Frente a la incertidumbre, desprovistos de manuales

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos La pandemia ha instalado un contexto de incertidumbre y el gobierno nacional se encuentra desprovisto de manuales. Entre Jauretche y el nuevo desafío peronista.

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Por Ariel Robert (arielrobert1@gmail.com)

En política, así como en el mundo digital, la opción es binaria: conservar el statu quo o reformar. En el medio, la incertidumbre.

Desde el Papa Francisco hasta el presidente de China Xi Jinping coinciden que de esta pandemia vamos a salir distintos. Mejores o peores. Tal vez mejores y peores.

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Genera expectativas, buenas, malas y peores la coincidencia también inédita de dos líderes que -en función de lo que representa cada uno- cualquiera imaginaría imposible.

Excede la curiosidad periodística y de alguna manera se ha convertido en una necesidad participar de cuanta teleconferencia nos ofrezcan.

Convengamos que de no ser por estas herramientas tecnológicas y esta nueva vocación de entablar vínculos con quienes consideramos que pueden decirnos algo que nos despeje dudas, estaríamos quizá con idéntico volumen de incertidumbre pero con las neuronas tan relajadas como las piernas.

El legado de Jauretche

Oportunidades impensadas. Días atrás, y gracias a los responsables de ‘Diálogo Plural’, asistí, ¿es correcto decir asistí?, no, mejor: participé de un encuentro con Ernesto Jauretche, aunque él bien pudo ignorar nuestra presencia. Inevitable citar parentesco con Don Arturo, y tanto como aquél, un lúcido pensador, independiente de los mandatos filosóficos de época, comprometido con una ideología de modo manifiesto.

En su charla, y desde esa claridad que sólo otorga la experiencia activa sumada al conocimiento reflexivo, ante una tribuna diversa, planteó lo que él considera cinco premisas para cuando se avance y vaya diluyéndose la amenaza letal de esta pandemia.

Partiendo de un análisis severo, compartió su pensamiento en relación al futuro inmediato y mediato de la Argentina. Conceptos que contribuyen a pensar cuáles son las posibilidades y también cuál el rol de la dirigencia.

«Argentina no es un país pobre, es injusto», nos sacude Ernesto Jauretche para sacarnos de la modorra y de la tentación de creer en cambios súbitos y alentadores. El hambre -destacó- no es nuevo, ni producto de la pandemia, y aunque la intención primigenia del Gobierno Nacional fue combatir este flagelo, no le imprimió la suficiente intensidad como para mitigarlo completamente. Esta es una de las premisas. Abordar este y los problemas sobre carencias elementales desde la política, ya que son déficit distributivos, no ausencia de recursos.

Insta a pensar qué ocurrirá una vez terminado el confinamiento y, a la vez, cómo el Estado hará para paliar las situaciones de miles de familias que volverán al desamparo, con el agregado de la desocupación de los trabajadores informales, de esos que viven de trabajos eventuales, de oficios mal pagos. La pregunta que es indispensable formularse: esta inédita disciplina social ha sido ¿por subordinación a las jerarquías del poder o por consciencia y miedo?

De la respuesta ese interrogante podrá conjeturarse qué ocurrirá si el Estado no asiste con todas sus herramientas a los vulnerados en sus derechos básicos.

Animó desde su conversación a evitar la tendencia fatalista que proponen los popes de la Economía ortodoxa. La economía política es Política económica, enfatizó. De ninguna manera la economía es una ciencia exacta ni invariable. Recuperar la audacia política e ir a fondo, dos atributos que bien le caben al peronismo en sus procesos de gobierno, ambos son hoy indispensables.

Realidad, esperanza, igualdad

Trabajar para equilibrar las desproporciones, y darle un sentido humano a las decisiones económicas desde la política. Una economía para la vida quizá requiera de revisar ahora, en esta instancia, el tratamiento de los vencimientos de deuda, basándose en «Vivir con lo nuestro», aquel ensayo de Aldo Ferrer publicado en 1983.

La voluntad transforma la realidad, sostiene Ernesto Jauretche y toda situación se ajusta a las convicciones y principios que abrazan al colectivo social. Y así como su tío Don Arturo, sintetizó que «la esperanza es la bandera de los pueblos».

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Ernesto Jauretche afirma y confirma que la noción de Utopía es insustituible a la hora de gestar las condiciones necesarias para producir un cambio que nos arrime a la justicia y tienda hacia la igualdad.

Hay que admitirlo, el cambio de escenario y estas comunicaciones mediadas por pantalla y teclado; y esto de quitarle una dimensión a las reuniones, morigeran la emoción. Sino, no caben dudas, aplausos y abrazos hubiesen prolongado la reunión por horas.

Irrespetuoso e injusto sería pretender un corolario utilitario de una exposición tan generosa y honesta, pero sí a modo de cierre, rescatamos aquí un concepto que nos convidó a los participantes de esta videoconferencia. Trazó una analogía entre los principios libertarios de la gesta emancipadora de América y la situación que atravesamos hoy, y parafraseando a Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, también venezolano, propone: Inventamos o erramos.

Podríamos concluir, ni cola de león ni cabeza de ratón, auténtica decisión política, rotunda y transformadora.

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1 comentario en “Frente a la incertidumbre, desprovistos de manuales

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