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Esteban Mazzoncini, 20.000 kilómetros en bicicleta

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos Esteban Mazzoncini, el Marco Polo del Siglo XXI, une civilizaciones en bicicleta. Desde África, narra su aventura de 20 mil kilómetros.

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Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Por Noelia Casas (noeliacasas83@gmail.com)

¿Cuántos kilómetros recorremos en el transcurso de nuestras vidas? ¿Cuánto viajamos? Según la Real Academia Española (RAE) viajar significa trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción o recorrer con un medio de transporte una distancia. Viajar lejos, viajar cerca, viajar rápido, viajar lento. En 1993 Esteban Mazzoncini decidió dejar su trabajo estable como profesor de educación física y de tenis para comenzar su vuelta al mundo. Pero, ¿Quién es Esteban Mazzoncini? Es fotógrafo y apasionado de los viajes. Actualmente se encuentra en Sierra Leona, África, y a la distancia y con dificultades de conexión, en diálogo con El Café Diario, describe su proyecto solidario para festejar un número importante de países recorridos.

¿Por qué comenzó a viajar?

Empecé a viajar desde muy pequeño, pero con la imaginación. A los 5 años vi una foto de Egipto, de África, de las pirámides y eso fue uno de los grandes disparadores para decidir «quiero conocer ese lugar». Después, en el secundario, estudiando geografía, descubrí lugares como el Desierto de Gobi, el Palacio de Potala, el Tíbet, las Montalas de Hindu Kush en Afganistán, me enamoré de un montón de lugares del mundo y fue así que hice una lista de los primeros 100 países que quería conocer. Me fui armando la lista de mis sueños como yo digo. Obviamente en 1983 no había no había ningún soporte digital como para ver, y todo era a través de los libros y de esas fotos que yo veía en las enciclopedias. Me decía a mí mismo “quiero ser el protagonista de esos lugares”.

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Esteban Mazzoncini, atravesando el Desierto del Sahara en bicicleta.

Por qué la vuelta al mundo en bici

¿Cuál fue su primer viaje y cuánto duró?

A los 19 años hice un pequeño viaje por Sudamérica de mochilero, muy cortito, de 2 o 3 meses. Y mi primer viaje largo fue de 6 meses por Europa. Aproveché para viajar a Egipto, que era el lugar que mas me interesaba. A Grecia, Turquía, recorrí casi toda Europa. Después de ese viaje confirmé que me iba a dedicar a viajar y vivir de eso, aunque todavía no sabía bien cómo porque seguía trabajando como profesor de educación física.

Tras abandonar su trabajo estable y comenzar a viajar se dedicó a la fotografía y a escribir, y armó su blog al que denominó Un Viajero Curioso. ¿Por qué viajero curioso?

Me identifica con mi personalidad de salir a curiosear, de investigar, de buscar. Me gusta ir a lugares donde no va la mayoría de las personas, meterme en casas, ir a lugares donde los demás no se atreven. Entonces el primer libro y el blog los llame así.

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Atardecer en el Sahara.

Viajó a dedo, en bus, auto, tren, avión, pero esta aventura decidió hacerla diferente. ¿Qué diferencia tiene este viaje con los anteriores y porqué decidió hacerlo en bicicleta?

La idea era recorrer países nuevos de una manera distinta. Ya había viajado a dedo, había viajado en moto. Lo que quería era viajar y aventurarme por destinos nuevos de una manera diferente. Y en diciembre de 2018, viajando por Argentina en moto, conocí a un chico de Córdoba que viajaba por Argentina en bicicleta. Me contó cómo era de viajar en bici y me entusiasmó. Entonces dije «voy a recorrer los países que me faltan de esa lista que había hecho, en bicicleta». El viaje lo organicé desde Estonia hasta Sudáfrica. La idea es pedalear 20 mil kilómetros. Yo lo llamo «pedaleando por la ruta de la hospitalidad» por todo lo que voy recibiendo y la gran diferencia es que la bicicleta te permite una empatía con la gente mucho más rápido. Es más intenso viajar así y más cercano porque vas a 12, 15 o 20 kilómetros por hora, entonces la gente se solidariza porque ve todo el esfuerzo que el cicloviajero está haciendo. Entonces aparecen familias que te invitan a dormir a su casa, que te dan agua, que te dan comida, te dan plata.

La diferencia es enorme por todo lo que vive el cuerpo. El jueves hicieron 49 grados de calor y eso, si vas en un auto o una moto, no se sentiría. El cuerpo siente el esfuerzo en los músculos, en las subidas, en el calor, acusando el ataque de los mosquitos, el acoso de la gente… Sobre todo acá en África, que se te tiran encima para ver quién sos. Entonces todo va mucho más lento. El premio es poder observar y ver la vida mientras estás en movimiento, pero a una velocidad muy lenta.

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La planificación de un formidable viaje de 20 mil kilómetros.

Sahara, el desafío más duro

¿Cuál fue el día más duro que le tocó vivir en este viaje en bicicleta?

Este recorrido supera ampliamente a todas las experiencias que había tenido en 30 años de viajes. Incluso a cuando debí soportar 30 grados bajo cero en Afganistán. Un día muy duro fue por ejemplo en Rumania, en los Cárpatos. Fueron 45 kilómetros de subida, para los que necesité 10-12 horas de pedaleo. Una experiencia muy exigente. Pero en África se trata de un viaje de más de 2.500 kilómetros por el desierto del Sahara. Esta experiencia es la más dura por la soledad, por las distancias, porque no había absolutamente nada alrededor, por dormir en el desierto. Y no ha sido un día, sino toda la etapa desde Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Guinea Conakry, mucho esfuerzo físico.

¿Qué día va a recordar toda la vida?

El día que vea el cartel que diga Ciudad del Cabo 200-300 kilómetros y me diga «lo logré, pedaleé 20 mil kilómetros desde Estonia y llegué a Sudáfrica». Vengo cruzando toda Europa del Este, los Balcanes, el sur de Italia, Francia, España, todos los países de la costa Oeste de África… La llegada a Sudáfrica será un día que no voy a olvidar jamás en mi vida.

¿Qué sintió cuando pisó suelo del país número cien?

Fue emocionante. Estaba solo y si bien no tenía con quién compartir en ese preciso momento, ni abrazar a nadie, fue esa sensación de decir «bueno, lo logré, finalmente después de tanto soñarlo y desearlo llegue al país número 100 y tuve que tardar 49 años para alcanzar el objetivo». Y fue en Guinea Bissau, país de lengua portuguesa. Me hizo sentir más cerca de Argentina, sentía que estaba por Sudamérica, viajando por Brasil, hablando portugués. Ahora estamos por ingresar al país número ciento dos, Sierra Leona.

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La soledad y la audacia del viajero.

Más de 100 países recorridos

Esteban Mazzoncini ha llevado a cabo diferentes proyectos solidarios, como un taller de fotografía en el asentamiento de la Villa 21. En 2013 el denominado ‘Globos en el Camino’ que comenzó en Ecuador mientras recorría los Andes Centrales, y luego lo trasladó a Marruecos acercando globos a los niños del mundo para brindarles un momento de juego y alegría.

En este viaje para festejar los 100 países recorridos comenzó otro proyecto, “quería armar algo para ayudar a África, pero no sabía bien de qué manera, cuándo y cómo. Cuando llegué al país número 100 dije es ahora, de alguna manera es honrar a toda la gente que me fue ayudando a lo largo de todos estos años no solamente en este viaje, sino cuando recorrí Asia, Medio Oriente, Europa, Centroamérica, Sudamérica.

«Y como digo siempre yo soy el protagonista y llegué al país número 100 porque también detrás de mí, adelante y a los costados siempre hubo alguien para ayudarme, esas almas solidarias, hospitalarias, los campesinos, los que viven en zonas más humildes, los que viven en las ciudades grandes. Siempre me he encontrado gente que me ha dado una mano y la idea es con algo pequeño, con un dólar por cada país llegar a juntar 100 dólares y repartirlos en 10 acciones».

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Esteban Mazzoncini en plena travesía.

«Es una acción pequeña pero la suma de muchas acciones pequeñas puede hacer grandes cosas y por suerte en menos de una semana juntamos esa cantidad y ahora queda pensar que las personas van a salir beneficiadas”.

Emprender ayudando a los demás

Esteban no tiene ningún sponsor que este atrás, va trabajando en los viajes para poder cumplir el sueño de toda la vida. “Costeo los viajes gracias a mi relación con la fotografía, la escritura, vendiendo mis libros Un Viajero Curioso y Desafía tus rutas. También los financio con los talleres on line de escritura y de fotografía de viajes que dicto en mi blog unviajerocurioso.com. Y después, con algo que hice mucho y lo sigo haciendo: vendo postales de viajes entre la gente y eso me permite continuar».

¿Después de África, qué sigue?

Este proyecto finaliza en Ciudad del Cabo. La idea es llegar en noviembre o diciembre de 2020 a Sudáfrica, lo cual insume 18 meses en viaje en bicicleta, 20 mil kilómetros. Y con ese material, volver a Buenos Aires. Me voy a quedar un tiempo para escribir mi tercer libro y publicar un documental con los videos que voy haciendo. Principalmente, me voy a dedicar a dar conferencias motivacionales por Buenos Aires y por otras provincias Argentinas. La idea es tener el libro publicado, también el documental, y después de que se concrete, volver a la bicicleta para seguir recorriendo otros destinos que posiblemente serán Islandia, Noruega, Irlanda y Escocia, porque todavía no estuve ahí.

¿Qué significa para usted viajar?

Un montón de cosas. Significa evolucionar, ampliar tu zona de confort, una búsqueda, aprender, empezar a comprender cómo vive otra gente en otros lugares, y no creer que tu manera es la mejor o la única. Viajar permite comparar la vida y valorarla. Es un aprendizaje constante. En este viaje son ya más de 8 meses y nunca hubo un solo día igual, todos fueron enseñanza. Aprendí en primer lugar a tener mucha paciencia, a ponerla en práctica, y también a ser más generoso con los demás.

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