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“Trabajo situaciones límite con la novela negra”

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos OTRAS CARAS, OTRA GENTE > Destacado escritor y periodista argentino, Daniel Ares vive actualmente en una playa de Brasil. En los últimos años se destacó en la escritura de novela negra.

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Por Lola López Quai (Lola.elcafediario@gmail.com)

Daniel Ares es escritor y periodista y tiene una voz rasposa inolvidable. Trabajó en más medios de los que quiere (y consigue) recordar (desde ‘Somos’ a ‘Cerdos y peces’ pasando por los diarios ‘Clarín’, ‘Crónica’ y ‘La Prensa’), y hoy edita el blog ‘El Martiyo’, medio en el cual se expresa “con absoluta libertad, y ya sin más intermediarios mercantiles entre sus ansias y sus lectores. Como si fuera posible la felicidad”, dice en la introducción de dicha página web. En 2015 ganó el premio ‘Nuevo Extremo de Novela Negra’ por su obra ‘Mato y olvido’, y hace mucho que dejó Buenos Aires para instalarse en un paraíso llamado Arraial D´Ajuda, en las costas de Brasil.

Sobre el uso del lenguaje

¿Por qué novela negra y no romántica, por ejemplo?

Porque me permite trabajar con situaciones límite y reacciones extremas, con la violencia en sus variadas formas. Igual, no escribo sólo novela negra…

¿Ah, no?

De hecho alguna que otra puede considerarse romántica, aunque no de amor romántico porque no me salen.

¿Le resultan melosas?

Hay un uso muy imprudente del lenguaje en las relaciones de pareja: “No podría vivir sin vos”, “Me muero si me dejás”, etcétera. Son expresiones tan gastadas en la realidad, que llevadas a la ficción me resultan casi insustanciales.

¿Escribiría con una protagonista femenina?

La novela negra precisa verosimilitud. Y la verosimilitud depende de una delicada relojería que abarca hasta el mínimo detalle. Escribir desde el punto de vista de una mujer me resultaría artificial y, en tal sentido, muy riesgoso.

El reconocimiento

¿Cómo fue ganar el Premio de Nuevo Extremo con su novela ‘Mato y Olvido’?

Halagador. En el momento de ganarlo uno ya sabe que nada cambiará en lo exterior y en lo sucesivo, pero sí en lo interior y en lo pasado. Un premio es una distinción, y como diría Gertrude Stein, es un reconocimiento. Pero pasa rápido y todo vuelve la normalidad.

¿Por qué vive en Arraial d´Ajuda?

Me lo pregunto cada día. Simplemente me fui quedando. En eso soy como Pichuco (el bandoneonista Aníbal Troilo), “nunca me fui, siempre estoy volviendo”. Ser extranjero es un oficio duro.

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