Ezequiel Dellutri: «Gillette cautiva porque Argentina tiene espíritu negro»

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Ezequiel Dellutri es el creador de Jeremías Gillette, detective de la Policía bonaerense que resuelve casos en el conurbano de la ciudad de Buenos Aires.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Lola López Quai (Lola.elcafediario@gmail.com)

Ezequiel Dellutri, escritor y profesor de Lengua y Literatura, asegura que gran parte de lo aprendido a través de la novela policial le ha servido para sentirse libre al escribir desde la emotividad, porque para poder soltarse uno tiene que sacarse de encima la técnica. Que esto es como cuando se aprende a andar en bicicleta: uno no piensa si está pedaleando o manteniendo el equilibro, sólo lo hace.

tags

Desde que la imaginó, ¿cuánto tardó en finalmente arrancar a escribir la saga Gilette

Me críe en una casa repleta de libros y desde chico fui muy lector. El policial me interesó siempre. Aún cuando recorría otros caminos, siempre tenía alguna novela de detectives esperándome, como una especie de recreo muy mío. Así que la idea de escribir un policial estuvo siempre en mi cabeza, si bien no tenía ningún tipo de historia pensada.

Compartiendo tiempo con un amigo en unas hamacas, hablando de cualquier cosa, un día le dije: «imagináte que un tipo va a una plaza a pasear al perro y se encuentra a un muerto en una hamaca». Calculo que un año o dos después, dije: «llegó el momento» y con esa sola imagen en la cabeza y sin mucho más, me senté a escribir. Así comenzó la saga de Gillette, como debe comenzar todo buen policial: con un muerto.

Cuando apareció el personaje de Jeremías Gillette, me di cuenta de que no iba a poder dejarlo ir en una sola novela y ahí surgió la idea de la saga, que se compone de siete novelas, cinco de las cuales ya han sido publicadas: Todo queda en familia, Nunca me faltes, Malavanturanzas, Alambre de Púas y Putaparió.

tags
Putaparió, de Ezequiel Dellutri, pertenece a la saga del inspector Jeremías Gillette.

Adaptación maestra

¿Cómo hizo para adaptar el género negro norteamericano al conurbano argentino?

Es muy sencillo, porque Argentina es un país que tiene el espíritu del género negro a flor de piel: la corrupción, la violencia y el destrato son moneda frecuente en nuestro día a día. El verdadero problema era inventar un detective creíble, sobre todo, con las características de Gillette, que pertenece a la policía bonaerense, sobre la que existe una gran desconfianza. Mi apuesta fue idear un personaje nada realista, que roza siempre el absurdo. Que puede ser cruel, pero sin ningún tipo de emoción perversa y tiene una única virtud: sabe hacer su trabajo. La saga está poblada de personajes exagerados, ridículos y hasta patéticos pero, creo yo, muy queribles. 

¿Qué fue lo más fácil y lo más difícil de armar de la historia?

Lo más fácil siempre es el arranque, pensar en un crimen llamativo. Lo más difícil es darle coherencia, llegar a un final que convenza, dosificar los datos y, sobre todo, generar los engaños que el policial siempre conlleva. Muchos autores de policial de enigma sostienen que hay que brindarle todos los datos al lector para que esté en igualdad de condiciones con el detective, pero eso es mentira: el policial es el juego del ocultamiento.

Por otro lado, la dupla de protagonistas compuesta por el detective Gillette, Jeremías y Simón León, un escritor fracasado, más toda la comparsa de familiares y amigos que los acompañan, es un placer de escribir. Reencontrarme con este par en cada novela es pura alegría.

«Ser aburrido siempre es más fácil»

En lo personal, ¿qué le gusta del policial negro?

Hay dos cosas que me llaman la atención del policial. En primer lugar, es el género que más técnica narrativa requiere. Escribir un policial es aprender todos los trucos de escritura de una vez, porque hay que usar muchísimas herramientas. A pesar de esto, en el papel tiene que fluir, porque el lector no tolera que la novela sea aburrida. Leemos policiales para divertirnos en primerísimo lugar, lo que está muy bien y es un desafío enorme. Ser aburrido siempre es más fácil.

Enfrentarse a la perversidad, aunque sea en el papel, siempre es movilizador. Sobre todo, porque ningún sistema filosófico, religioso o político ha logrado explicar hasta hoy el hecho de que pudiendo ser buenos, no lo somos»

«En segundo lugar, el tema del policial no es, desde mi punto de vista, el descubrimiento de la verdad, sino el problema del mal. Enfrentarse a la perversidad, aunque sea en el papel, siempre es movilizador. Sobre todo, porque ningún sistema filosófico, religioso o político ha logrado explicar hasta hoy el hecho de que pudiendo ser buenos, no lo somos.

tags
Nunca me faltes, de Sebastián Dellutri, de la saga de Jeremías Gillette.

Usted es docente. ¿Lo enseña en la escuela? ¿Interesa esto a sus alumnos?

Lo enseño, pero he descubierto que el policial clásico ya no tiene un gran atractivo. Sí, en cambio, el género negro, que sigue resultando actual. En términos generales, los alumnos no se interesan por un género u otro, sino por el entusiasmo del docente y la correcta elección del texto, lo que representa el desafío más grande al enseñar literatura.

No me preocupa que mis alumnos no lean policial, o fantasía, o realismo, o terror. Me interesa únicamente que sean lectores apasionados, voraces, emocionales y sobre todo, libres. La escuela se preocupa mucho porque los alumnos sepan leer, pero casi nada porque amen leer. Y lo que amamos es lo que nos acompaña toda la vida, así que creo que deberíamos pensar en transmitir pasión antes que saberes. 

No me preocupa que mis alumnos no lean policial, o fantasía, o realismo, o terror. Me interesa únicamente que sean lectores apasionados, voraces, emocionales y sobre todo, libres»

¿Tiene autor clásico o actual preferido? ¿Por qué?

Hay autores que me influyeron, pero si algo tiene de malo el ser escritor es que cada vez cuesta más engancharse con los géneros que uno transita y conoce. Leo mucha poesía, muchísimo libro álbum y un poco de historieta. Creo que uno tiene que buscar el latido por fuera de lo que hace para que la potencia del lenguaje no vaya muriendo, que es lo peor que le puede pasar a la literatura y, tristemente, es lo que le está pasando.

Cambia, todo cambia

¿Le parece que el género está cambiando? Por ejemplo, ya no hay siempre una rubia pulposa dando vueltas…

Sí, el género cambia, como cambia la realidad y como cambian los autores. Pero también se reversionan los viejos estereotipos, lo que me parece válido y positivo. El policial es un género de paredes muy delimitadas, donde se puede jugar sólo hasta cierto punto. Siempre se vuelve al origen: el crimen, el enigma, la investigación, la resolución. Aun así, siendo tan estrecho, el policial da una batalla que ningún otro género ha dado, porque sigue escribiéndose con éxito hasta el día de hoy, pese a que su fórmula es siempre la misma.

¿Cómo fue la publicación? ¿Buscó editoriales? ¿Sufrió el famoso rechazo hasta que lo aceptaron?

Durante siete años, perdí más de ciento veinte concursos literarios, uno detrás de otro. La saga de Gillette, sin embargo, fue mi puerta de entrada al mundo editorial, pese a que ya había publicado cuatro libros. Todos queda en familia fue finalista del Premio Azabache de Novela Negra y al año siguiente, lo mismo pasó con Nunca me faltes y Malaventuranzas, que obtuvo la mención especial. Eso me abrió las puertas para la publicación. Editorial Vestales sacó los cuatro primeros libros de Gillette en dos años, uno detrás de otro en un esfuerzo inédito en nuestro país. Además, generaron unas tapas muy llamativas, lo que nos ayudó muchísimo a promocionar los libros.  

¿Cómo promociona su libro?

Es complejo, porque no sé vender ni venderme. Tengo redes sociales que apenas manejo. Pero como dice siempre Leonardo Oyola, gran escritor, a los libros no se los deja solos, así que soy laborioso en lo que puedo. La literatura es mi trabajo, así que trato de estar atento a cada posibilidad de promoción. Los lectores se ganan de a uno, así que no hay tarea pequeña. Tengo lectores fieles que me acompañan desde mis orígenes y que van adquiriendo mis libros nuevos a medida que salen, lo que me da una gran felicidad.

tags
Cuentos policiales para niños, de Ezequiel Dellutri.

¿Qué está escribiendo en la actualidad? 

En los últimos años, me he dedicado a la novela infantojuvenil. Con Koi obtuve el Premio Norma de Literatura Infantil y Juvenil, el más importante en Latinoamérica dedicado al género, lo que me permitió recorrer ferias y colegios en distintos países y enriquecer mi experiencia como escritor. Las novelas de Gillette y Carroña, mi novela negra, me dieron la posibilidad de profundizar en narrativa lo suficiente como para después desplegar las alas y dejar muy atrás el conocimiento y la destreza para buscar el latido. Esa pulsión de vida que tanto echo en falta en la literatura de hoy.

Deja una respuesta