El trastorno de espectro autista en ‘Atypical’

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos ‘Atypical’, nueva serie en Netflix, presenta los devenires de una familia cuyo hijo adolescente padece TEA, o Trastorno del Espectro Autista.

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

Uno de los hitos más significativos que se producen en la comunicación humana llega cuando aprendemos a decodificar chistes, sarcasmos y metáforas, tanto en nuestra lengua como en una extranjera. Lo que incorporamos es la habilidad para comprender el lenguaje no literal. Pero ¿qué ocurre cuando esta habilidad apenas se adquiere y quedamos sujetos a la literalidad de las palabras?

Esto constituye una de las dificultades de quienes experimentan el trastorno de espectro autista (TEA), definido como una discapacidad del desarrollo del sistema nervioso. Se utliza la palabra «espectro» ya que se trata de un conjunto de síntomas y niveles variados de discapacidad. Generalmente, es mayor la cantidad de hombres afectados respecto de las mujeres, según las conclusiones de un estudio realizado por investigadores del Hospital Infantil de Toronto y la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá.

Lenguaje, comunicación, interacción

La dificultad respecto al lenguaje, se expresa en varias áreas, como por ejemplo, el uso de un lenguaje repetitivo combinado con una escasa habilidad para la comunicación no verbal.

Que las personas utilicen un lenguaje repetitivo o rígido significa pronunciarse sobre cuestiones que están fuera del contexto de una determinada conversación. En ocasiones hablan en un tono de voz más alto que lo habitual o emplean una voz mecánica, semejante al habla de un robot.

Con relación a la comunicación no verbal, según explican especialistas del Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD) de los Estados Unidos, a una persona con TEA le es imposible señalar con el dedo algo que está mencionando y además evita el contacto visual con otros.

En Argentina hay 700.000 personas con TEA. Teniendo en cuenta esa cifra estimativa, se trataría de setecientas mil formas diferentes de comunicarse.

La problemática en la serie

A estas dificultades se enfrenta Sam Gardner, el protagonista de la serie de Netflix ‘Atypical’, a quien le detectaron los signos del trastorno a los cuatro años. Sam vive en una casa en los suburbios de una ciudad estadounidense con sus padres -su madre Elsa es peluquera y su padre Doug es paramédico- y su hermana menor, llamada Casey.

Sumado a su asistencia al colegio secundario, trabaja como vendedor en un negocio de electrodomésticos junto a su amigo Zahid. La serie se inicia cuando Sam, habiendo cumplido los dieciocho años, expresa en una cena familiar su deseo de conseguir una novia y tener sexo con ella, causando estupor en sus padres y risas en su hermana.

El trastorno de espectro autista en 'Atypical'
Tráiler de la primera temporada de ‘Atypical’.

Las reacciones de los padres

Al obtener el diagnóstico del trastorno, sus reacciones fueron dispares. Mientras que la madre lo afronta con mayores o menores dificultades, comenzando a asistir a reuniones de grupos de contención para familiares de personas con TEA, el padre se siente abrumado y se va de la casa por ocho meses, para luego retornar.

La preocupación y protección de Elsa es constante; a ella recurre Sam para entregarle el dinero ganado en la tienda o conversar cuando tiene una crisis que lo hace repetir compulsivamente el nombre de ciertas especies de pingüinos.

Como consecuencia de su asistencia a las reuniones señaladas, Elsa emplea ciertas expresiones: neurotípico para designar a las personas «normales» como ella; «niño con autismo» en vez de «niño autista» por sugerencia de la coordinadora del grupo, para quien el trastorno no define a la persona.

Después de su regreso al hogar, Doug comienza a acercarse a su hijo, quien recuerda el iglú que su padre le construyó para un cumpleaños, aunque señala que los bloques no estaban del todo alineados. Progresivamente, Sam comienza a requerir la ayuda paterna cuando algo lo altera: un desengaño amoroso, ruidos que lo abruman, burlas de sus compañeros.

Cuando los contratiempos ocurren, Sam se coloca unos auriculares antisonido y comienza a llenar su cuaderno con dibujos referidos al ártico, un tema con el cual está obsesionado.

Amigos, hermanos y «bullies»

Sería un recurso fácil para los guionistas mostrar sólo la crueldad de los alumnos que pueblan los pasillos del colegio riéndose de los problemas de Sam para decodificar el doble sentido, sin asomo de empatía. Si bien hay adolescentes de ese tipo, también es preciso mencionar a quienes se relacionan con él, como su hermana Casey.

Sin compadecerse, ésta le hace bromas y le pega en la cabeza (con el permiso tácito de su hermano) pero también lo contiene cuando una situación lo supera, le da dinero para el almuerzo o le promete sentarse juntos en caso de hallarse solo en la hora del almuerzo.

Zahid, su divertido compañero en la tienda de electrodomésticos, está obsesionado con conquistar chicas. Considerándose un «experto» en asuntos amorosos, asesora a su amigo en cuestiones que resultan especialmente dificultosas a una persona con TEA: sonreírle a una mujer discretamente, acostarse con ella o romper una relación.

Finalmente se encuentra Paige, la perfeccionista compañera de secundario, inmersa en innumerables actividades extracurriculares, quien propone realizar un baile de graduación sin música estridente para incluir a Sam.

Lo que tienen en común Casey, Zahid y Paige es la forma de vincularse con el protagonista de la serie sin otorgarle un trato especial, pero procurando adentrarse en la lógica de su mundo, más allá de que su constante charla acerca de los pingüinos y el ártico les resulte a veces agobiante.

¿Quiénes son «normales» en la serie?

Lo que está en cuestión constantemente en la serie es la intención de deconstruir una sobrevalorada noción de normalidad, puesto que, en este mundo tan complejo a nivel lingüístico como vincular, todos experimentamos ocasionales contratiempos para socializar cuando las personas nos resultan desconocidas o incluso hostiles.

A pesar de no estar afectados por el TEA, ¿quién no se ha sentido desorientado en una reunión al no conocer los códigos de conversación y comportamientos? En el mundo de la interacción humana todos somos ciegos.

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