Daniel Arroyo: “Se rompió el contrato social, hoy la gente ya no cree en la política”

Daniel Arroyo, diputado nacional, asegura que al modelo de país que promueve el Gobierno de Mauricio Macri le sobran 20 millones de personas.

Por Nicolás Avellaneda
avellaneda.elcafediario@gmail.com

Daniel Arroyo, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, integrante del bloque Red por Argentina y ex funcionario de gobierno, dice ser consciente de que la sociedad reclama la unidad de la oposición, y en diálogo con El Café Diario se muestra muy crítico del Gobierno, al que acusa de ser “irresponsable”.

El Modelo de Cambiemos

¿Es equivocado pensar que buena parte de los problemas económicos del país derivan de decisiones políticas que no se tomaron o que se tomaron mal?

Para nada. Argentina tiene recursos económicos, humanos, recursos materiales; una estructura territorial que hace que tenga todas las condiciones para desarrollarse, algo que no es así en todos los países, sobre todo de América Latina, donde muchos tienen problemas estructurales por falta de condiciones.

En el caso de Argentina, los problemas que arrastramos derivan de malas decisiones políticas, y más aún, con no haber resuelto un modelo de desarrollo. Por ejemplo, en la actualidad, el modelo que ha encarado el gobierno es soja, minería, sector financiero y salarios bajos. A ese modelo le sobran 20 millones de personas.

Daniel Arroyo
Daniel Arroyo.

Es decir, quienes conducen el Gobierno tienen un modelo de desarrollo, un modelo de economía en clave, que no contempla a la totalidad de los habitantes del país. La alternativa es construir otro modelo de país y ese es el desafío que hasta ahora no ha podido alcanzar la dirigencia política opositora.

El modelo que ha encarado el gobierno es soja, minería, sector financiero y salarios bajos. A ese modelo le sobran 20 millones de personas”

“El oficialismo se maneja de acuerdo a sus intereses”

Un sector cree que las decisiones tomadas por este gobierno han sido erróneas. Otros creen que Cambiemos hace exactamente lo que tenía pensado hacer. Y un tercero está convencido de que, al margen de que el gobierno esté haciendo lo que tenía planeado, la mayoría de sus integrantes son inexpertos e incapaces. ¿Cómo lo ve usted?

Yo estoy cerca de esta última postura. Creo que el Gobierno sintetiza tres cosas a la vez. Tiene una idea horrible de lo que es, o debe ser, Argentina. Un país para pocos. Otra, es una estructura de negocios. Porque en las áreas centrales, quienes tienen que controlar a las empresas están del lado de las empresas. Sucede en el sector de alimentos, en el de medicamentos, etcétera. Además, mientras el Gobierno es el que tiene que controlar el precio de los combustibles, es el que los libera. En vez de controlar el precio de las tarifas, las aumenta.

Ni siquiera puede decirse que están a ambos lados del mostrador o que hay funcionarios ineptos. En las áreas estratégicas -alimentos, medicamentos y combustibles-, están del otro lado del mostrador. Y por último, no tengo duda de que es un equipo flojo, un equipo de gobierno muy blando.

El Gobierno tiene una idea horrible de lo que es, o debe ser Argentina. Un país para pocos, con una estructura de negocios de la que se benefician quienes deberían controlar los precios y cuidar a la gente”

Un ejemplo. Cuando aparece una corrida cambiaria -cualquier presidente de la República Argentina tiene que tener una hipótesis ante una eventual corrida cambiaria-, salen a abrazarse con el Fondo Monetario Internacional y aceptan condiciones absurdas. Vea. Lo del déficit cero, es una locura. Armar un esquema por el cual te endeudás en 157 mil millones de dólares es absurdo.

En síntesis: el gobierno es una idea horrible de la Argentina, una estructura de negocios y mucha incapacidad, mucha impericia, mucha gente de la que no se tiene claro qué hace en la gestión. Cuesta encontrar una política pública buena del gobierno. En educación, en salud, en desarrollo social, en turismo… No hay una. Y no hay ningún funcionario del que se pueda decir que haya transformado la realidad y haya hecho alguna cosa interesante.

El equipo de gobierno actual es muy blando. Cuando hay una corrida cambiaria salen a abrazarse con el Fondo Monetario Internacional y aceptan condiciones absurdas. No han hecho una política buena, ni una”

Desarrollo social, la clave

Usted conoce el área de Desarrollo Social. Mencione tres cosas que el gobierno podría hacer y no hace en ese sector, aún dentro de su visión de país.

Lo primero que hay que hacer es un sistema de crédito no bancario. La contraparte del empeoramiento social es que todo el mundo se endeuda porque no les alcanza la plata, porque tienen que pagar un montón de luz, de gas, de agua, de alimentos. Y la gente se endeuda al 180 por ciento de interés anual.

Hay que armar un sistema de crédito no bancario al dos o tres por ciento anual. Existe en Chile, en Ecuador, en Brasil. Un sistema por afuera de los bancos que permita también adquirir máquinas y herramientas para que el gasista, el plomero, el electricista, el albañil puedan adquirir a bajo interés los elementos que necesiten para trabajar.

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Daniel Arroyo, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.

Yo presenté un proyecto sobre esto en el Congreso y esa es la primera política a adoptar en materia de desarrollo social. Después está la escuela secundaria. Con esta escuela de hoy nunca vamos a entrar al siglo XXI. Se necesita una secundaria más flexible, no de 14 materias, no enciclopedista. ¿De qué le sirve a los pibes aprender de memoria la Primera y la Segunda Guerra Mundial? ¡Si hoy los pibes salen de la escuela y se ponen a chatear con personas de distintos continentes…!

Lo primero que hay que hacer es un sistema de crédito no bancario. Todo lo que está sucediendo contribuye al empeoramiento social y todo el mundo se endeuda porque no les alcanza la plata”

Estamos hablando de chicos sobre informados; el chico al que le interesa el fútbol sabe cómo va la Liga de Bielorrusia, quiénes son los goleadores… Los pibes hoy están informados de aquello que les interesa. Así, la secundaria tiene que acompañar eso y vincular escuela y trabajo. Lo tercero que hay que hacer es cortar la venta de droga en los barrios. Porque la contraparte de lo que digo es que a los que venden drogas les va mejor y terminan siendo nuevos sujetos sociales. Hoy vas a un barrio y encontrás una maestra, un gasista, un plomero y al que vende droga. Y éste último es el que gana más plata, al que le va mejor. Así, hay que armar una fuerza especial por afuera de la policía para cortar la venta de droga y, a la vez, crear doscientos centros de atención de adicciones.

Estas tres cosas no son de izquierda ni de derecha ni un tema de recursos. El proyecto de crédito no bancario que presenté cuesta en total 12.500 millones de pesos, que para el Estado es nada. Todo esto que dije es un tema de voluntad y decisión política, una voluntad y una decisión que hasta acá no existen.

Con esta escuela de hoy y estas políticas de educación nunca vamos a entrar al siglo XXI como hay que hacerlo. Se necesita una secundaria más flexible, no de 14 materias, no enciclopedista”

Credibilidad política en entredicho

La gente se queja de que la oposición hace poco y nada para cambiar las cosas. En el Congreso, específicamente, pero fuera de él también.

Yo creo que hay algo más grave que la crítica al Congreso. Veo que se está rompiendo el contrato social y eso es más profundo. Una parte de la gente no le cree al Gobierno, el mismo que le había generado buenas expectativas, al que había que “darle tiempo”. Se rompió esa idea, pero con un agravante, porque la gente no le cree al Gobierno pero tampoco a la oposición. Es decir, no confían en la política. Hay un quiebre. El Estado se corrió y la gente siente que tiene que hacer lo que le parece. Entonces ahí surge lo mejor y lo peor.

Está el que trabaja y estudia a pesar de todo, y está el que delinque porque “total, es lo mismo”. En este esquema, la tarea de la oposición consta de tres puntos. Uno, acompañar los reclamos en la calle. Reclamos que son válidos porque hay mucha bronca, mucha gente fuera del sistema, sin laburo, sin nada. En el caso nuestro, los legisladores debemos presentar buenos proyectos. Por ejemplo, ahora estoy presentando un proyecto para crear una asignación especial para el inicio de las clases dentro de lo que se denomina Ayuda Escolar. Van a comenzar las clases en marzo y ¿cuántos son los chicos que en realidad van a poder comprar un guardapolvo, una mochila, todos los útiles necesarios para el inicio escolar?

La gente no le cree al Gobierno pero tampoco a la oposición. No confían en la política. Hay un quiebre. El Estado se corrió y la gente siente que tiene que hacer lo que le parece. Entonces ahí surge lo mejor y lo peor”

Y la tercer tarea, que para mí es clave, es unir a la oposición. Al conjunto del peronismo en sus distintas vertientes, más los movimientos sociales, más otros sectores críticos del gobierno. Todos juntos debemos conformar una gran oposición, sólida y unida, que tenga un programa común. Si hay dos o tres candidatos a gobernador, dos o tres a presidente, se definirá a través de las PASO y será la sociedad la que decida quiénes serán quiénes habrán de liderar. Pero tenemos la obligación de construir una unidad opositora. Si no, la sociedad se va a enojar y nos va a pasar por arriba.

Hay muchos que están, o parecen estar, muy enojados con Cristina Fernández de Kirchner. Al punto de decir que si ella es la candidata, votarán nuevamente a Macri. ¿Entonces?

Insisto en que la solución acá es una gran PASO. El macrismo construyó una identidad en la Argentina. Los macristas están convencidos de que se está haciendo lo que hay que hacer. Afirman que todos los males del país son producto de 70 años de peronismo, etcétera. A la vez, el kirchnerismo también tiene su propia identidad. En una plaza, en un barrio, en una escuela, siempre vas a encontrar un kirchnerista al que se le nota claramente su sentido de pertenencia. Y no hay muchas más identidades políticas que esas.

Sí, hay algo de peronismo, pero en esencia, hoy son las dos que mencioné. Por eso, para construir una oposición hay que partir de allí y lograr que la construcción sea lo más amplia posible. Con distintas miradas. Creo que acá hay una sola manera de resolver esto. Un gran programa común que contemple un modelo de desarrollo para 44 millones de personas. Que proteja a la industria textil, a las economías regionales, a las pymes. Un modelo que dé vuelta la escuela secundaria; que arme gran parte de las políticas que antes mencioné. Y junto con eso, las PASO.

No hay muchas más identidades políticas que la macrista, que le carga todos los males del país a 70 años de peronismo, y la kirchnerista, a la que se le nota su sentido de pertenencia claramente”

Yo creo que la sociedad está claramente delante de la política, así que dejémosla que decida. Votando, la sociedad va a decir quién le parece mejor para representarla, si “éste” o “ésta”, sea para gobernador o para presidente. Creo que ese es el camino.

Pobreza en aumento

De acuerdo. Pero falta mucho para octubre y más aún para diciembre. En tanto, se ve un empeoramiento en materia económica y social.

Para la vida cotidiana, para las familias argentinas, las elecciones son ciencia ficción. Y el tema no es llegar a octubre o a diciembre. El asunto es cómo llegar al fin de semana. El fin de mes es el mayor drama. Porque
de verdad la situación es muy crítica. Al mes le sobran varios días y por eso todo el mundo se endeuda. Por eso, creo que quienes somos opositores, más allá de construir la alternativa, el programa de gobierno, los buenos candidatos y las PASO, tenemos que pensar e impulsar medidas de emergencia.

Hay que hacer algo con los precios de los alimentos: no pueden subir constantemente lo que le parece al mercado, mientras el Estado mira como si nada pasara. Hay que retrotraer las tarifas. Creo que ahora, cuando retomemos las tareas en el Congreso, nos juntaremos los diputados de la oposición -creo que vamos a lograrlo- para elaborar un proyecto que retrotraiga las tarifas a 2018 y junto con eso, establecer un coeficiente de variación salarial para que las tarifas aumenten en proporción de lo que aumenten los salarios.

Esto es lo que hay que hacer, tomar medidas de emergencia. La cosa del diseño y el armado electoral nos interesa a quienes estamos en la política, pero los problemas del ciudadano que se la juega todos los días, es cómo llegar al fin de semana. Y otra cosa que hay que hacer es bajar la presión impositiva a las pymes, que no dan más. Están cerrando 25 pymes por día.

Pueden ser buenas ideas, pero el Gobierno va a oponerse. En el Congreso y desde la Casa Rosada.

Sí, va a tener toda la intención. Pero no hay humor social para eso, ahora. El año pasado el Gobierno nos vetó la ley para frenar las tarifas, pero hoy, repito, no hay humor social para que repitan la maniobra. Sería un grave error del oficialismo. En tanto, desde nuestro lado, tenemos que generar un gran batería de medidas de emergencia. Precio de los alimentos, de las tarifas, rebajar la presión impositiva a las pymes.

El otro día recorrí Lanús. De pronto, de un local comercial salió una mujer para mostrarme una factura. Al entrar veo que es un local de ropa muy chiquito, tanto que lo atendía ella sola. El local tenía un baño más pequeño aún y la factura que exhibía la mujer era la del agua. ¡¡¡Seis mil pesos!!! Así no hay manera de que el país funcione bien. Porque facturas como esa te dan la clara sensación de que el Estado te está robando. Y la realidad es que el que labura, se está fundiendo.

Ese es el nuevo problema del país más allá de la pobreza. Porque un fletero que tiene una camioneta y trabaja todo el día, entre peajes, combustible, impuestos, neumáticos y repuestos, más todos los gastos fijos de su casa, termina poniendo plata para trabajar. Igual que el docente que tiene dos cargos solos. Ni hablar del empleado de comercio. Entonces, como a la gente no le alcanza el dinero, comienza a pedir préstamos, hasta que un día se da cuenta que acaba de fundirse, trabajando. Ese es el nuevo fenómeno de la Argentina.

Urge tomar medidas de emergencia y que todo el arco de la oposición se una, porque el Gobierno hace tiempo que ha tomado una actitud irresponsable y no para de perjudicar a la gente”

Los decretos de una presidencia que no dialoga

Economía al margen, el gobierno acaba de emitir un DNU para poder aplicar la extinción de dominio, hallando una salida civil a una cuestión penal.

Ese DNU tiene serios problemas de constitucionalidad. Yo creo que estamos ante un problema grave y es que el gobierno dejó de preocuparse por los resultados. Tal vez porque tiene un nuevo modelo de campaña. Mete presos a tres o cuatro tipos, crea un nuevo protocolo de procedimiento policial, inaplicable para una Policía cuya formación es de apenas nueve meses, y después se le ocurre la baja de imputabilidad. Ahora viene con la extinción de dominio, y así.

Esto no tiene ninguna lógica. Cualquiera sabe que la extinción de dominio, por DNU tal como está, tendrá una rápida oposición a través de la justicia. Yo creo que está bien que se aplique la extinción de dominio a los funcionarios culpables de corrupción, a los criminales. Está bien que se les quiten los bienes mal habidos, que vayan a la cárcel. Un avión rescatado debe ser convertido en avión sanitario, por ejemplo. Además, bien aplicada, la extinción de dominio forma escuela para los futuros funcionarios. Quienes están formándose para la administración pública sabrán que no les será tan fácil corromperse porque “el que las hace, las paga”.

Ahora, hay que hacerlo seriamente. Ir al Congreso, presentar un proyecto, debatirlo. Sacarlo por DNU es sólo para que todos hablemos de esto, para hacer marketing electoral y nada más.

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Diputado justicialista Daniel Arroyo.

“Patricia Bullrich es una irresponsable”

Eso, sumado a la amenaza de Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, quien dijo “a ver si los diputados se animan ahora a no ratificar el DNU…”.

Bueno… Patricia Bullrich me tiene muy preocupado. Porque uno puede decir cualquier cosa si es un ciudadano común, o si no es un ciudadano común pero no tiene una función en el gobierno. Hasta un diputado. Elisa Carrió o quien fuera. Pero cuando alguien es funcionario de gobierno tiene una responsabilidad colectiva. Bullrich no puede decir que lo que digan los integrantes de las fuerzas de seguridad tiene criterio de verdad. No puede decir, como dijo cuando mataron a Nahuel por la espalda, “tirar por la espalda o por el frente, es más o menos lo mismo”.

Patricia Bullrich no puede inventar un protocolo o proponer la baja de imputabilidad de nuevo, cuando hace dos años ya habían fracasado con el tema a partir de una comisión de expertos que les aconsejó no hacerlo pues, antes hay otros problemas graves que resolver. Está claro que en América Latina hay un clima de época, más vinculado a la mano dura. Que hay un sector de la opinión pública que tiene esa misma visión. No dudo que el Gobierno, sin ningún resultado económico, va a plantear la campaña sobre la mano dura, sobre la corrupción. Ahora, me da toda la impresión de que necesitamos un gobierno con mayor responsabilidad. Lo que está haciendo Patricia Bullrich es realmente irresponsable. Cuando dice “el que quiera andar armado que ande armado”, ¿qué mensaje le está dando a un pibe de un barrio? Bullrich, y el Gobierno en general, hace rato que están actuando de manera irresponsable.

Patricia Bullrich me tiene muy preocupado. Es ministra de Seguridad y debería ser consciente de que tiene una función en el Gobierno. Ahora alienta el uso común de las armas. Es una irresponsable”

Usted probablemente hable más de una vez con gente de Cambiemos sobre economía. ¿Es cierto que no hablan públicamente del tema porque no tienen respuestas para explicar la realidad?

Me parece que hay dos miradas. Unos que dicen “este país es esto, y como nosotros somos los dueños, tuvimos que definirnos y funcionar de esta manera porque hay 20 millones de personas que no tienen nada que hacer acá”. Dejan muy clara su postura. Hay gente que tiene y gente que no tiene, y los que no tienen, tienen que aguantársela. Cuando ellos hablan de la batalla cultural o del cambio cultural, están diciendo eso. Si no tenés, aguantate.

Después hay otra línea dentro del Pro que te dice: “esto, así, no va a ningún lado, no me gusta nada…”. Claro, los que lo dicen, lo hacen en voz baja para no alterar sus relaciones internas. Pero los que gobiernan de verdad, los cuatro o cinco sectores centrales del gobierno, están encarando el camino que ellos creen que es mejor a partir de que se ven dueños. No se ven a sí mismos como dirigentes políticos que deben gobernar y construir un país para todos.

¿Cuál es el mensaje para esa gente que, como usted dice, trata de llegar al fin de semana, y para la sociedad en su conjunto?

Mi mensaje es de unidad. De la unidad de la oposición y de la unidad -que hay que reconstruir- entre la política y la sociedad. Yo trabajo para eso. En mi caso voy a ser candidato a gobernador de Buenos Aires y tengo muy claro mis objetivos, que son los que señalé antes y a los que les debo agregar la reforma del sistema de salud bonaerense, que actualmente es desastroso.

Ahora, todo eso puede hacerse en el marco de la unidad de la oposición. Esa es mi creencia y ese, mi trabajo. Ese vacío que hay hoy entre la sociedad y la política hay que llenarlo con propuestas. No creo en las locuras ni en los extremos a lo Bolsonaro. Quiero formar parte de la dirigencia que finalmente ponga en pie a este país. Y poner en pie al país no sólo significa hacerlo crecer, sino hacerlo crecer con todos los argentinos incluidos.

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