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El Estado frente al embarazo en la infancia y en la adolescencia

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Cómo se para el Estado frente al embarazo en la infancia y en la adolescencia. Los aspectos médico y social. El rol de UNICEF.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Pablo Kulcar (pablokulcar@hotmail.com)

El embarazo en la infancia o en la adolescencia tiene dos aspectos fundamentales. Uno, médico, por el peligro que implica para la salud de la paciente, ya sea que decida continuar con el embarazo o abortar. El otro, el aspecto social, cuando la niña o adolescente se ve discriminada en su ambiente habitual. Si es alumna, en la mayoría de los casos deberá dejar los estudios y convivir dentro de un entorno familiar que generalmente fue el causante del embarazo prematuro. En lo que respecta a su condición de niña, estamos hablando de chicas de 13,14 y 15 años.

UNICEF en Jujuy

En la provincia de Jujuy se ha elaborado un protocolo para la Atención del Embarazo en menores de 15 años en una tarea conjunto con el apoyo de UNICEF. El instrumento intenta implicar a todos los agentes del Estado en la atención de este grupo vulnerable e indefenso de niñas en la provincia. Esta fragilidad se cimenta en la desigualdad, en la exclusión y en algo que es propiamente responsabilidad de las autoridades: la falta de información sobre las consecuencias psíquicas y sociales que genera un embarazo en el desarrollo temprano de la vida.

El mencionado elemento fue pensado como un abordaje integral e interdisciplinario, es decir, involucra las distintas áreas obligadas a atenderlo desde diferentes enfoques, sean estos médicos, legales o sociales.

Identificar el abuso

El primer paso en la tarea de los profesionales es poder identificar el abuso sexual. Entonces, inmediatamente, se integra por un lado un equipo que aborde aspectos biológicos y otro que se ocupe de evitar la deserción escolar. Asimismo, busca asegurar el acceso a la justicia en los casos en que sea necesario, y así prevenir que no se vulneren los derechos de la víctima. La sola implementación de este protocolo como guía de obligaciones a respetar, hizo que la cantidad de niñas embarazadas de 10 a 14 años pasara de 61 en 2015 a 37 en 2017. Si bien estas son cifras oficiales, muestran la utilidad en la práctica de este tipo de cruzadas en las que se involucran distintas áreas en igualdad de obligaciones, frente a una problemática compleja.

Las consecuencias de un embarazo son mayores a medida que la edad de la madre es menor. Existe riesgo biológico, ya sea problemas de hipertensión, eclampsia, hemorragias, infecciones y anemias, sea el caso de la madre o de su bebé.

En lo que respecta a las consecuencias sociales, se puede empezar por la más relevante, la deserción escolar. Podrán amamantar a su hijo en la escuela, tendrán apoyo familiar o, como en muchos de los casos donde el embarazo es propio de una relación familiar destructiva y no alcanza a contener a la afectada, se le brindará un seguimiento.

Entre los logros de este protocolo está la posibilidad de que aquellas que lo quieran pueden contar con este acompañamiento y, en sus internaciones en el hospital, continuar tomando sus clases, ya que no les corren las faltas durante el puerperio y les brinda la oportunidad de tener un régimen especial que las contemple.

Capacitación y contención

Aquí radica la importancia de que esto no sea letra muerta, sino que capacite a todos los equipos del sistema de salud acerca de cómo facilitar el desarrollo de la vida de niñas que enfrentan una maternidad deseada o no. La elaboración del protocolo fue un proceso que duró aproximadamente dos años y que comenzó con un paso clave: advertir y asumir las fallas del sistema de salud pública de Jujuy, que no diferenciaba estos embarazos tempranos de cualquier otro. Luego se inició la ronda de reuniones con los organismos provinciales. Primero se avanzó con el Ministerio de Educación, para que sea el pilar fundamental en la ESI (Educación sexual integral) para todos los chicos que están escolarizados.

Lo mismo sucedió con la cartera del Ministerio de Desarrollo Humano de Jujuy, ya que las involucradas son chicas que vienen de situaciones difíciles o que están viviendo solas y han tenido conflictos con el padre y la madre. Participó el Ministerio de Justicia, porque ante cada niña o adolescente embarazada que llegara, era obligatorio identificar el abuso sexual, sin ningún atenuante legal. El rol de la justicia no es menor. Debe asegurar que todo funcione; que la denuncia se haga, que el caso se investigue, que la damnificada tenga donde ir y, sobre todo, obliga a hacer lo más importante, un seguimiento que alivie el desamparo, iniciar pesquisas de transmisión sexual e informar sobre sus derechos y opciones a quien corresponda.

Código Penal

En el artículo 86 del Código Penal, hasta los 13 años no se contempla la existencia de pleno consentimiento de la menor en la relación. Esto presupone la tipificación del hecho, haya sido consentido o no, en un delito, por lo que se deben activar los mecanismos judiciales correspondientes. Sobre todo informarles a las niñas la posibilidad legal de la interrupción del embarazo, como en el caso de que quiera elegir su maternidad o darlo en adopción, será atendida.

El equipo transdisciplinario está formado por una médica o médico ginecólogo u obstetra, acompañado de especialistas en psicología, trabajo social, educación para la salud y nutrición, dándole al hecho la relevancia que tiene en el antes y después e imponiendo una mirada estatal que lo aborde en forma integral, sin menospreciar temas como la inserción laboral o la información nutricional que se le debe a la involucrada.

Palabra profesional

Claudia Castro, ginecóloga y coordinadora provincial del área de la mujer de la provincia de Jujuy expresa que “cuando analizamos las situaciones particulares advertimos que las niñas y adolescentes llegan a un embarazo temprano por diferentes causas; algunas de ellas son la pobreza, la falta de apoyo familiar, la escasez de información y de cuidados efectivos para su protección“.

La Dra. Castro agrega que “ahora las mamás adolescentes tienen una posibilidad de acompañamiento muy importante cuando padecen un problema de salud, pueden continuar las clases durante la internación. Además, no les corren las faltas durante el puerperio, se permite que no concurran si tienen esta necesidad y se respeta algo fundamental como la existencia del régimen especial que las contempla”.

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