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Desenmascarar la mentira, el nuevo desafío

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos La sociedad ante el peligro. El nuevo desafío es combatir la desinformación. El modelo de AFP para verificar las noticias, y las recomendaciones de la ONU.

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Omar Millalonco (millalonco.omar@gmail.com)

Crisis informativa. La pandemia por el COVID-19 alimenta las fake news y el material falso desborda. En el prime time de los medios de comunicación y, principalmente, en las redes sociales. Noticias que no lo son se viralizan y pocos profesionales chequean si hay veracidad en la procedencia informativa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había advertido sobre el fenómeno de los engaños periodísticos, a los que denominó infodemia.

Es necesario concientizar a la población mundial de los peligros que ocasiona la intoxicación informativa que deambula y que tiende a crear datos o situaciones que nunca han existido. Ocurre también con las imágenes, que pueden haber sido también adulteradas con el fin de confundir al tejido social. La veracidad de las noticias es muy difícil de rastrear, y para hacerlo se necesita el pensamiento crítico. Preguntarse si artículos o notas que pueden parecer reales, en realidad no son más que un anzuelo con carne podrida para marcar la agenda mediática.

Donde nace la desinformación

En diálogo con El Café Diario, la periodista de la Agence France-Presse (AFP), Elodie Martínez sostiene que la incertidumbre de si las noticias son falsas o verdaderas pasa hoy por el coronavirus, aunque aclara que en épocas de elecciones suele ser normal encontrar altos niveles de toxicidad informativa.

«Detrás de las fake news muchas veces hay un gran negocio, y en este momento, para algunos intereses muchas veces se torna ideal difundirlas», explica Martínez, quien coordina un equipo especializado de periodistas en la agencia, llamado AFP Factual y AFP Checamos.

«Sabemos que con estas fake news hay gente que consigue monetizar sus contenidos a través de Facebook o pone avisos en sus sitios web, y cuantos más clicks generan sus publicaciones, más dinero obtienen porque es una forma de atraer público”, detalla la periodista.

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Integrante de este equipo especializado en combatir la falsa información, se refiere también a los objetivos de ese contenido disfrazado de noticias, donde reina la mala intención para sacar rédito de la confusión social.

Consultada por el descubrimiento de los autores y creadores de este tipo de noticias, Elodie Martínez, afirma que “es muy difícil descubrir quiénes son las personas que originan estos contenidos”, aunque así como existen estas malas intenciones también existen otras.

“Por supuesto que también hay buenas intenciones, algunas personas hacen circular remedios caseros, y algunos pensamos que funcionan porque alivian los síntomas, pero ninguna es una cura”, aclara la coordinadora de AFP.

El método para averiguar y corroborar si una noticia es real o no, depende de un protocolo que realizan los periodistas que conforman los equipos de AFP Factual y AFP Checamos, a través del que se trata de analizar fotos y videos de dudosa procedencia que comienzan a circular.

“Hacemos una búsqueda inversa de una imagen”, puntualiza la reportera, y añade: «Google permite hacer este tipo de búsquedas inversas de fotos, y uno puede saber cuándo apareció por primera vez en internet cada imagen. Lo mismo hacemos con los videos; hacemos una captura y realizamos el mismo proceso».

Por último, Martínez dice que en lo que tiene que ver con fuentes, «acudimos a las que son conocidas por todo el mundo, a la Organización Mundial de la Salud en el caso del coronavirus, por citar un ejemplo, y concluye: «recurrimos a las fuentes confiables para tratar de interpretar los datos y explicarlos».

Fake news en la agenda de la ONU

Enmarcado dentro de un contexto internacional atravesado por el Coronavirus y coincidiendo con el Día de la Libertad de Expresión, celebrado el 3 de mayo; el Secretario General de la UNESCO, Antonio Guterrez se refirió a los diversos conflictos informativos y la contaminación que cruza al periodismo producto de estas circunstancias. E instó también a las diversas empresas de redes sociales a “hacer más para erradicar el odio y las afirmaciones dañinas sobre el COVID-19

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, elaboró un documento donde se plantean las principales armas para combatir la desinformación.

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Lo que se está viviendo a nivel mundial -subraya- «ofrece una oportunidad para reconocer el periodismo como un elemento esencial de nuestras vidas y para fortalecer los medios de comunicación ahora y en los años venideros«.

«En países de todo el mundo, el periodismo está siendo considerado como un ‘servicio esencial’, y los periodistas como ‘trabajadores esenciales’ con permiso para continuar con su labor informativa, la presentación de informes y exentos de las restricciones de movimiento», señala el informe. «En algunos lugares, el periodismo incluso ha sido catalogado como un servicio de emergencia», define.

«Nuestro enemigo es también el creciente aumento de la desinformación», manifiesta el secretario General de la UNESCO, Antonio Guterrez, quien añade: «reconozco la labor de los periodistas y los verificadores de datos frente a esta montaña de historias engañosas y publicaciones en las redes sociales». El Informe Completo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), puede encontrarse haciendo clic acá.

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