Cristina Fernández de Kirchner (Foto: Cuenta oficial en Facebook).

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Fernández & Fernández, el desconcierto y la estrategia política

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Cristina Fernández sorprende con su estrategia desde la candidatura a vicepresidenta en una dupla encabezada por Alberto Fernández. Sus rivales políticos, desorientados.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Rodolfo Chisleanschi (rechis2@yahoo.es)

Las últimas hornadas de entrenadores de fútbol tienen varios puntos en común. Uno de ellos es haberle perdido el miedo al verbo desordenar. Encarcelado durante décadas en una ridícula pretensión de orden estricto, el juego pedía a gritos una liberación. Y esta llegó cuando algunos técnicos comprendieron que, en determinados lugares de la cancha y en momentos muy precisos, la única forma de alterar el orden del rival es generando un desorden propio.

En la mañana de un caluroso sábado de otoño, y sin más conocimientos de fútbol que una cierta predilección por Gimnasia y Esgrima La Plata, Cristina Fernández de Kirchner aprobó con nota la primera materia para sumarse a este enfoque tan diferente y actual con el que se mira, se estudia, se trabaja y finalmente se juega al más universal de los deportes. La proclamación de su candidatura junto a Alberto Fernández para las PASO de agosto representa, en primera medida, un desorden absoluto. De ella, por ocupar el segundo escalón en una fórmula en la que aún así seguirá siendo el imán que atraiga los votos. Y de todo el escenario político argentino, que la esperaba en cualquier otra posición menos en la elegida.

Confundir a las filas de la vereda de enfrente

Los diccionarios de sinónimos más reconocidos entregan hasta una docena de vocablos con significado semejante a desorden. Desconcierto y confusión son los que mejor encajan en esta coyuntura. Ejercer la iniciativa y asumir el protagonismo siempre es una buena táctica. En política y en cualquier otro ámbito. Si además implica desconcertar y confundir a las filas agrupadas en la vereda de enfrente, el efecto se duplica, porque despierta asombro, motiva un repliegue inicial del contrincante para estudiar la nueva situación e, ineludiblemente, lo obliga a jugar de contraataque.

Sobre el césped todo tiene resolución rápida. Un equipo manda a su arquero a cabecear al área rival como acción desesperada y la mayoría de las veces la acción no tiene ninguna trascendencia. Pero en ocasiones el gesto acaba en gol propio (del mismo arquero o de un compañero que aprovecha el despiste de una presencia inesperada). Claro que tiene un riesgo: también hay ocasiones en las que el gol lo acaban gritando los rivales. Todo depende de lo que ocurra cuando la pelota cruza el aire.

En política corren otros tiempos. Y aunque falte apenas un mes y monedas para presentar las listas a las PASO, resulta suficiente para sacudirse la sorpresa, descubrir los puntos flacos de quien pegó primero y preparar los modos para contrarrestar el avance inicial. El margen entre la difusión del anuncio de Cristina y la puesta en marcha de las estrategias contrarias difícilmente haya superado los cinco minutos. Adivinar cuáles serán dichas estrategias -desde los distintos y variados sectores que se oponen a un regreso de la ex presidenta a la Casa Rosada, aunque fuese como vice-, ya tiene otro precio.

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Cristina Fernández de Kirchner (Foto: Cuenta oficial en Facebook).

Atención a la jugada de los poderes fácticos

Durante todo el día fueron sumándose voces de apoyo a la nueva pareja Fernández&Fernández, o Fernández2 como ya se la conoce (buscado o simplemente aprovechado a partir de la casual coincidencia, la desaparición instantánea del apellido Kirchner en la fórmula debe considerarse una muy interesante estrategia publicitaria). También, lógicamente, hubo otras tantas declaraciones adversas. Unas y otras entraban dentro de lo esperable.

Las claves para lo que pueda suceder en agosto las darán, entonces, aquellos que por ahora eligieron la prudencia. Es decir, todos los que promueven la tercera vía. En este sentido será primordial prestar mucha atención a las fichas que accionen desde ahora mismo los poderes fácticos, cuyos teclados tienen la capacidad de modificar la voluntad del electorado. Para no ser ambiguos, el mercado y los grandes medios de comunicación.

La artillería que el Banco Central y el Gobierno están utilizando para mantener controlado el dólar quizás sirva para evitar un reflejo inmediato del anuncio en esa variable tan sensible para nuestros maltratados bolsillos. Serán así las voces y los hechos que lleguen desde el corazón de la economía mundial, y que se supone pueden estar interesados en frenar la “alternativa Fernández“, los que nos darán la pauta del adversario que prefieren para encargarse de la tarea.

Los medios formadores de opinión libran su propia batalla, y en ella ya estarán calibrando quién es el rival mejor posicionado para llevar sus banderas al cuarto oscuro. Con Mauricio Macri hundido en las encuestas, sus movimientos de los próximos días -en forma de portadas, editoriales, entrevistas y notas de opinión-, serán vitales para conocer a la persona que unjan como “su” candidato. También a aquellos que dejen abandonados a su suerte.

La apuesta que no estaba en el pizarrón

Colocar a Alberto Fernández como punta de lanza es, sin duda, una apuesta que no estaba en los pizarrones de ningún diseñador de diagramas preelectorales. Puede verse como un movimiento hacia el centro político, si se toma como referencia los últimos años de gestión de Cristina como jefa del Ejecutivo. Asimismo, como un llamado al diálogo y la mesura que tuvo su anticipo hace diez días, la noche que presentó su libro. Y desde ya, como un lanzamiento de una plataforma renovada de mirada sobre el presente y el futuro del país, y un intento de superación de la grieta que ella misma encarna más que nadie.

En el fútbol, crear el desorden, el desconcierto, la confusión en las líneas rivales ayuda a construir situaciones que pueden desembocar en goles a favor. Pero es el primer paso, y en ningún caso los garantiza. Por regla general, son indispensables unos cuantos aciertos más antes de soltar el grito y el festejo.

Cristina y Alberto, Alberto y Cristina, Fernández&Fernández. La ex presidenta convocó al desorden en una mañana de sábado que como por arte de magia se convirtió en diferente a todas las demás. Cambió de frente cuando nadie lo esperaba. Lanzó al ataque a un jugador que no aparecía en los planes de nadie. Mandó a cabecear a su arquero al área adversaria. El resultado de su audaz maniobra solo se verá en la cancha y podrá evaluarse una vez que termine el partido. Sus fieles vivieron una jornada de euforia anticipada. Por las dudas, no deberían olvidar que siempre hay un Pity Martínez al acecho…

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