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Federica Bobadilla Ramseyer y María Gabriela Tomassoni, mujeres constructoras

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Por Luján Gassmann (lujangtv@gmail.com)

Las mujeres del mundo desean y merecen un futuro igualitario sin estereotipos, estigmas, ni violencia. Merecen igualdad de derechos y oportunidades más allá del género. En esta pandemia a nivel mundial, demuestran que mueven el mundo.

En 2021 el Día Internacional de la Mujer tiene un lema ‘Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo del COVID-19’. Esto se da con la idea de celebrar los enormes esfuerzos que realizan mujeres y niñas en todo el mundo para forjar un futuro más igualitario y recuperarse de la pandemia.

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Liderando una obra se convive con un montón de situaciones.

Las mujeres se encuentran en la primera línea de la crisis del COVID-19 como trabajadoras de la Salud, en actividades de cuidado e incluso como organizadoras de actividades comunitarias. La crisis ha puesto en evidencia la importancia fundamental de las mujeres así como las cargas desproporcionadas que soportan.

Torear en rodeo ajeno

Mujeres empoderadas, libres, trabajadoras que deciden romper el molde y realizar actividades poco tradicionales. Mujeres constructoras de un mundo más igualitario, de la lucha por sus derechos y que, además, trabajan en obra. Federica Bobadilla Ramseyer, trabajadora de la construcción y María Gabriela Tomassoni, obrera de la construcción y del proyecto @mamaconstruye, hablan de ello.

¿Por qué eligen esta actividad?

F: Elegí ser mujer de obra y no de estudio porque me parecía un desafío; en general a las mujeres que estudian arquitectura se las pone como dibujantes o como proyectistas y a mí me gustaba estar en obra. Cuando arranqué, hace más de 10 años, eran obras grandes de más de 300 personas. Sólo había 3 mujeres con perfil más administrativo, y 1 o 2 en obra. Hoy aunque mayoritariamente son hombres, hay muchas más mujeres.

M: Hace algunos años, después de una profunda depresión, encontré en la remodelación y la refacción de casas una forma de terapia ocupacional. Lo sigo haciendo porque me hace feliz. Yo venía del mundo de los medios, escribía para varias revistas de tecnología, negocios y entretenimiento digital, tenía un blog de Maternidad y era una de las creadoras de contenido para la plataforma Disney Babble.

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En la obra hay que trabajar sin descanso.

¿Cómo es trabajar en un rubro tan difícil?

F: A las mujeres se nos cuestiona el carácter, las decisiones, todo. Al hombre, esas cosas no se le cuestionan. En la obra tenés que tener un carácter fuerte. Es muy difícil cuando una se forma, se apasiona con lo que hace. En algunos casos estás sobre calificada y aún así se cuestionan las decisiones. Me han mandado a lavar los platos o me han pedido hablar con un superior cuando yo era el jefe. No es fácil, pero no hay que tenerle miedo a los desafíos.

M: El rubro no es difícil, lo difícil es encontrar gente que cumpla con el trabajo que le encargan y que cumplan en tiempo y forma. Trabajo con hombres y mujeres indistintamente.

Un trabajo peculiar

¿Es más fácil trabajar con hombres o con mujeres? ¿Por qué?

F: A mí me gusta mucho trabajar con mujeres, darles oportunidades, ayudarlas a crecer, reivindicar el lugar de la mujer, el empoderamiento y la posibilidad de que aprendan un oficio que van a poder aplicar también en la mejora de sus casas.

M: No tengo problemas de género al momento de trabajar, siempre y cuando sean personas responsables y cumplan con el trabajo para el que fueron contratados. Las mujeres muchas veces son más prolijas que los hombres, aunque ellos son más expeditivos.

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Federica Bobadilla Ramseyer.

¿Qué tipo de construcciones hacen?

F: Somos un equipo de trabajo que hacemos construcción tradicional, pero también bioconstrucción con adobe, que es sustentable porque requiere menos energía, no tiene huella de carbono y es mucho más amigable con el medioambiente.

M: No hago obras nuevas, solo remodelaciones, restauraciones o refacciones de casas.

¿Tienen varias obras? Cómo es el trabajo en el día a día?

F: Hoy en día trabajo con el Municipio de Mercedes y la Fundación Fovisee que trabaja en darle mejoras habitacionales a la gente. Nuestra mayor preocupación es cambiar la vida de una familia, el valor agregado es formar y sumar más mujeres en obra. Transformamos la realidad de la gente al darles la oportunidad de trabajos mejor pagos.

M: En general trabajo sola, así que tomo una sola obra por vez y no me voy hasta que no termino. Es menos rentable y me lleva más tiempo, pero hoy las condiciones económicas no ayudan a sumar empleados para poder expandir el negocio. Tampoco es mi idea tener una empresa constructora pero a veces fantaseo con lo bien que me vendría poder tener un equipo de gente que trabaje para mí y yo sólo dedicarme a diseñar los espacios, comprar materiales y supervisar la obra.

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María Gabriela Tomassoni.

La satisfacción de ganarse un lugar

¿La gente siente más confianza al ser mujer, piensa que ustedes son más detallistas?

F: Varía mucho, el tema de la confianza es algo que se construye. Hay hombres a quienes les cuesta, pero después del trabajo realizado quedan muy agradecidos. Las mujeres somos más cuidadosas, entendemos el ritmo de la casa y la importancia de algunos espacios. Tenemos más consideraciones sobre algunos requerimientos. Es más cálido el vínculo si se quiere.

M: Al principio sólo me contrataban mujeres, creo que por una cuestión de seguridad o de confianza. Las mujeres somos más detallistas pero también más cuidadosas, nos detenemos en los detalles y cuidamos más el orden. Hoy me contratan por igual mujeres y hombres.

Esto que hoy esté más naturalizado el hecho de que haya mujeres que trabajan en obras, ¿es una batalla de cada día o ya hablamos de un espacio conquistado?

F: Se avanzó muchísimo en el último tiempo. Antes nos miraban como diciendo ¿qué haces acá? y ahora está mucho más naturalizado, pero aún nos falta. Más allá de salir a trabajar, también muchas nos ocupamos de nuestras casas, entonces a veces también trabajamos en nuestros hogares y eso no es remunerado, así que nos sigue faltando la igualdad.

M: Esto pasó siempre, solo que ahora está más visibilizado. A fin de los ’80 yo trabajaba en una gomería, después fui vendedora y llegué a gerente comercial, y las mujeres no abundaban en los puestos de relevancia. Las mujeres nos hemos abierto camino en el mundo de los hombres y hemos hecho un gran esfuerzo para alcanzar los estándares de ellos. No siempre fue fácil, pero fuimos escalando y ocupando espacios. Seguramente falta mucho por hacer, pero hoy el camino está bastante más parejo.

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La presencia femenina se intensifica en la construcción.

Soy de la generación que creció creyendo que las mujeres podíamos ser lo que quisiéramos ser pero sabiendo que nos iba a costar más que a los hombres. Crié a mis hijas para que fueran tan o más independientes que yo y a mí hijo para que respetara a las mujeres como iguales. Hoy esta nueva generación tiene muchísimos menos prejuicios de género que la de mis padres. Creo que en algunos años, ninguna persona va a creer que un hombre o una mujer tienen capacidades laborales diferentes.

El ansia de igualdad

¿Qué reflexión hacen en el mes de la mujer?

F: La discusión no es sólo la igualdad de oportunidades y sueldo, sino también de igualdad en la crianza, en el compromiso y en la educación de los hijos, en el cuidado de los adultos mayores, en la limpieza del hogar, etcétera.

M: No soy muy fan del día de la mujer, no sé si hace falta tener un día especial para valorar el ser mujer. Soy de las que están convencidas que todos los días son mi día, y que hay que salir a ganárselo. Igual no me resisto a que nos celebren y se hagan visibles las luchas que aún tenemos que enfrentar.

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Bobadilla Ramseyer, al frente de una obra.

¿Qué recomendación le darían a las mujeres que quieren ingresar en un mundo tan machista?

F: Trabajar y hacer lo que a una le gusta es una bendición y tiene un plus muy importante, no nos tenemos que conformar con menos. Si es nuestro sueño, tenemos que ir por ello. Hoy en día somos dueñas de los cascos, de la pelota, de los taxis, de los colectivos, somos dueñas de tantos puestos poco tradicionales… Pero esto no es sólo por nosotras, es por las nuevas generaciones, para que para ellas sea más fácil y algunos espacios ya no se cuestionen, sino que ya estén conquistados.

M: Les recomendaría que nunca se condicionen por la idea arcaica de que existen trabajos para hombres que las mujeres no podemos hacer. Con la guía y las herramientas correctas, todas podemos hacer todo. Nada detuvo a una mujer para ser médico, ni a otra para ser ingeniera, piloto de automóvil o albañila. La fuerza y las ganas están dentro nuestro, sólo debemos encontrar hacia dónde enfocarla y no detenernos hasta lograr lo que nos proponemos. Las mujeres hemos recorrido un camino muy largo, lleno de dificultades, para dejarle a la siguiente generación un futuro menos cargado de condicionamientos. No se dejen vencer sin haber peleado.

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