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El cementerio de las “impuras”

La historia de las prostitutas polacas explotadas en Avellaneda por el poder y una red furtiva de Trata. El estupor, la vergüenza y la búsqueda de justicia.

Por Pablo Kulcar

Luis Carzoglio es el juez de garantías de Avellaneda que denegó la detención de Pablo Moyano en la causa que investiga una defraudación millonaria en el Club Independiente. El Juez determinó que no existe evidencia suficiente para acusar a Moyano de ser jefe de una asociación ilícita que movió millones del club en el que el sindicalista del gremio de los camioneros es vicepresidente.

Antes de ser juez, Carzoglio se desempeñó como director del Cementerio Municipal de Avellaneda, el cargo le llegó por su larga militancia en el Partido Justicialista. Historias de ayer y de hoy, de inmigrantes para contar, son la del dinero que sobrevuela siempre el fútbol, y la triste presencia de lo peor que la década infame dejó en la ciudad de Avellaneda.

Allí su cementerio establece una línea directa temporal con un pasado donde la guerra, como de costumbre, corroe y siembra a través de la desesperación, la miseria en la vida y en las conductas. La desesperación por una subsistencia en lugares desconocidos. La descomposición de lazos familiares, y un cementerio con huellas de todo esto a sólo metros de la capital del país.

Un grupo de emigrados, polacos judíos en este caso, decidió a fines del siglo XIX constituir una extraña sociedad mutual, la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia, con el único fin de entrar al país desde el Este de Europa a jóvenes polacas, sobre todo de origen judío, a fin de explotarlas en la prostitución.

La sede de esta mutual estaba en la Avenida Mitre al 400 y la cabeza visible de esta mafia era un personaje llamado Noé Trauman. Desde Varsovia, Lode y Cracovia provenía su ‘materia prima’, y gracias a lo lucrativo del negocio llegaron a establecer oficinas en pleno corazón de Buenos Aires. Hasta mudaron su nombre por el de Zwi Migdal, al entrar en franco conflicto con la honrada colectividad judía de la Argentina (que los expulsó formalmente de la misma).

Dada la marginación a la cual eran sometidos, tanto los explotadores como sus explotadas, de parte de sus paisanos, se los clasificaba como “impuros”. Tras ser denominados de ese modo fruto de la imposición del culto judío, la Zwi Migdal se vio obligada a tener un cementerio propio en el que pudiera enterrar a sus muertos. Fueran estas las jóvenes mujeres explotadas, o los inescrupulosos mafiosos que las regenteaban.

Fue así como en 1906 inauguraron su cementerio. Así, más de 2000 hombres y mujeres encontraron un lugar donde ser enterrados. Hoy este cementerio está en estado de abandono y semi saqueado, adyacente al Cementerio Israelita de Avellaneda, ubicado en la Avenida Crisólogo Larralde al 4100, en el barrio de Villa Domínico.

Desaparecidas

Las mujeres eran traídas engañadas con promesas de casamientos seguros y una mejor calidad de vida de la que tenían en una hambreada Europa. Aquí se encontraban con una realidad muy distinta a estas promesas y eran sometidas a un régimen de cuasi esclavitud corporal, cuotas de producción que cumplir, enfermedades, y un desprecio por parte del resto de su propia comunidad judía.

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Sobresalen y sorprenden las enormes lápidas tipo obelisco con la estrella de David, en el cementerio invadido por el abandono y los yuyos.

La Zwi Migdal financiaba no sólo este lugar, sino que también importaba sus propios rabinos y construía sus sinagogas. Llegaron a controlar unos 2000 prostíbulos en todo el país, con unas 30.000 mujeres a sus órdenes, y moviendo una cifra de dinero incalculable. Avellaneda ganó una triste fama en ese entonces gracias a todo esto, sumado a un corrupto régimen político conservador que lo permitía.

Eran las épocas en que reinaba en Avellaneda el Intendente y jefe del Partido Conservador de la provincia, Don Alberto Barceló. Sin su complicidad política, la Zwi Migdal jamás hubiera podido desarrollar sus actividades, al menos en esa magnitud. Una minoría de los emigrantes sacó el provecho de todo esto, alimentados por un sistema político tolerante y cómplice en las ganancias.

El reclamo de Raquel Liberman y varias entidades

La AMIA, la Sociedad Israelita de Protección de Mujeres y Niños Ezras Noshim, la Cancillería Polaca y la denuncia presentada por la Sra. Raquel Liberman (de nacionalidad polaca pero nacida en la ciudad de Berdichyb, cercana a Kiev, actual territorio de Ucrania) en 1930, encontraron eco en un juez incorruptible, el Dr. Rodríguez Ocampo. Provocaron el inicio del fin de esta organización criminal y la ilegalización de la prostitución en 1936.

Las investigaciones policíacas del caso las llevó a cabo el Comisario Julio Alsogaray de la Comisaría 7ma. de la Ciudad de Buenos Aires. El Diario La Prensa y la Agencia de Noticias Di Presse hicieron su parte al llevar a cabo una amplia cobertura periodística que masificó el conocimiento popular sobre el tema. Pero también muchas cosas estaban cambiando en la Argentina. En 1930 se quebró el orden constitucional al ser derrocado el Presidente Hipólito Irigoyen por una facción militar de extrema derecha.

La dictadura militar del General José Félix Uriburu en 1930, la institucionalización de un régimen político corrupto y fraudulento que manejó el poder por más de una década, y la recuperación de parte del poder terrenal de la alicaída Iglesia Católica, crearon un nuevo escenario donde la Zwi Migdal no tenía lugar y donde había que sacarla del rol protagónico para desmantelar sus circuito a cualquier precio. Así terminó una era de explotación humana, aunque solo fuera suplantada por otras y nuevas formas de sometimiento.

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El Google Maps nos ofrece una vista del predio abandonado y cerrado dentro del cementerio municipal de Avellaneda.

Raquel (cuyo verdadero nombre era Ruchla Laja Liberman) llegó al país en 1922 y murió de cáncer en 1935. En medio de su triste estancia en la Argentina fue la valiente que se atrevió a desafiar a la mafia. Más de 100 mafiosos fueron detenidos, aunque puestos en libertad en poco tiempo, gracias a sus amigos en el poder. Raquel no llegó a ver la ilegalización de la prostitución que cayó en 1936, pero provocó la caída de la compañía Zwi Migdal y la fuga de su mentor (Noé Trauman) a Uruguay.

Hoy tenemos el cementerio de impuras, una rareza poco vista en todo el mundo y el primero que tuvieron los judíos en Buenos Aires, administrado en la actualidad por la Asociación Comunidad Israelita Latina y sellado, para así evitar que sea mirado y calificado como prueba viviente de la explotación humana.

Quedan planteados como en cualquier historia leyendas, hipótesis, fantasmas, macabros recuerdos por un lado y románticos por el otro. Supuestas teorías de conspiración que no dejan de lado el sometimiento de las pobres mujeres recién llegadas, el intento de ocultamiento de esos mismos recuerdos que ojalá algún día puedan ser clarificados en beneficio de la historia y de la reivindicación de las pobres emigrantes, engañadas, abusadas, discriminadas y explotadas.

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