El camino largo y sinuoso hacia la nueva normalidad

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

Debido al advenimiento de la pandemia de coronavirus y las medidas de aislamiento implementadas en diferentes ciudades del mundo para combatirla, hay algo que es seguro: la palabra normalidad nunca significará lo mismo después de 2020. Dejando atrás cierta inocencia, no se volverá a habitar o recorrer las calles como hasta marzo de este año.

Según la Real Academia Española, la palabra normalidad remite a la calidad de lo normal, lo habitual u ordinario. Algo que se ajusta a normas fijadas de antemano. Ahora bien, si hay que referir al nuevo vocabulario que la cuarentena introdujo, la nueva normalidad comprende un conjunto de reglas de distanciamiento social que, en determinados contextos, adquieren diferentes matices.

Por ejemplo, en la Región de Castilla-La Mancha (España), algunas de esas reglas son: mantener una distancia interpersonal de 1,5 metros, el uso obligatorio del barbijo en el transporte público, y el lavado frecuente de las manos.

En tanto que en las Islas Baleares, situadas en el Mar Mediterráneo, las personas deben observar la distancia señalada en los considerados sitios de riesgo, así como el uso de barbijos. Asimismo, el aforo o la capacidad total de los locales de ocio nocturno es de 100 personas sentadas.  

Ciudades signadas por la peste

¿Qué sucede en una ciudad cuando se produce un evento disruptivo como una peste? En Wismar (Alemania) las ovejas y los cerdos deambulan por la plaza en la cual se distribuyen fogatas. Una mujer joven camina lentamente contemplando a personas rezando junto a unos féretros, mientras que otras bailan alegremente. Y más allá, unas personas comen impasibles mientras los roedores ocupan el espacio urbano.

Esta escena estremecedora de mediados del siglo XIX, forma parte de la película ‘Nosferatu’ de 1979, dirigida por el cineasta alemán Werner Herzog

De forma paralela al encuentro entre el Conde Drácula y el contador Jonatan Harker en Transilvania, Herzog recrea la propagación de una peste que se transporta vía marítima y posteriormente omnipresente en las calles de Wismar. Quien recorre la plaza es Lucy, la esposa de Harker, observando azorada como algunos bailan, otros rezan y los animales se apropian del espacio. Algo similar a lo que pasó, lejos de la ficción, en muchas ciudades del mundo -ciervos en Nara (Japón), vacas en Nueva Delhi (India) y jabalíes en Haifa (Israel)- en plena pandemia de coronavirus.

Fases que nos diferencian

En Argentina, los efectos del COVID-19 son dispares desde que la peste llegó a esta tierra por vía aérea. Mientras que en la zona del AMBA (Gran Buenos Aires y CABA) se concentra actualmente el mayor número de contagios en el país, lo cual requirió sostener una cuarentena estricta correspondiente a la Fase 1 hasta hace pocos días, otras urbes como Rosario, Mendoza y Aimogasta (La Rioja), se encuentran en situaciones diferentes. ¿De qué forma viven sus habitantes esta disparidad en la vida cotidiana?

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Los bares y restaurantes ya abrieron en algunas ciudades del mundo.

Según Sandra (59), en Mendoza rige el Decreto 847 de Alerta Sanitaria. Por esta disposición provincial, sólo se pueden llevar a cabo reuniones familiares de hasta 10 personas en los días domingo y en una determinada franja horaria.

En Rosario, como describe Nuria (42) rige el aislamiento obligatorio, lo cual significa que «se pueden llevar a cabo las llamadas ‘reuniones afectivas’ contemplando el número señalado previamente». En el caso de los bares y restaurantes, abiertos al 50% de la capacidad, cada mesa no debe ser ocupada por más de 6 personas.

Según Oscar (45), en Rosario se encuentran ya en la Fase 5 de desconfinamiento, lo cual implica que «los comercios se encuentran abiertos aunque los clientes deben aguardar en la entrada para pasar de a uno, usando invariablemente barbijos».

En Aimogasta, comenta Matías (46), «se volvió a la fase 1 a principios de julio, después de haber transitado la fase 3 debido a la confirmación de los nuevos infectados que se registran en departamentos de la provincia y en la capital».

La nueva cotidianidad

Un gobierno nacional o provincial puede decretar de forma general el paso a la nueva normalidad, pero la percepción de esta expresión y la situación asociada a la misma varía de persona a persona, tal y como cada uno atraviesa esta situación nueva cada día. 

Para Matías, vecino de Aimogasta, en la normalidad «el contagio es una posibilidad siempre presente». En ningún caso, de acuerdo a este ingeniero agrónomo, será posible retornar a la vida previa a la pandemia

Desde la perspectiva de Nuria, la normalidad se producirá «cuando sea posible retornar a la vida previa a la pandemia, lo que implicará festejar cumpleaños y darse abrazos y besos con los seres queridos». En suma, cuando sea posible expresar la afectividad. 

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El barbijo, nuevo complemento de vestuario.

Nueva realidad con barbijo puesto

¿Cómo es un día típico de una persona que transita fases de apertura en las ciudades señaladas lejos del AMBA? De forma general, lo describen en función de las actividades que pueden o no realizarse. 

En este sentido y optando por las palabras «nueva realidad» antes que nueva normalidad, Sandra destaca el control de la temperatura en su lugar de trabajo y los turnos para ingresar al mismo, así como el pasaje a un formato virtual en la docencia universitaria.

Para Manuela (26), habitante de Mendoza, la normalidad remite a «todo lo vivido antes de la pandemia» y al advenimiento de la nueva realidad mencionada por Sandra: estar atenta constantemente a las medidas de higiene. En su caso, sus días varían en función de los permisos para salir, determinados por la terminación de su número de DNI.

Por su parte, la normalidad según Oscar significa «el control constante de la temperatura en mi lugar de trabajo, sumado al uso del barbijo y alcohol en gel». En esta situación, él valora más que antes el contacto con sus seres queridos, así como el hecho de poder tomarse un café en algún bar.

Realidad que supera a la ficción

Así como Lucy no daba crédito a sus ojos al contemplar las calles de Wismar afectadas por una peste, el planeta no imaginaba estar atravesando una realidad signada por enfermedad, confinamientos y medidas de distancia social.

Lo que caracteriza el arte como expresión es la sensibilidad al momento de transmitir sensaciones. Como un observador atento recorriendo la ciudad, Herzog retrató lo que sucede en un entorno urbano. El extrañamiento que invade la cotidianidad cuando sobreviene una amenaza. El director alemán debería recorrer hoy día las ciudades señaladas para retratar las sensaciones de sus habitantes con su cámara implacable.

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