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Por Bernardo Falvella (ber_falve@hotmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Poco a poco, el futsal está ganando terreno y atención. Por eso, El Café Diario entrevistó a Diego Provenzano, para hablar sobre la historia y la actualidad de este deporte que aún no alcanzó su techo. Periodista con amplia trayectoria en la cobertura del fútbol de salón, es un auténtico especialista en el tema, entre otros motivos por haberlo jugado.

En la actualidad, Provenzano es el Jefe de Redacción de la sección Deportes en la Agencia Noticias Argentinas y es uno de los responsables del medio ‘Pasión Futsal‘.

Pero, además sabe de lo que habla de primera mano, porque dejó huella en el Futsal de AFA entre 2007 y 2019 vistiendo las camisetas deJuventud de Tapiales, Arsenal de Sarandí, El Porvenir y Ferro Carril Oeste.

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Diego Provenzano, cubriendo futsal para la TV.

Reconstruyendo la historia

El futsal, fútbol de salón o fútbol 5, como siempre se lo llamó en Argentina, tiene su origen en la década de 1930, aunque en el territorio nacional logró instalarse como deporte oficial hace apenas algo más de tres décadas.

Destacado por sus atractivas reglas, que ofrecen dinamismo e imprevisibilidad, el futsal presenta características que lo transforman en una de las actividades deportivas más practicadas de la actualidad y en la que mayor desarrollo ha experimentado en los últimos años.

¿Cuál es el origen del futsal?

Existen varias teorías vinculadas al inicio del fútbol de salón. La más certera nos remite a 1930, en ocasión del primer mundial de fútbol en Uruguay.

La historia cuenta que un profesor argentino, Juan Carlos Ceriani, tomó nota de que había mucha gente deseando practicar fútbol, especialmente jóvenes, que no tenían el espacio para hacerlo y por eso los convocó a un gimnasio de básquet cerrado a practicar la actividad.

Con el tiempo, el futsal empezó a tomar reglas de otros deportes como el básquet, el hándbol, el waterpolo o el hockey sobre patín, hasta llegar al formato con el que lo conocemos hoy.

¿En qué momento desembarcó en Argentina?

Empezó cuando la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) se hizo cargo y tomó las riendas de este deporte. Continuó su desarrollo hasta que en la década de 1980 Joao Havelange, que había sido el primer presidente de la Confederación Sudamericana de Futsal, y además en ese entonces era el presidente de la FIFA, convoca a exdirigentes de la confederación y les propone integrar el fútbol de salón al máximo ente.

¿Cómo entra Argentina en esa ecuación?

Havelange llamó a aquellas federaciones de ‘fútbol five’ con quienes tenía más confianza, una de ellas la Argentina, presidida por Julio Humberto Grondona.

Por entonces, el expresidente de la Asociación del fútbol argentino (AFA) comenzó a llamar a los clubes con los que tenía mayor cercanía y les propuso crear el primer torneo de fútbol indoor en 1986. Ese año salió campeón Rosario Central y el siguiente, Newell’s Old Boys.

¿La estructura del torneo era federal?

En un primer momento no. En su mayoría, los equipos que participaban provenían de Buenos Aires, con la excepción de Rosario Central y Newell’s Old Boys, sumado a quienes estaban afiliados a AFA.

1996: el punto de ruptura que favoreció la expansión

En la década de 1990, el hecho de que los clubes tuvieran la obligación de viajar para poder competir terminó representando una complicación económica y la posterior deserción de muchas entidades.

En 1996 se produjo un cambio significativo que cambió la dinámica (y la historia) cuando la Comisión de Futsal le sugiere a Julio Humberto Grondona abrir las inscripciones a los clubes de barrio. Este hecho generó el primer hecho de cambio para la integración y federalización, y le brindó un empuje considerable a la disciplina.

Son muchas las consecuencias positivas de este hecho, pero hay una que es clave: los clubes barriales tenían la chance de enfrentar a los grandes del fútbol argentino. Resultaba tan tentador como demostró la inscripción masiva posterior y se profundizó con el desarrollo en la formación de categorías inferiores.

El crecimiento deportivo se dio de forma sostenida hasta 2009–2010. Ya para entonces el futsal empezó a mirarse con otros ojos. El empujón final lo dio la creación de la Liga Nacional en 2018, que ayudó a potenciar la difusión del futsal en todo el país.

El futsal no para de crecer. De hecho, es uno de los deportes con mayor proyección a futuro. En tu opinión ¿a qué se debe?

Creo que es porque cualquiera lo puede jugar. Es un deporte muy versátil, con muchas cosas por descubrir y mejorar, a diferencia de otros deportes, como el fútbol de once.

Y tiene la particularidad de que dentro de una cancha indoor, cualquier integrante puede ser importante: el que gambetea, quien ejecuta pases en espacios reducidos o el mismo goleador.

¿Cómo es eso?

Un ejemplo claro de esto lo observás en el rol de arquero, que ataja, pero también puede salir con los pies y arriesgar. El futsal de salón tiene un dinamismo que lo hace atractivo y diferente y, al mismo tiempo, sus reglas permiten que el juego sea más rápido y tenga menos pausa.

La selección masculina atraviesa una realidad destacada reflejada en los últimos dos mundiales. ¿Esto puede generar un impacto social positivo para lo que viene?

Es difícil de prever. Pero tengo la impresión de que a partir del título mundial de 2016 empezó a verse más gente en las canchas e interesada en conocer sobre el deporte. Y con el reciente subcampeonato, aún más. A pesar de mi optimismo, me gustaría que hubiera una mayor cobertura del futsal.

Sin embargo, esto no se ve reflejado en los grandes medios.

Actualmente no existe un medio nacional que lo cubra diariamente, salvo cuando se disputa un mundial. Es algo similar a lo que ocurre con los deportistas olímpicos, donde cada cuatro años hay un estallido mediático sobre determinado deportista, pero luego queda ahí… Una lástima.

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Argentina, campeona del mundo por primera vez en Colombia 2016.

¿El fútbol de salón apunta a venderse como espectáculo?

Yo siempre digo que el futsal no deja de ser indoor, más allá de que empiece a generarse una industria desde el «show». En ese sentido, no podemos comparar el futsal con el fútbol, sino con deportes como el hándbol, básquet o el vóley.

Por supuesto hay que pensar cómo hacerlo más rentable para los sponsors o más vendible para los espectadores, y por consiguiente más rentables para jugadores, técnicos, dirigentes y hasta para la prensa. Hace falta encontrar un mecanismo que sea atractivo para capitalizar al público interesado, sea por la selección o el deporte en sí.

¿Cuál es la estrategia de difusión para desarrollar el futsal en el país?

Se intenta promover la Liga Nacional, y siempre se busca salir un poco de la centralidad de Buenos Aires. La prueba está en que Argentina es campeona y subcampeona en los últimos años con jugadores que en su mayoría surgieron de allí.

Es necesario que el futsal continúe ampliando su rol federal, fomentando la creación de equipos en distintas provincias, con la idea de formar una liga similar a la que tienen el vóley o el básquet. Hay que proyectar, pensar, trabajar y convencer. Son las patas fundamentales para el crecimiento.

¡Vamos las chicas!

¿Cómo impactó la incorporación del futsal femenino?

Muchísimo. Se implementó en 2003 y fue fluctuando en la cantidad de equipos participantes. Desde 2016 ha tenido un crecimiento exponencial gracias a la difusión y al título mundial obtenido por la selección masculina.

Pasó de tener un torneo de doce equipos a promediar los cuarenta, con dos divisiones. Otro aspecto relevante tiene que ver con que se implementaron las inferiores, de primera a sexta división.

¿Va en paralelo con el avance del fútbol femenino?

El futsal femenino sigue en puja con el fútbol, porque muchas chicas hacen ambos deportes pero en un momento tienen que elegir con cuál continuar.

Hay que tener en cuenta que el fútbol se viene profesionalizando cada vez más y las puede solventar económicamente, cosa que en el futsal no ocurre. Más allá de las buenas intenciones que tengan la AFA y los clubes, hace falta que otros organismos se comprometan para superar estos problemas.

¿Puede decirse que el futsal es el «deporte del futuro»?

No lo sé. Yo lo que veo es que tiene un potencial grande e ingredientes que gustan mucho. El futsal es tan dinámico que te obliga a estar atento todo el partido.

No me gusta etiquetarlo como el deporte del futuro pero sí creo que sale de lo común y que si logra esta atracción es por algo. Ya se rompieron barreras y deben romperse más, y hay que estar preparados para su explosión.  

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El semillero de las selecciones juveniles dio sus frutos en Colombia 2016.

La persona que quiere insertarse en el mundo del futsal, ¿qué debe saber?

Primero, que es un deporte de equipo, donde a diferencia del fútbol tradicional podes ser importante para el equipo jugando un segundo, o todo el partido.

Es un juego específico de roles. Te enseña a entender tu lugar, dentro o fuera de la cancha. En segunda medida, se necesitan muchas ganas de aprender respecto a variantes o cuestiones técnicas a descubrir a futuro.

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