Disfrutar sin ver, cómo es saborear la comida gourmet, a ciegas

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Una cena gourmet despierta y maximiza el poder de todos los sentidos, que cobran protagonismo cuando la vista no acompaña. Un teatro y una experiencia única.

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)
Fotografía: Laureana Fenoy

Desde una visión edulcorada y triunfalista, quien recupera la vista debería caminar e incluso correr despreocupadamente por la calle, o llevar a cabo tareas cotidianas como si hubiese visto desde siempre. Esto no es lo que le ocurre a Virgil, un masajista que trabaja en un centro de sky, rodeado de un ecosistema de alto standing y público gourmet, donde conoce a una arquitecta llamada Amy, quien lo impulsa a someterse a una cirugía de cataratas que le puede devolver la vista.

tags
Teatro ciego, una experiencia gourmet. (Foto: Laureana Fenoy)

Desde una perspectiva más realista, atravesar el pasaje desde la ceguera (más precisamente, retinitis pigmentosa y cataratas) hasta la recuperación de la visión, supone un aprendizaje con logros progresivos y retrocesos también. Este proceso se muestra en la película ‘A primera vista’ (1999, dirigida por Irvin Winkler) basada en el libro del neurólogo Oliver Sacks ‘Un antropólogo en marte’ acerca de la operación realizada a Shirl Shennings.


Lo que le sucede a Virgil/Shril es que carece de recuerdos visuales que sustenten la percepción. Puede ver pero no entiende cabalmente lo que ve. En consecuencia, debe aprender a ver, a percibir los objetos y a las personas. ¿Qué sucede en el caso de las personas sin discapacidad visual o normovisuales que concurren a las cenas gourmet (evento que ya cursa la séptima temporada) que se llevan a cabo en el Teatro Ciego? ¿Cómo se experimenta el no ver por el curso de unas horas?

El dicho «la comida entra por los ojos» (propia de la cultura visual en la cual estamos inmersos) debe ser ciertamente reformulado cuando la visión está vedada pero son otros los sentidos que intervienen en la degustación de una comida.

Al apagarse las luces, con la condición expresa de apagar los celulares, es preciso adecuar la vista a la oscuridad absoluta. Por el curso de algunas horas, el asistente se trasforma por un rato en Virgil en el sentido de que aprende a no ver.

tags
Un menú gourmet de siete pasos se magnifica ante la falta de visión.
(Foto: Laureana Fenoy)

Toma protagonismo entonces la audición para disfrutar la música en directo interpretada por una cantante acompañada por un pianista. Asimismo, se magnifica la percepción de los aromas, y sobre todo el gusto, tanto para distinguir las bebidas como para identificar cuáles son los sabores presentes en los bocados, en un menú sorpresa de siete pasos que finalmente conocen los comensales al prenderse nuevamente las luces.

Ciego y gourmet: el imperio de los sentidos

Para poder aprehender el sentido de la cena a oscuras, es preciso primero especificar qué se entiende por teatro ciego. Gerardo Bentatti, actor y director del teatro, egresado de la Escuela de Teatro de Buenos Aires de Raul Serrano (ETBA), describe este término.

«¿Por qué es teatro ciego? Porque hay gente ciega que labura en los elencos; la gente espectadora va a estar ciega, los actores que vemos son ciegos y es un espacio ciego, entonces hicimos una construcción, un juego de palabras que es teatro ciego», sintetiza Bentatti.

«Es una expresión teatral en la oscuridad total, donde a la actividad teatral se le han agregado olores y efectos especiales. En la innovación que disponemos, no se ve nada y estamos tratando de estimular los otros sentidos; además hay fragancias que van a formar parte de las escenas», precisa.

tags
Teatro que busca crear conciencia a través de la experiencia. (Foto: Laureana Fenoy)

Un trabajo inclusivo

Gerardo Bentatti y Martín Bondone son actores, directores y socios fundadores del teatro ciego, en el cual se emplean personas con discapacidad visual con la premisa de constituir un trabajo auténtico para ellas sin tratarse de un subsidio ni un favor.

El actor no vidente vive su cotidianeidad en la oscuridad a diferencia de la persona sin discapacidad visual. En el caso de las cenas, son actores ciegos quienes sirven la comida y la bebida con el recaudo de no volcar líquido sobre los comensales, de la misma forma que lo hacen en su hogar.

Al igual que sucede en Buenos Aires con el aforo requerido para los espectáculos y la cantidad de actores presentes en el escenario, en otros teatros ciegos la pandemia y las consecuentes medidas de cuarentena han afectado en el funcionamiento de los establecimientos como es el caso del teatro ciego de la ciudad de Puebla, México, que debió cerrar sus puertas temporalmente.

Comer y degustar a oscuras

La experiencia de comer a oscuras ya se ha implementado en otros lugares como es el caso del bar ‘Unsich’ en la ciudad de Berlin, Alemania, o bar invisible, en el cual los camareros son discapacitados visuales. El pionero en la experiencia de comer en la oscuridad fue el restaurante ‘La vaca ciega’, fundado por el párroco ciego Jorge Spiellman en 1999 (el alemán, Blindekuh) en la ciudad de Zurich, Suiza.

En lo que respecta a la propuesta local, Bentatti alega que «el objetivo es generar nuevas experiencias para que la gente disfrute sin ver, al estar la vista apagada, lo cual supone el desarrollo de aromas en un laboratorio de efectos especiales que se incorporan a la cena».

La incorporación de la tecnología también está presente en otros espectáculos del teatro. Específicamente, en el sistema de sonidos 360 envolvente que se implementa en la oferta variada de espectáculos.

tags
Comer a oscuras y reconocer sabores, sin cubiertos. (Foto: Laureana Fenoy)

Respecto a los menúes, la premisa señalada por este actor es que finalmente uno no sabe realmente lo que come porque en la oscuridad, ante un plato normal las personas desconocen de qué tipo es, por ejemplo, un corte de carne, y cuáles son las especias con la cual está cocinada. Pero aún siendo normovisuales, Bentatti se pregunta: «¿sabemos realmente cómo fue cocinado y los ingredientes implicados en la cocción, o solemos más bien errar en la receta?».

Mas allá de identificar los ingredientes, el fin principal es divertirse en una experiencia culinaria gourmet que se lleva a cabo suprimiendo los cubiertos, porque sería imposible utilizarlos en la oscuridad. Ciertamente, no los pueden emplear las personas sin discapacidad visual en el curso de la cena pero sí lo hacen los ciegos.

En su libro, el neurólogo Sacks se refiere a Virgil/Shril como un «agnósico visual» en referencia a la percepción del mundo que tenía tras su operación, a su carencia de comportamiento visual en ese entonces.

En las personas ciegas, debido a que el cerebro no recibe información de uno de los sentidos, se desarrollan mucho más los restantes. En lo que respecta a la gente sin discapacidad visual, la experiencia de las cenas supone delegar la percepción a la audición, el gusto y el olfato que, en la cotidianeidad, son sentidos dejados un poco de lado.

Deja una respuesta