De tetas, sarasa, miseria política y reformas pendientes

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos El Caso del (ex)diputado Ameri. Metáfora de las tetas. Crédito político bajo mínimos y reformas pendientes. Estatus de una sociedad argentina que vive irritada.

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Por Roberto Martínez (roberto.elcafediario@gmail.com)

«A ver cómo está eso, le dije, y le di un beso en las tetas». Juan Emilio Ameri, diputado nacional por el Frente de Todos, estaba en su casa. Celeste Burgos, su pareja, salió del baño, se le acercó para mostrarle cómo le habían quedado los pechos con sus nuevos implantes mamarios, y a él se le ocurrió testear la calidad de dos maneras. Al tacto, y metiendo la cabeza entre los senos. En la intimidad hubiera sido un momento perfecto. La impaciencia le jugó una mala pasada a Ameri, y lo hizo en medio de la sesión en la que se trataba la Defensa de los Activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, el momento más trascendental del año en la Cámara baja. En directo, y en el prime time. Gang bang.

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La Cámara de Diputados, durante la jornada del Caso Ameri. (Foto: Prensa HCDN)

Es un episodio que avergüenza. Más allá de que da la vuelta al mundo desde este jueves 24 de septiembre de 2020 -y son varias ya-, lo peor es la desvergüenza. Metáfora de una realidad inocultable. ¿A cuántos parásitos mantiene en la actualidad la teta del Estado?

El coronavirus expone las miserias de algunos políticos. Esta vez se ha tratado de erotismo amateur, con la consiguiente tarjeta roja directa al responsable, diputado que representa(ba) a Salta habiendo nacido en Buenos Aires. Hombre que, con 47 años y tres hijas, se comportó como un teenager ansioso. Semanas atrás, Esteban Bullrich, senador nacional de Juntos por el Cambio por la provincia de Buenos Aires, se aburría tanto durante el tratamiento de nada menos que la Reforma Judicial en su comisión, que colgó una foto suya durante la video reunión pretendiendo estar atento a la pantalla cuando en realidad se había ausentado.

La República Argentina atraviesa un momento muy delicado. El contexto es de crisis, muy profunda en materia económica y, peor aún, de valores. Agravado por una pandemia que ha obligado al mundo a pausar sus actividades. Y en un marco semejante, las actitudes reprochables, los gestos egoístas y los comportamientos repudiables alimentan un caldo de cultivo peligroso. Se requiere un esfuerzo importante para sostener el contrato social. El nivel de crédito de la mayor parte del arco político está bajo mínimos, al nivel de la reserva de divisas que intenta retener el Banco Central.

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Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. (Foto: Prensa HCDN)

El debate debe estar orientado a exigir políticos mejores, no más baratos, como expuso la periodista Ángela Lerena en su cuenta de Twitter. Basta de políticos baratos. Basta de maestros baratos. Basta de médicos baratos. Basta de policías baratos. Basta de agitar odios. Basta de partidismo. Basta de alimentar la antipolítica.

Hay que respaldar la rapidez de reflejos y la forma de comunicar de que hizo gala Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, para tomar la decisión de eyectar a Ameri. No obstante, esto no va de parches puntuales. El Caso del ‘Diputet’ Ameri y el ‘Pezoom’, significa para la política nacional un gol en contra de dimensiones. Es intolerable la sensación de este vale todo permanente.

La gente tiene derecho a sentirse menoscabada y estafada por ediles descartables, funcionarios incompetentes, legisladores haraganes y líderes de cartón, que lejos de servir como debieran, suelen mostrarse eficaces y de acuerdo sólo a la hora de aumentarse generosamente sus salarios. El de ellos y el de sus cientos de asesores. Nadie hasta ahora había investigado la cantidad de consejeros de Ameri, pero cada senador en la Cámara alta no baja de los 100 per cápita. Ninguno ad honorem. Se necesitan políticos íntegros. Algo a lo que aludía hace algunos años el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, quien se ganó el sobrenombre de Padre de la Democracia.

¿Por qué hay expresidentes que, aún con causas penales en su contra y culpabilidad demostrada, como Carlos Menem, se sostienen en un cargo político para no ir presos como corresponde? ¿Por qué se permite que asuma la presidencia un ciudadano como Mauricio Macri, procesado por un cúmulo de tropelías que ha ido in crescendo durante sus 4 años al frente del Gobierno? Se acumulan los por qué, pero las responsabilidades son compartidas.

El Caso Ameri llama a eliminar las listas sábana que habilitan a cualquier lumpen de forma directa o de rebote -como en este caso-, a vivir a cuerpo de rey a costa del esfuerzo ajeno. La sociedad debe hacer autocrítica y dejar de echarle la culpa a «los de arriba» en un país en el que el electorado vota representantes cada dos años.

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Hay varias Reformas pendientes. Una Judicial profunda y consistente, de fondo, pero no de forma. Que impida el acceso a los cargos públicos de personas que defienden un «desahogo sexual». Una Política, que sancione como corresponde y con efecto inmediato a las personas que incurren en fraude y peculado. La Reforma Social pasa por la Educación. Por que el Estado provea preparación y medios, no para que continúe apostando por el clientelismo.

Hoy es más necesario que tomar conciencia. Darse cuenta. Involucrarse. Auditar qué legisladores trabajan honrando su cargo y quiénes no lo hacen. Qué sujetos de la política sólo permanecen para mantener sus prebendas y su estatus tras haber dejado en ruinas al país. Basta de sarasa. El sistema exige una purificación desde abajo hacia arriba. Cada día que pasa se hace más difícil imaginar que suceda al revés.

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