El Coto que pocos conocen

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Las sucursales de los supermercados Coto son una bomba de tiempo. La empresa oculta los casos de COVID-19 y amenaza a quien intente hablar. El Coto que pocos conocen.

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Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Carlos Daniel (elcafediariopuntocom@gmail.com)

Suena el despertador, el día inicia con unos mates y unas caricias para los chicos que duermen despatarrados en sus camas. Sandra ya se metió en la ropa de su empresa y hasta su semblante cambia. Un chaleco que a la altura del corazón luce la marca, bordada en un popurrí de colores que brilla más que ninguna otra cosa antes de apagar la última luz y salir de casa.

Separada hace un tiempo, con su familia viviendo en Rawson y el padre de sus hijos en estado ausente hace 4 años, Sandra no tiene opciones. Le toca caminar por la cornisa. A las 6, el día ya está disfrazado de normalidad. Ahí anda la realidad simulada. Son tiempos de coronavirus, y así como Sandra, miles de personas afectadas a los supermercados salen a trabajar en modo esencial. La pregunta surge cuando salir a trabajar implica poner en riesgo lo más esencial del ser humano: La vida.

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Alfredo Coto. (Foto: Gentileza elfurgon.com.ar)

Pero esa es apenas la parte del iceberg que se ve. El primer y más importante de otros interrogantes. Los otros, caen como desde una cascada, cada vez más incontenible. Usted como cliente, ¿sabía que se aíslan personas infectadas a dedo en una sucursal de los supermercados Coto? ¿Sabía que las versiones de aislamiento a personal infectado sólo en el caso de aparición de síntomas, es cada vez más fuerte?

¿Sabía usted que el delegado del supermercado Coto en Retiro fue amenazado por denunciar el incumplimiento de los protocolos sanitarios en esa sucursal? ¿Usted sabía que existen agencias que tercerizan los contratos de grandes empresas con repositores externos y ya advirtieron que no otorgarán más aislamientos en caso de nuevas infecciones en otras sucursales?

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Ante este panorama, ¿de qué sirven los asientos limitados en el transporte público? Usted como cliente que va al comprar a cualquier supermercado Coto, ¿sabe que se está exponiendo a contraer coronavirus por culpa de los casos que oculta la empresa?

Otro Baby shower potencial

Como el caso que se inició en Necochea y se disparó en el Sanatorio Güemes días atrás, los supermercados son una bomba de tiempo. Todo producto de la disparidad de criterios entre empresas y agencias sobre la realización de hisopados y el aislamiento de su personal.

A este escenario se le suma el nuevo protocolo enfocado en los casos de contactos estrechos que estableció el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, que oficia de manera cómplice ante la inacción del Sindicato de trabajadores de Comercios en general. Y para los ocultamientos de los supermercados Coto en particular, donde trabaja una gran cantidad de repositores contratados procedentes de consultoras, muchas de ellas también silenciadas, y con delegados que prostituyen la defensa de los trabajadores.

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Sucursal Coto de Retiro.

Según el último protocolo, para que un contacto sea considerado estrecho, una persona debe haber pasado más de 15 minutos a menos de dos metros de distancia, dentro de las 48 horas previas al inicio de los síntomas, y sin tapabocas. Lo que hoy en día es un chiste de mal gusto porque casi todo el mundo sale a la calle, de mínima con un barbijo. Sin dejar pasar por alto que sólo una pareja de novios o un padre con un hijo, son capaces de estar a menos de dos metros de distancia, en este contexto.

«Practicamente tenés que haber mantenido relaciones sexuales con una persona infectada para que te manden a cumplir una cuarentena», relata un repositor externo que prefiere ocultar su identidad para preservar su puesto laboral. El protocolo también enmarca como caso estrecho el compartir el mismo espacio que un caso confirmado de COVID-19, por un período mayor a 15 minutos. En este punto no se puede pasar de largo sin detenerse a pensar cómo saber si alguien no está compartiendo un lugar común, como un baño en el que para hacer las necesidades hay que cerrar la puerta, con otra persona que no fue sometida a un testeo, y que tal vez sea asintomática.

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Denuncia sobre lo que ocurre en la sucursal 80 de Supermercados Coto.

Está claro que quien elaboró este protocolo desconoce los supermercados, cuyos pasillos son tan angostos que es imposible mantener la distancia solicitada respecto a clientes que se renuevan minuto a minuto transitando las góndolas. Es una necesidad que se impone urgente: testeos masivos en mercados.

Medios amordazados

La queja del personal de los hipermercados y los supermercados, por ahora gana amplificación en un tercer cordón de medios y en grupos autoconvocados en las redes sociales, donde varios trabajadores reconocen haber sido amenazados por parte de altas jerarquías a través de circulares, para que no se ventilen los casos.

«A mí me mandaron un inbox en Facebook avisándome que si seguía comentando en posteos del enlace ‘Es de Repositor’, iba a sufrir represalias», describe otro repositor externo que trabaja en la sección Lácteos. Hace unos meses, ante la avalancha creciente de las irregularidades cometidas por los supermercados Coto, la empresa -que ejecuta grandes campañas de publicidad, sobre todo en la televisión-, lanzó solicitadas en los grandes medios reflejando el cumplimiento de los protocolos de prevención y desinfección ante casos.

El silencio, como modus operandi, está garantizado. Una complicidad que recuerda el papel de la Iglesia Católica durante la última dictadura militar. Tanto en aquellos tiempos de desapariciones como en estos de pandemia, hay vidas en juego. La pauta publicitaria compra el mismo silencio que predomina en los cementerios.

Casos con polémica

La sucursal de Supermercados Coto de Rivadavia 2.846 reportó uno de los primeros casos de COVID-19. El intento de esconderlo se vio frustrado por la presión de los trabajadores para que se realice la desinfección correspondiente en el lugar. Sin embargo pretendieron reabrir el supermercado sin esperar el tiempo adecuado posterior a la esterilización.

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Imagen tomada en el Supermercado Coto de Quilmes.

En Recoleta, en el supermercado Coto ubicado en el cruce de la Avenida Pueyrredón y French, Cristian, cadete de la sucursal 80 fue detectado positivo pero según palabras de Rocío, su novia, «el supermercado no sólo nunca notificó el caso, sino que el damnificado recibió la sugerencia de no hablar con nadie por el hecho». Además dejó traslucir que «costó mucho que se le realice el estudio de coronavirus porque la empresa nunca informó que Cristian había estado en contacto con casos positivos».

Radiografía en el conurbano

En Quilmes, en la sucursal de Hipólito Yrigoyen 380, tuvo que intervenir la Intendenta Mayra Mendoza para que Coto separara a todo el personal, lo enviara a hacer la cuarentena correspondiente y cerrara la sucursal en la tarde de este lunes, a fin de sanitizar las instalaciones y reabrir con personal de otros supermercados. Hasta el desarrollo de esta nota, los casos llegaban a 13 en esa sucursal.

En Banfield, en la sucursal de Hipólito Yirigoyen y Monteagudo, después de conocerse el caso de un empleado del área de Carnicería, días más tarde una cajera resultó otro caso positivo de COVID-19, motivo por el que se presentó Mariano Ortega Soler, Secretario de Salud del Municipio de Lomas de Zamora, para llevar a cabo la desinfección en el lugar. A este cuadro se le agregan casos en las tiendas de Avenida Libertador 18.200, en San Isidro, en la avenida Mitre 3.300 en Avellaneda, y en Ruta 205 y Reconquista, en Ezeiza.

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8 comentarios en “El Coto que pocos conocen

  1. Lamento mucho la situación de Coto, obviamente por los trabajadores que además de infectarse pueden ser transmisores involuntarios del virus a clientes, familia etc… pero no me sorprende para nada el accionar del empresario Alfredo Coto, empresario inescrupuloso, el cual no dió la cara cuando en la sucursal de San Telmo hace meses atrás los cuidadores de la misma le dieron una paliza brutal a un señor mayor de pocos recursos porque se había robado un queso. El hombre terminó muerto. En otra ocasión falleció de un infarto un empleado en la sucursal Boedo y la directiva fue precintar el sector donde estaba muerto el empleado (entre góndolas) y seguir trabajando y recibiendo clientes como si nada ocurriese. Estos son ejemplos claros de la «sensibilidad» de este sujeto del cual no habría porque sorprenderse si amenaza a sus empleados para que no denuncien los casos de covid19 de sus sucursales. El poder si no ejerce con responsabilidad y consideración es más peligroso que cualquier arma, veneno, epidemia….

    1. La realidad es que el contexto actual tampoco tapa lo que bien señalás acerca de ese caso reciente. Antecedentes que le dan fuerza al accionar de esta empresa.

  2. Que la verdad se haga viral y que se termine con tanta hipocresía , hay que hundir a estas lacras de coto, excelente nota. saludos

  3. Es sabido ya que los empresarios exponen y descuidan a sus trabajadorxs para obtener excesivas ganancias, pero más aún en tiempos de PANDEMIA, cuando recaudan cotidianamente como en tiempos de las grandes fiestas. Evidentemente la fiesta es sólo para ellxs, ya que trabajadorxs y consumidorxs estamos como carne de cañón de los silencios cómplices. No sólo el virus es «silencioso» los grandes medios también

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