Fútbol argentino y COVID-19, cuando la salud y el negocio son incompatibles

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Los casos positivos de COVID-19 se repiten en el fútbol argentino y crece la discusión. ¿Se debe suspender ya el torneo? Opiniones para todos los gustos.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Bernardo Falvella (ber_falve@hotmail.com)

Argentina atraviesa una situación preocupante como consecuencia de la pandemia del coronavirus, con un panorama sanitario al que la mayoría de los especialistas denominan como «segunda ola». El mundo del deporte en general, si bien el foco se colocar sobre el fútbol, vuelve a vivir momentos de incertidumbre.

Rebrotes sin control

En las últimas semanas se han conocido innumerables casos positivos de COVID-19 tanto en los clubes de la Superliga como en las diversas categorías del ascenso.

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La cúpula de la Superliga: Hugo Moyano, presidente de Independiente de Avellaneda, Jorge Ameal, presidente de Boca Juniors; Marcelo Tinelli, presidente de San Lorenzo; Claudio Chiqui Tapia, presidente de AFA; Rodolfo D’Onofrio, presidente de River Plate y Víctor Blanco, presidente de Racing Club de Avellaneda.

Ya se cuentan más de 150 casos positivos entre futbolistas, directores técnicos, dirigentes y allegados a los planteles, tras los hisopados que se han practicado en las instituciones conforme al protocolo preventivo que exige la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

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Sede de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la calle Viamonte.

Los contagios registrados en Sarmiento de Junín, Banfield, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Racing Club, Independiente, San Lorenzo, Estudiantes de La Plata, River Plate y Boca -entre otros equipos-, son ejemplos que reflejan una realidad sanitaria fuera de control.

A su vez, también marcan el incumplimiento de los protocolos de salud, producto de una relajación que se ha dejado ver en la última recta del verano argentino de manera generalizada en la sociedad. El fútbol la ha reflejado a su manera.

El rebrote de contagios no sólo implica una preocupación desde el aspecto sanitario, sino que perjudica a los equipos que se ven más afectados por la enfermedad y que deben afrontar la competencia oficial con un plantel diezmado. La posibilidad de poder competir en igualdad de condiciones, como consecuencia de lo que ocurre, se diluye.

Parar la pelota parece poco redituable

Ante el panorama actual las autoridades máximas de la calle Viamonte han tomado la decisión de que todas las categorías del fútbol local vuelvan a la Fase 1, obligando a los clubes a respetar los protocolos de sanidad de manera estricta.

Las medidas buscan mitigar el problema, pero se empieza a rumorear que algunas personas influyentes entre quienes manejan las riendas de este deporte se plantean seriamente de suspender la actividad nuevamente como una necesidad. Al menos por un tiempo.

Las chances de que esto ocurra existen, pero es tal el volumen de negocio que gira en torno al fútbol, con los derechos de televisación de los encuentros -la columna vertebral de los ingresos económicos en la mayoría de los clubes- en un primer plano, que un nuevo apagón del fútbol se antoja improbable. La enorme cantidad de empleados que dependen de un sueldo fijo y desarrollan tareas internas en las instituciones, es otro obstáculo ya que el contexto es muy hostil para con ellos.

Todos estos elementos conspiran para que no se pueda llegar a un consenso general respecto a aplicar un nuevo blackout sobre deporte más popular. La realidad es compleja y la continuidad del fútbol en el futuro inmediato está en el aire.

La AFA no tiene en mente suspender la competencia y por más que el Gobierno ha anunciado las nuevas restricciones merced al aumento exponencial en la tasa de contagios, el balón seguirá rodando. Julio Humberto Grondona, expresidente de la AFA, solía decir «todo pasa«. La mesa ejecutiva del máximo organismo rector del fútbol argentino la mantiene vigente.

Suspender o no suspender, esa es la cuestión

En diálogo con El Café Diario, varios de los protagonistas del fútbol argentino exhiben diversas posturas respecto a la chance de que la actividad oficial haga una pausa.

Jorge Gabrich, segundo entrenador del plantel profesional del Club Atlético Platense, equipo de primera división, sostiene que «la postura de nuestro club siempre fue tener máximo cuidado. Como todo trabajador, no quiero que el fútbol se pare, pero sí que haya cuidado, más que nada entre los jóvenes, que son los que hoy más se están contagiando; esta situación nos termina perjudicando a todos«.

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Jorge Gabrich, segundo entrenador y asesor técnico de Platense.

Mientras tanto, Juan Cruz Komar, defensor de Talleres de Córdoba, club también de la primera división, indica que «se tiene que seguir jugando. Se pueden mejorar los protocolos y reprogramar partidos donde haya equipos con un número elevado de casos de COVID. Pero no se puede volver a parar el futbol».

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Juan Cruz Komar.

Cabe destacar la postura de Real Pilar, club que milita en la Primera C, donde la cúpula dirigencial no comparte un criterio único. Están quienes anhelan la cancelación de la actividad, y quienes desean que la pelota ruede a como dé lugar.

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