Darío Podestá: “Un paisaje bellísimo puede convertirse en un lugar angustiante”

El reconocido fotógrafo de naturaleza cuenta el lado oculto de su trabajo, que incluye horas de frío, hambre y hasta miedo

Por Lola López Quai
lola.elcafediario@gmail.com

Darío Podestá es miembro fundador de la ‘Asociación Argentina de Fotógrafos de Naturaleza‘. Por su trabajo como fotógrafo de naturaleza obtuvo varios premios nacionales e internacionales. En diciembre del año pasado publicó el libro ‘Argentina Salvaje’ junto a otros fotógrafos.

¿Se puede ser fotógrafo de naturaleza con un celular?

Sí, porque tiene que ver más el ojo que el equipo.

Pero a la larga, equipo hay que comprar…

Para fauna se necesitan lentes largos y cámaras con velocidades rápidas para congelar momentos, así que en algún momento hay que tenerlos.

¿Se pasa hambre y frío con este oficio?

Suele pasar, pero con el entusiasmo uno casi no se da cuenta. Ah, también hay que aguantar calores, las ganas de ir al baño y el ataque de mosquitos…

¿Y es cierto que hay que estar horas muchas horas quieto?  

Es muy común esperar escondido a que el animal se acerque. Hace unos años trabajé en el Parque Nacional Patagonia con el macá tobiano, que es un ave que nidifica en lagunas, así que tuve que estar quieto muchas horas en el agua, flotando colgado de un dispositivo de telgopor. Era la única forma de hacer la foto.

Una forma de vida

O sea que esto no puede ser sólo un hobby

Para mí es incluso más que una profesión. Es una forma de vida. Yo pienso todo el tiempo en esto.

¿En las fiestas y cumpleaños le piden que saque fotos?

Ocurre… pero cada vez menos porque ya todos saben que lo que hago pasa por otro lado. Además, no me salen muy bien.

¿Alguna vez tuvo miedo?

Más de una, porque en la naturaleza uno está a merced.

¿Nos cuenta alguna?

En Antártida me acerqué demasiado a un elefante marino de 3 toneladas que cuidaba su harén y me corrió. Si bien son lentos en tierra (en este caso era hielo) me resbalé y por unos segundos no sabía si me iba a alcanzar o no.

A veces estar mucho en la naturaleza a uno le da la falsa sensación de que domina la situación. Y eso nunca es verdad”

¿Pensó algo en ese momento?

Que me había excedido y que me tenía que salvar. De pronto, un paisaje bellísimo como el de la Antártida se convirtió en un lugar angustiante.

A veces estar mucho en la naturaleza a uno le da la falsa sensación de que domina la situación. Y no es verdad. Nunca.

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¿Su profesión de biólogo lo ayuda a la hora de sacar fotos?

Mucho, sobre todo el conocimiento que da haber salido bastante al campo, porque para obtener buenas fotos es importante conocer acerca del sujeto que se va a fotografiar.

En otra búsqueda

¿Cuándo se da cuenta de que una foto es buena?

A veces antes de disparar porque veo que las condiciones son ideales. Si no, al chequear en el visor de la cámara uno ya se da cuenta de si va a funcionar o no.

¿Cambió su mirada de la naturaleza?

Durante muchos años me dediqué a la foto documental para retratar y dar a conocer la naturaleza tal como es. Hoy estoy en otra búsqueda… Muchas fotos hablan más de mí mismo que del sujeto mostrado.

¿Cómo es eso?

Son fotos que aún no estoy mostrando… Por ejemplo, voy de visita a un bosque donde me crié y saco fotos con velocidad baja, así que del bosque en sí se ve poco.

¿Es más su visión, su discurso sobre ese bosque?

Así es. Igual, todavía me tengo que animar. Mucha gente está habituada a ver cierto tipo de trabajo de mi parte, así que es un gran cambio.

También, es empezar a mostrarse usted mismo.

Justamente. Por eso también es algo nuevo…

Hablando de mostrarse, ¿cómo se lleva con las ‘selfies’?

No me gustan nada: no estoy cómodo del otro lado de la cámara.

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