El cumpleaños por pantalla, de los salones al Zoom

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos La pandemia sumerge a la sociedad obligando a trasladar cada actividad a la videoconferencia. El Zoom reina para trabajar y festejar los cumpleaños infantiles.

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Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

Que levante la mano quien fue niño o lo es actualmente ¿quién no esperó con ansias el día de su cumpleaños durante todo el año? Esto es lo que le ocurre a Andy, en la película Toy Story de 1995. De forma paralela a su cumpleaños, el grado de expectativa que aumenta con las horas, sus juguetes preferidos cobran vida e interactúan entre sí cuando los humanos no se encuentran presentes.

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Los nuevos cumpleaños, del pelotero a la pantalla de Zoom.

Desde las primeras escenas se advierte el clima de festejo en la casa de Andy: el living está decorado con globos y guirnaldas y él no para de saltar aguardando que sus amigos lleguen a la casa. En su habitación, el flamante astronauta del espacio Buzz Lightyear (el regalo de cumpleaños de ese año) desplaza momentáneamente al vaquero Woody, el juguete preferido del niño hasta entonces.

Para los niños que cumplen años en 2020, el contacto con los amigos se lleva a cabo de otra forma debido a la imposibilidad de realizar reuniones al estar vedada la posibilidad de congregar personas en el mismo lugar. Se produce una reformulación en el formato de los cumpleaños, un ritual basado desde tiempos inmemoriales en las animaciones presenciales que, por razones de una pandemia inesperada y global, se traduce en variantes de animaciones virtuales.

El ritual reformulado

Desde siempre los rituales han fascinado a los antropólogos y los cientistas sociales.  Especialmente, los ritos de pasaje que, según indicó el antropólogo escocés Victor Turner en 1967, consisten en transiciones entre estados diferentes, entre situaciones relativamente estables. 

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El festejo del cumpleaños esperado durante un año, esta vez sucede en una pantalla.

Dentro del universo de los rituales de pasaje, el cumpleaños consiste en la celebración de una transición que se desarrolla en un contexto de conmemoración privada y familiar. El antropólogo venezolano Enrique Finol refiere a las fiestas de 15. A la vez, es una situación en la que el cumpleañero/a socializa con amigos más allá de su familia. Tanto si la celebración se lleva a cabo en la casa como un salón de fiestas o peloteros, hay ciertos actos irrepetibles que indican socialmente el pasaje de un estado a otro: los juegos y bailes frente a una pantalla coordinados por un animador, la torta y velitas de cumpleaños, la canción que finaliza con la meditación silenciosa acerca de futuros deseos y los souvenirs que se llevan los invitados a sus casas al finalizar la fiesta.

Como bien dijo el animador y profesor de educación inicial Walter Pochoclo, el cumpleaños es la fecha más esperada por cualquier niño. En el mismo sentido, Lucas Pérez de Dinámica Kermese agrega que los niños aguardan todo el año su cumpleaños al tratarse de su día especial. 

Si se trata de un día que se repite todos los años, si es celebrado como un ritual con la familia y amigos, la pregunta es: ¿cómo se celebra cuando el cumpleañero no puede estar cara a cara con los amigos y algunos miembros de la familia? 

La herramienta principal, según Lucas, es el programa de video llamadas y  reuniones virtuales Zoom acompañada por un kit de juego (incluyendo además decoraciones) que se envía a la dirección de cada invitado. Cada cumpleaños dura una hora que – añade Lucas-, los participantes perciben como escasa por los juegos que se pretenden realizar.

La misma plataforma es utilizada por las animaciones ofrecidas en el sitio Cumple Virtual, según Gladys Sánchez quien lo presenta como una guía online de salones y animaciones. En el espectro de los Zoom (cuya duración básica es de 40 minutos) y los Meet (el servicio de video telefonía desarrollado por la compañía Google), la duración depende del tipo de animaciones requeridas y la edad de los cumpleañeros: magia, talleres de cocina, TikTok (una aplicación china para compartir videos cortos), slime (masa elástica realizada con detergente, cola y agua), o juegos interactivos. En el caso de los niños más pequeños, suele primar los cuentos, títeres y canciones.

Si bien un cumpleaños por Zoom puede extenderse sin límites en el caso de que el animador disponga de licencia o Zoom profesional, Walter recomienda no extenderla más de 45 minutos si los niños pertenecen al nivel inicial. A él suelen pedirle inicialmente que los entretenga con sus títeres, asimismo cumplir con el ritual de soplar las velitas y generar un momento de alegría en un contexto complicado. 

Que sepa de Zoom para ir a jugar…

Cuando Andy abandona su habitación, como se advierte en los momentos iniciales de la película, la misma se transforma en un mundo encantado en el cual los juguetes cobran vida debido a la vasta imaginación del protagonista. No sólo están el vaquero y el astronauta, sino todo un universo encerrado en cuatro paredes: el dinosaurio Rex, el señor Cara de Papa, la vaquerita Jessie y la pastorcita de porcelana Bo Bettie.

Es la dinámica del juego, tan antigua como la humanidad, la que se recrea cuando se simula un mundo dentro de otro mundo, cuando se inicia una situación ficticia (después se transforma en realidad) con la frase “hacemos que vos eras… y yo era….”. En un escenario tan alterado como el de 2020 el juego sigue vigente más que nunca y es la clave para mantener al cumpleañero y a sus amigos atraídos a la pantalla.

En lo que respecta al juego que se desarrolla en el formato Zoom y según Lucas, una opción son las adivinanzas o el ‘Rey pide’ en el cual un participante le pide a los demás que hagan algo y éstos responden. El lema de Walter es «matar el juego antes de que el juego muera», lo que significa que el animador debe interrumpirlo ante de que decaiga y los niños expresen su aburrimiento. Por el contrario, lo que pretende Walter es que los niños se queden con ganas de que el juego continúe. Para eso hay varios recursos como el memotest, coreografías, bingos, disfraces, etcétera.

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Cumpleaños por Zoom, un ritual modificado a causa de la pandemia.

Lo que caracteriza un cumpleaños mediatizado por una pantalla, desde la perspectiva de Lucas, es la interacción continua entre el cumpleañero y los invitados siendo espectadores y protagonistas en determinados momentos, observando cuando el otro gana y pierde en función de las reglas específicas de cada juego. 

En el cumple de Andy y cualquier niño, la ansiedad es palpable puesto que -señala Gladys- el cumpleañero es protagonista de un día y siente intriga acerca de cómo se va a desarrollar la misma: ¿cuáles serán las sorpresas de la fiesta? ¿cómo estará decorada la torta?. Esa misma intriga está presente en las pantallas, de la misma forma que los juegos. El ritual que indica «este año soy más grande que el anterior« sigue presente en cuarentena, alterándose las formas de interacción y conservando las ganas de celebrar aunque sea cada uno en su hogar.

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