La torre misteriosa de Curon, protagonista de Netflix

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Filmada en escenarios reales, la nueva serie italiana de Netflix, ‘Curon’ toma para la ficción la leyenda que gira en torno a la misteriosa torre que yace sobre un lago en el norte de Italia.

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Nora Mazzini (mazzini.press@gmail.com)

Nexflix sigue salvando la cuarentena con sus estrenos. Uno de los más recientes es la serie de misterio ‘Curon’, una nueva y fantástica sensación para quienes buscan las perlas del cine italiano que en tan poca cantidad llegan al país.

Sin spoilers, la serie cuenta la historia de Laura (Valeria Bilello), quien regresa a Curon, su pueblo natal, para establecerse con su hijos mellizos, 17 años después de los eventos trágicos que la obligaron a huir. Poco después de su llegada, Laura desaparece misteriosamente y sus hijos se ven obligados a enfrentar una terrible maldición para poder salvarla. 

Durante siete episodios cortos, esta nueva producción de Netflix despliega un enigma misterioso e inquietante, que para algunos recuerda a las series ‘Dark’ o ‘Locke & Key’ por sus climas, y que debe mucho a un protagonista mudo de esta serie: el intrigante campanario sumergido.

La foto de ese campanario y su torre sumergida es la que ilusta el afiche promocional de la serie italiana, y su historia, tan real como fascinante está vinculada a los eventos sobrenaturales que suceden en la ficción. Tanto su presencia en medio del lago como las leyendas que han nacido desde que fue sumergido, han convertido al campanario en la atracción turística de la región.

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La historia del campanario sumergido

La historia detrás de esta imagen luminosa del campanario en el lago de Curon, es mucho menos idílica. Los vestigios románicos del siglo XIV son un testigo silencioso de la construcción de una represa inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial, que sumergió a dos pueblos: Curon y Resia.

La aldea, pequeña, cuyo nombre completo es Curon Venosta, está situada en el Tirol del Sur, en la zona de Val Venosta, norte de Italia. Una región perteneciente al imperio Austro Húngaro, donde históricamente se hablaba alemán, y que fue integrada a Italia a finales de la Primera Guerra Mundial. La llegada del fascismo italianizó por la fuerza los apellidos y los nombres de los lugares, prohibió el alemán como idioma oficial en la escuela y el gobierno, y el nombre Tirol fue eliminado y reemplazado por el término Alto Adige

Hacia 1920, la zona estaba signada para la construcción de una represa para la producción de energía hidroeléctrica. Con la obra se iba a crear un lago artificial, el Reschen, hoy llamado Resia. La posguerra hizo crecer el proyecto hasta la categoría de «megaemprendimiento».

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Afiche promocional de la serie ‘Curon’.

En 1940, ingresa al proyecto la empresa Montecatini, hoy Edison Energía, y lo rediseña, elevando la cota de profundidad establecida inicialmente en 5 metros a 22 para unir dos lagos naturales, el Reschensee y Mittersee. La Segunda Guerra retrasó las obras, que finalmente se materializaron en 1950

El nacimiento de una leyenda

Ante los ojos espantados de los habitantes del viejo Curon y de Resia, las aguas subieron hasta cubrir 523 hectáreas de tierras cultivables y sus casas. Fueron 150 las familias que debieron ser evacuadas, a las que se les construyeron casas precarias y se les pagó pobremente el desarraigo. Muchos emigraron definitivamente.

Después de 70 años, de ese pueblo anegado queda la torre de la iglesia antigua, un resto desacompasado, atónito y bello en un paisaje majestuoso de los Alpes Dolomitas, y un lago azul profundo. Se trata de la torre de la iglesia de Santa Katharina, construida en 1357. 

Las autoridades sacaron las campanas cuando se demolió el templo para la inundación, pero eso alimentó una leyenda más a las tristezas locales: dicen que es posible escucharlas en medio de la noche, cuando en pleno invierno el lago se congela y se llega caminando hasta hasta los pies de la torre hierática. 

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La demolición y posterior inundación de la aldea de Curon en 1950, escenario real de la nueva serie de terror de Netflix.

Mantener viva la memoria

Hoy Curon Venosta tiene sólo cuatrocientos habitantes y la mayoría posee una granja, ganado y un pedazo de tierra. Algunos viajan a Suiza en busca de trabajo, y en invierno se dirigen a las estaciones de esquí. Para los ancianos y los sobrevivientes de aquellos años las heridas aún están abiertas y hay muchas iniciativas para mantener viva la memoria y la historia.

Inclusive, en 2012 se secó la parte del lago donde se erige el campanario y se reparó la torre de los daños sufridos por la inundación, las grietas y los movimientos de terrenos.

El campanario sumergido, la oscura historia de Curon Venosta y la leyenda de las campanas que suenan en la noche han sido argumentos suficientes para atrapar la atención de Ezio Abbate, también guionista de ‘Suburra, sangre sobre Roma’, quien junto a Ivano Fachin, Giovanni Galassi y Tommaso Matano, crearon para Netflix la serie homónima. Sin publicidad y tan inexplicable como su historia, Curon’ trepó al podio de las producciones más vistas del productor de streaming desde el primer día de su lanzamiento. 

Hoy, el campanario del lago de Curon Venosta ha sido puesto bajo protección y se ha convertido en el símbolo del municipio. También en un imán para los turistas, que ansían escuchar sus campanas tenebrosas y llegar caminando a los muros centenarios de Santa Katharina, sobre las aguas del lago congelado.

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