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El drama de la falta de vacantes en las escuelas públicas de CABA

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

Desde hace varios años, las vacantes para las escuelas públicas en la Ciudad de Buenos Aires se asignan mediante sorteo tras una inscripción online. Así es que cada año miles de niños se quedan sin lugar -dado que las plazas no alcanzan para todos los inscriptos-, y a sus padres no les queda más opción que resignarse y anotarlos en colegios privados.

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Año tras año, miles de niños quedan sin vacantes en
las escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires.

Por este motivo se elevan distintos tipos de reclamo, muchos de ellos a través de la Justicia, con recursos de amparo. La novedad es que sobre el final de 2020 un fallo judicial determinó que el gobierno porteño está obligado a otorgar una vacante a quien no la consiguió por sorteo sólo si demuestra que no puede abonar la cuota de un colegio privado. Por supuesto, las repercusiones por el fallo no tardaron en llegar y reavivaron una discusión nacida hace cinco años.

Soporte legal

María Cecilia Fernández, abogada del colectivo ‘Vacantes para todos’ explica que «hay grupos diversos que ayudan a los padres a presentar amparos para que sus hijos ingresen a las escuelas públicas. En mi caso, formo parte del equipo de abogados del colectivo ‘Vacantes para todos y de la asociación civil ‘Litigio Estratégico’. Otro colectivo es ‘La vacante es un derecho’, que también tiene un grupo de abogados. En los tres casos ayudamos de forma gratuita a las familias. Por supuesto, lo pueden hacer por cuenta propia con cualquier abogado, pero seguramente les vayan a cobrar los honorarios».

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Varias ONGs y colectivos asesoran a las familias que no consiguen
lugar en las escuelas públicas porteñas.

El reclamo, paso a paso

Hacer el requerimiento respectivo implica varios pasos. Una vez que se comprobó que no se ha obtenido la vacante, lo primero que tienen que hacer los padres es dirigirse a la supervisión del Distrito Escolar de la escuela elegida como primera opción y dejar una nota a modo de constancia de la queja. Es primordial que la familia del menor se quede con una copia de este documento firmada y sellada, para demostrar que fue recibida.

Además, los profesionales sugieren enviar otra nota al Ministerio de Educación local para que el reclamo sea ingresado en la mesa de entradas con su número de expediente. Si el reclamo administrativo no prospera, la opción es el amparo y lo puede realizar cualquier familia que se haya quedado en la lista de espera.

Las madres y los padres de los alumnos que no consiguen lugar
en las escuelas porteñas reclaman ante las autoridades.

Monona Gutiérrez, secretaria de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), asegura que «no sólo las familias de los alumnos realizan amparos, incluso los mismos docentes nos reunimos en la UTE para realizarlos, porque tampoco a los docentes se les otorga la vacante para sus hijos».

Sin vacante, en primera persona

Natacha Kahanoff, una mamá que ya ha presentado reclamos legales para que sus hijos puedan ingresar a la escuela pública, en diálogo con El Café Diario manifiesta que «ya van dos veces que tenemos que recurrir al recurso de amparo porque nuestros chicos quedan sin vacante luego de la inscripción online. Nosotros, que tenemos acceso a internet en casa y en algunos dispositivos, en las dos ocasiones tuvimos que ponernos el despertador a las 3 de la madrugada para realizar la inscripción, ya que en los horarios normales la página siempre estaba caída».

«Te obligan a aceptar cinco opciones que te pone el sistema según la dirección de tu domicilio o la del trabajo de la madre o el padre, la que pongas como principal. Se pueden agregar hasta tres más, ordenando por prioridad y sin poder eliminar ninguna de las cinco que el sistema te da como opciones. Pero sólo queda en la lista de espera la que se ubica primera. La lista de espera es una farsa, no se mueve», insiste Natacha.

Kahanoff explica que «hace dos años nos sucedió lo mismo. Después de la inscripción, en los resultados no salió ninguna de las escuelas. Cuando esto nos ocurrió con nuestro hijo mayor, enseguida nos contactamos con ‘Vacantes para todos’. Hicimos los reclamos correspondientes y presentamos el amparo. Incluso nos dirigimos a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, pero nos dijeron que no podían representarnos. El colectivo nos ayudó desde el primer momento».

Esta mamá indica que que desde la oenegé «nos enviaron la demanda para que la revisáramos, y enseguida la presentaron. Con nuestro hijo mayor, iniciamos el reclamo en diciembre de 2018 y obtuvimos la vacante en mayo de 2019, lo que puede considerarse bastante rápido. Algunos tuvieron que esperar hasta mitad de año o incluso recién al año siguiente».

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Cada fin de año miles de familias se debaten en la incertidumbre de no saber si conseguirán lugar en las escuelas porteñas de gestión estatal.

Un derecho constitucional

La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires establece, en su artículo 24, que «la Ciudad asume la responsabilidad indelegable de asegurar y financiar la educación pública, estatal laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los cuarenta y cinco días de vida hasta el nivel superior, con carácter obligatorio desde el preescolar hasta completar diez años de escolaridad, o el período mayor que la legislación determine».

María Cecilia Fernández reflexiona: «el gobierno porteño debería cambiar su plan. En lugar de crear Centros de Primera Infancia (CPI), podría aplicar el presupuesto para la construcción de más escuelas teniendo en cuenta los lugares de mayor demanda, como las comunas del sur de la ciudad, y la demanda de cada comunidad, porque algunas necesitan que los colegios sean de jornada completa».

«Tranquilamente pueden convivir un sistema mixto entre la inscripción online y la presencial, porque hay familias que no manejan la tecnología y eso sin contar que, además, el sistema de por sí tiene fallas, como que te siguen apareciendo como opción escuelas que ya no tienen vacante».

El futuro, online

El proceso de inscripción online está dirigido a todos aquellos que deseen ingresar por primera vez a una escuela de gestión estatal en cualquiera de sus modalidades. El sistema exhibió varias fallas desde el principio: desde otorgar la vacante en un establecimiento que no está en la comuna donde vive la familia, a que la página se trabe en el momento de realizar la inscripción.

María José Gutiérrez, secretaria del nivel inicial de UTE enfatiza que «los procesos para una inscripción online son realmente muy complejos para las familias. La solución pasa por incorporar un procedimiento mixto al que los docentes puedan tener acceso para ordenar lo que el sistema no está en condiciones de hacer».

«Antes la inscripción se hacía en las escuelas y estaba a cargo de los mismos docentes. La gente se acercaba a la escuela de su barrio y conocía a la maestra. En la actualidad, las madres y los padres no saben qué ocurre hasta que les llega el mail, si es que le llega. Desconocen qué establecimiento les toca, y cuándo les van a llegar los papeles. Con el sistema anterior de inscripción en persona, la familia ya conocía a la escuela y a sus autoridades», puntualiza.

La dirigente de UTE indica que «la Ciudad lleva adelante una política de desabastecimiento de la Educación Pública. Hace cuatro años tuvimos un gobierno a nivel nacional que prometió crear tres mil jardines de infantes y no llegó ni a una cuarta parte. En la Ciudad tuvimos incluso el caso del cierre del jardín para los hijos del personal del Hospital Ramos Mejía. Junto con la comunidad educativa, los sindicatos y los docentes logramos que no se cerrara la sala de lactantes pero no pudimos impedir que se trasladara el jardín a otro lugar».

En este caso, en lugar de abrir un jardín de infantes en el nuevo edificio, ubicado en Catamarca y Moreno, lo que suponía agregar vacantes, se absorbió a los alumnos del Ramos Mejía. «Nosotros apostamos por una educación inicial desde los 45 días. No estamos en contra de las trabajadoras de los Centros de Primera Infancia, sino que creemos que debieran estar bajo la órbita del nivel inicial, tener una supervisión pedagógica y ser parte del sistema educativo. De hecho, hemos presentado un proyecto al respecto en la Legislatura porteña», explica Gutiérrez.

En caída libre

Los papás de los alumnos que quedan sin vacante se convierten, involuntariamente, en especialistas en materia educativa. Natacha Kahanoff subraya que «el problema no es solamente la inscripción, sino que el Gobierno de la Ciudad está cerrando cada vez más jardines con excusas diversas, y por ende, cada vez hay menos vacantes. En la zona de Villa Crespo y Almagro, que es donde vivimos, hay sólo un jardín maternal para sala de 1 año. Este año es imposible conseguir vacante para nuestra hija menor. Los Centros de Primera Infancia son una farsa. No dependen de Educación, no tienen docentes formados, no tienen currículo. No es un acceso a la Educación. Faltan escuelas y faltan vacantes».

«Además creo que el problema está en cómo se considera a la Escuela Pública desde el Gobierno de la Ciudad. Se la desprecia y el fallo judicial confirma que la escuela estatal es sólo para la gente de bajos recursos económicos. Intentan hacer una división y marginalización de quienes quieren acceder a la escuela pública. El intento es de producir una segregación», define.

María Cecilia Fernández es contundente al respecto: «el problema de vacantes se va a solucionar cuando se construyan las escuelas que se hacen falta».

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