Emigrantes: relatos desde el otro lado del océano

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos El día a día de quienes dejaron su patria para buscar un mejor porvenir. Testimonio de dos emigrantes americanas, residentes en Barcelona. Pandemia y añoranza.

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Gabriela Alleq (alleqgaby@gmail.com)

Melina López tiene 26 años, nació en Montevideo, Uruguay, y hace ocho que vive en Barcelona, España, a donde llegó en julio de 2012. Se fue con quien era su pareja en aquel momento y estuvo sin trabajar durante 5 años, con muy poco contacto con la cultura catalana. Se separó en 2018 y ahí salió a trabajar y se introdujo en dicha cultura. Le gusta estar lejos de su familia, en el sentido de ser independiente, pero no deja de extrañar.

«Desde que me fui, nunca tuve que pedirles nada», cuenta Melina orgullosa. Antes vivió en Chile y Perú y asegura que para los emigrantes latinos es más sencillo encontrar trabajo, ya que «se dan maña». Tiene un currículum a medio terminar con carreras incompletas, lo que le ayuda a subsistir, pero no a planear más allá.

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Melina López.

«Las cestas laborales ya no existen»

Marcela Pulido, por su parte, arribó a la capital catalana hace casi tres años, con su hijo mayor. En su Colombia natal quedaron su madre, otra hija y una hermana. Cuando se inició la pandemia ambos tenían trabajo y un buen pasar, pero con la crisis perdieron esa estabilidad. Sólo su hijo cuenta con documento europeo, pero no alcanza con eso ya que «las plazas o cestas laborales ya no existen. O sea, no hay tanta capacidad laboral como antes», comenta.

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Marcela Pulido.

El Café Diario se puso en contacto con ambas para dialogar sobre este tiempo singular e inédito.

La cotidianeidad en els països catalans

¿Cómo es el día a día de los emigrantes en Cataluña?

López: Mi experiencia es bastante agradable. Me reconforta en cierto modo la independencia que pude ganar, más allá de estar lejos de mi familia. Respecto al tema laboral específicamente, me fue fácil encontrar trabajo, siento que los latinos somos más inteligentes. Imagínate que yo sé algo de inglés y de francés y tengo el bachillerato con primer año cursado en Uruguay. Aquí puedo mantenerme.

No me puedo pagar un piso, vivo en una habitación compartida, pero tampoco vivo mal. Puedo hacer un viaje de vez en cuando, comprarme cosas, derrochar un poco. Por ese lado, vivo mejor que en mi país. Respecto a la cultura, es más complicado. Ya hace tiempo que vivo aquí y aún no tengo amigos catalanes, porque son muy fríos. Todos los compañeros que he conocido son latinos.

Pulido: Yo llevo dos años y medio en Barcelona. En el momento en que comenzó la pandemia yo tenía un trabajo estable, tenía una economía, digamos promedio, bien. Podía cubrir mis gastos y enviarle dinero a mi familia en Colombia. Conmigo está mi hijo mayor y ambos estábamos con una ligera estabilidad, aun careciendo de documentación en mi caso. Al comenzar la cuarentena ambos quedamos sin trabajo y sin posibilidades de un subsidio. Fue bastante complicado el envío de dinero a mi país porque ya no tenía ni para subsistir aquí. Los ahorros que tenía y las ayudas del gobierno no servían demasiado.

Nosotros estamos ubicados en la parte de hotelería y no ha habido manera, porque como ponen tantas restricciones, uno se tiene que abrir otros campos laborales, en recepción o en supermercados, por ejemplo. No hay trabajo y la ayuda es para la gente que es de aquí. Los primeros meses nos daban un mercado de la Cruz Roja, pero ya después dejamos de recibir esa prestación. Si tienes un trabajo fijo durante 6 meses, tienes derecho y acceso a la misma, sino, no tienes nada. Si tus hijos son menores de 14 años te ayudan, sino no. La ayuda ha sido insuficiente, tanto para quienes están en una situación regular como para quienes residen de forma irregular respecto a la documentación.

Aquí, allá y en todas partes

¿Cómo ven y cómo les afecta el avance del coronavirus en España y en su país de origen?

López: Con respecto al coronavirus, tampoco es tan grave como te lo muestran en la televisión. Exageran bastante. Vos vas por la calle y no ves a nadie tosiendo, ni estornudando o enferma. La realidad es que el principal problema aquí fue el colapso del sistema sanitario, porque hicieron tantos recortes que no había con qué abastecer a la población enferma. No se trató de la cantidad de enfermos, porque por ejemplo el sistema privado no colapsó y no tuvieron absolutamente ningún problema. El tema acá es que no conviene que hablen de cómo está el sistema público y de los desastres que arman. Asustan a la población adrede.

El sentimiento europeo en general y en Cataluña en particular, siempre ha sido de denigrar a los americanos. Nos llaman sudacas, nos discriminan. Cerraron las fronteras y no permitían, por ejemplo, que ingresara gente de Brasil porque estaban de lo peor y se temían amplios contagios, cuando se supone que acá la situación está peor, al menos según lo que informan los medios. Yo salgo a la calle y veo la realidad. La gente está asustada, pero no conozco directamente a nadie que haya tenido el virus. Los que sé es porque me lo han contado. Me comunico con mi familia en Uruguay frecuentemente y están bien. También tengo amigos colombianos, venezolanos y chilenos, y están igual, a grandes rasgos. Mi hermano vive en las Islas Galápagos y allí la situación estuvo más compleja, pero se calmó. Todos hablan por lo que captan de los medios. Mi sensación es que no es tan grave como lo cuentan.

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La Casa Milà, también conocida como La Pedrera, obra emblemática
de Antoni Gaudí, uno de los principales atractivos de Barcelona.

Pulido: En el momento en que muestran las noticias de América acá, no se muestra la realidad, no cuadran las cifras. La gente sin trabajo ni documentación en esta situación hace todo más complejo, y en los medios sólo se elige mostrar las cifras de infectados o muertos que suben y bajan. No exponen lo que realmente se está viviendo en un hogar, si se llega a pagar el mercado, la renta o alquiler. La ayuda estatal no se corresponde con lo que prometieron al comienzo.

Todo está en veremos. Por otro lado, yo prefiero informarme por lo que mi familia y amigos me cuentan que sucede en Colombia en cuanto a medidas que se toman y avances que se hacen, porque las noticias que llegan tampoco son las que se deberían mostrar. Yo tenía una tía que falleció a principios de diciembre supuestamente de coronavirus, entonces uno ya tiene miedo de ir al hospital, porque ya cualquier cosa que uno tiene es COVID-19 y todo lo dejan al extremo. Aquí pasa exactamente lo mismo. Las noticias exageran y no cuentan la verdad.

Volver o no volver

¿Han evaluado la idea de regresar a su tierra una vez que pase la pandemia?

Pulido: La estabilidad laboral ha cambiado mucho aquí y eso hace complicado pensarlo. No te niego que he pensado en la idea de volverme a Colombia para estar con mi familia, pero allí se está peor que en Barcelona en lo laboral y lo económico, así que no es una decisión sencilla. Mi madre contrajo el COVID-19, entonces estar lejos me fue complicado. Es una señora que por edad se encuentra en el grupo social de alto riesgo y al no poder estar con ella, ni comunicarme para saber su estado por la diferencia horaria, fue traumático para mí. Debido a la falta de trabajo y de opciones he entrado en depresión, he tenido muchos problemas de estrés y la situación no mejora. Esperamos que la situación este año cambie, que lleguen la vacuna y la nueva normalidad.

López: Desde que estoy en España yo no he podido ir a Uruguay por distintos motivos. Primero porque no tenía papeles, antes porque no tenía dinero y ahora por el COVID-19. Mi país está mucho mejor que aquí y eso me tranquiliza bastante, no por mi familia joven, aunque si por mi madre que es mayor y aún está trabajando. Yo le envío dinero. Con todo esto tampoco es que aquí estamos tan mal, como lo muestran en los medios. De Montevideo extraño el ritmo de vida, que es más tranquilo, más de pueblo, digamos. Somos mucho menos habitantes. En Barcelona el ritmo es más rápido. También extraño la comida, aunque me salvan los restaurantes latinos. Extraño a mi familia y tengo ganas de verlos, pero ya me acostumbré a la distancia.

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Barcelona también ofrece playas excepcionales.

Cómo seguir adelante

Ambas optan por pensar el futuro de manera optimista, Melina López espera que la situación en España mejore, mientras que Marcela Pulido se reinventa día a día para que no la gane la desazón. Están convencidas de que lo mejor está por venir, ya que viven con toques de queda por las noches y los fines de semana. Estuvieron en cuarentena dos veces, y están hablando de una nueva cuarentena a posteriori de las fiestas. No hay turismo, se ve a un pueblo triste, con cierre de locales y se a todo el contexto se le suma la nueva cepa que llega de Inglaterra. Aun así, sostienen que ambas tocaron fondo y ahora ya sólo les queda subir.

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1 comentario

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Una nota muy interesante. Me resultaron muy creíbles los relatos de Melina y Marcela, además de muy útiles para todos aquellos lectores que, a pesar de la pandemia, tienen en mente buscar en otro país la oportunidad de mejorar su standard de vida laboral y personal. Sus experiencias dejan entrever lo complicado de adaptarse a otras sociedades y esas sociedades a aceptarnos, leimos el trato de sudacas a los americanos en Cataluña.
A pesar que en esta época de pandemia es dificil animarse a cambios de país es importante conocer sus experiencias para una pospandemia.
Felicitaciones a Gabriela Alleq por la nota..!!

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