audiovisual, y por otro lado la psicología uniéndose en un objetivo. Aunque a veces esta relación se torna paradójica.

Proponemos que no sólo estén la psiquiatría y la psicología interviniendo en la salud de los pacientes, sino también otras disciplinas”

Despertar subjetividades

¿Cómo se trabaja para conseguir los objetivos?

Tratamos de que los pacientes recobren la subjetividad que perdieron y puedan empezar a sentir y a encontrar horizontes de vida. Quizá ofreciéndoles un oficio, como puede ser el manejo de la claqueta, de la cámara, del sonido o con la actuación misma, se logre que tengan un proyecto el día de mañana o que les sirva como disparador para poder salir de ese encierro. Ese ya es un trabajo clínico.

Por otro lado, como el objetivo también tiene que ver con el arte, les acercamos a los internados el lenguaje audiovisual y los recursos técnicos. Les enseñamos a utilizarlos y a su vez les abrimos la posibilidad de poder narrar, de expresarse a través de este lenguaje, entonces ahí el rol es pedagógico.

De lo que se trata es de acercarles diferentes formatos audiovisuales, como por ejemplo un videoclip, un cortometraje, un documental, o, en este caso, una película, un largometraje. Ahora estamos haciendo una película que surgió de un cortometraje.

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Psiquiatría y psicología se unen a otras disciplinas para romper la rutina de los pacientes internados.

Silencio, internos participando

¿Todos los internos pueden participar?

Hay aproximadamente 14 pabellones, y cada uno tiene su particularidad. Hay pabellones más complejos por las patologías, como el de toxicomanía, donde los internados no pueden salir porque están en tratamiento por la abstinencia, y como la abstinencia a las drogas no es fácil, tienen que contenerlos, y no participan del taller.

Existen otros, como el pabellón de crónicos, que están abiertos, donde es más fácil presentarles la iniciativa y lograr que se interesen. Estos últimos viven ahí, los alimentan, les dan la medicación, es todo muy rutinario, y en el tiempo que tienen entre medio están sentados, se miran, no hacen nada.

¿Cómo los movilizan?

Lo que hace este equipo es proponerles actividades para despertar subjetividades, que empiecen a interrogar y a interrogarse, que se movilicen. La inmovilidad depende mucho de la medicación y de los vínculos que a veces se tornan violentos por una cuestión de convivencia.

La inmovilidad depende de la medicación y los vínculos, por eso lo que hacemos es sugerirles actividades para despertar subjetividades, que empiecen a interrogar y a interrogarse, que se movilicen”

Hablo de violencia a nivel subjetivo, violentos para uno mismo, para la identidad y para la construcción de cada uno. Uno se levanta a la mañana y tiene objetivos de vida, tiene proyectos, tiene un montón de cosas que en estos lugares empiezan a perderse. A veces, los tratamientos anulan esta posibilidad de proyectar, de encontrarle un sentido a la vida. Cuando la medicación es fuerte te anula por completo y la violencia es desde ahí.

Una película fabulosa

Mencionó que están haciendo una película. ¿De dónde surge el guión?

Es complicado, depende de la mirada, el guión surge de lo impredecible, de lo contingente. Nosotros trabajamos de manera asamblearia, esto significa que se tiran ideas y se votan, se construyen. Es un trabajo bastante democrático. A veces es difícil conformar una escena, es medio un disparate… Lo que es acorde a nuestro lenguaje, el audiovisual es un disparate, el arte es un disparate, y qué mejor que ese lugar para el disparate.

Cuento una anécdota: Una vez estábamos en ronda resolviendo una escena y viene un participante que llegó tarde, se sentó y empezó a contar que vio a Adán y a Eva y a la manzana, todos nos miramos sin entender y tratamos de explicarle que estábamos con una escena, pero él insistía “no, pero la manzana y Adán y Eva…” y empezó a explicar la escena de la Biblia, entonces empezamos a asociar lo que trajo el compañero.

El escenario audiovisual es el mejor lugar para plantear un disparate, porque en sí es un disparate, el arte es un disparate”

La escena que estábamos desarrollando justo se trataba de un sueño, así que lo incorporamos al guión. El delirio de la Biblia lo incorporamos a nuestro delirio y salió algo maravilloso que después grabamos. Era maravilloso verle la cara al compañero que había planteado esto de Adán y Eva y la manzana.

Eso debe ser satisfactorio…

Sí, primero nosotros tenemos que tratar de no ir con un “yo” muy reforzado, tratar de evitar la rigidez. Olvidarnos del “yo estudié cine”, “yo estudié psicología”, y acercar las herramientas cinematográficas y de teatro, y cuando aparecen estas cosas, tratar de estar atentos. Dándoles lugar a las contingencias. El trabajo se enriquece cuando no nos atenemos estrictamente al guión.

A medida que íbamos armando escenas de esa manera, alternando entre el lugar que se le da a la clínica y a la producción, es como la película fue creciendo. Aunque, por otro lado, como cineasta es un poco frustrante, ya que la idea es terminarla. Una película se termina en un año, dos; nosotros ya llevamos cuatro años.

Para lo que hacemos y lo que buscamos, tenemos que tratar de no ir con un “yo” muy reforzado, tratar de evitar la rigidez, olvidarnos del “yo estudié tal cosa o tal otra”

Uno quisiera ir directo a los aplausos y pasar a otra cosa. Pero que en el proceso de realización venga un compañero que estuvo pensando y trajo esta idea de Adán y Eva, y que lo vea después todo plasmado en el vestuario, en la escenografía, o que se vea después proyectado, es de lo que se trata. Darle lugar a la clínica. Es satisfactorio, porque todo eso es lo que dispara la subjetividad. Entonces ahí es a donde empiezan los pacientes a exigirse y a exigir.

Curar, recuperar, formar, entretener

Entre todo esto, ¿se divierten?

Ahí está, ¿se divierten? La escena de Adán y Eva y la manzana, por ejemplo, era una escena que tensionaba, y cuando hablo de tensión en escena es cuando se unen todas las subjetividades ahí, las responsabilidades ahí, para construir algo en común. Cada uno tiene su rol y hay algunos que tienen que practicarse más que otros. Entonces, los que necesitan practicar más generan un poco de tedio en los que ya vienen practicando; eso, a su vez, genera mucha tensión y hay que estar atentos para que no se creen conflictos.

Una vez, en ese ínterin, alguien me dijo “qué bueno lo que hacés por los pacientes, qué lindo que divertís a los muchachos“. A mí eso me dio mucha bronca, porque no estamos divirtiendo a nadie, si la pasan bien es por ellos. En esa ocasión con Grillo nos miramos y nos preguntamos cuál era nuestra función, porque en definitiva no es divertirlos.

Tenemos la bajada de línea de que la idea es hacer clínica para que los pacientes se despierten de esas internaciones tan largas, pero el objetivo del taller es hacer arte, no vamos ni a asistir ni a divertir. Uno va a un taller y quiere poner en práctica ese oficio, y si salen productos es fantástico.

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