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Cuenta regresiva para el VAR en la Superliga

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Marzo de 2020 es la fecha señalada para que el VAR empiece a interactuar con el fútbol argentino. La tecnología no ofrece dudas, pero ¿qué pasará cuando deba decidir la subjetividad humana bajo presión?

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Sabrina Otaegui (sabrina_otaegui@hotmail.com)

A partir de 2020 entrará en vigencia el VAR (video assistant referee) en el fútbol argentino. Tras lo ocurrido en la última Copa América, en la que la selección argentina fue perjudicada de manera clara y concreta en sus partidos frente a Brasil (en las semifinales) y frente a Chile (en el partido por el tercer puesto), cabe esperar polémicas, malestares, confusiones, y tarjetas rojas como la que vio, Andrés D’Alessandro -por ejemplo-, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de Brasil entre Internacional de Porto Alegre y Palmeiras en el que los primeros consiguieron la clasificación al vencer (5-4) por penales tras imponerse (1-0) en los 90 minutos reglamentados.

No es la primera vez que el VAR termina siendo el protagonista de todos los partidos, y a meses de que se implemente en Argentina, los ejemplos en Sudamérica provocan escozor y fastidian a los hinchas.

En Brasil la tensión llegó a su pico máximo y se hizo sentir en el Estadio Beira-Rio cuando el árbitro Rafael Traci recibió la comunicación de los jueces del videoarbitraje para analizar la jugada de gol de cabeza del argentino Víctor Cuesta, quien se eleva a espaldas y apoya su mano sobre Felipe Melo para convertir al minuto 90+3 del partido. La polémica continuó cuando Andrés D’Alessandro siguió a Traci en desacuerdo con la decisión de verificar la falta en el gol, y recibió la segunda tarjeta amarilla, que decretó su expulsión.

El gol fue anulado por intervención del VAR, que convalidó la falta efectuada previa al tanto, considerando que el argentino impidió que Melo salte y se defienda. Tras igualar el marcador global, el equipo de Porto Alegre consiguió el pase en la tanda de penales.

Los brasileños también recuerdan el penal de Bruno Cortez de Gremio, en la final del campeonato gaucho, en la que el VAR tuvo un papel clave, como también en el primer partido de la final del campeonato carioca, cuando el videoarbitraje anuló el gol de Bruno Henrique. Las situaciones correctas pasan a ser incorrectas, las agresiones a los árbitros comienzan a ser cotidianas, y el uso de esta nueva tecnología se cuestiona. Marca una evolución, pero la contrapartida es siempre la misma: su utilización depende de la subjetividad del árbitro y de los asistentes de la torre de control.

¿Cuál es el límite?

Si se analiza minuciosamente el partido de Internacional y Palmeiras, ¿dónde estaba el VAR cuando Melo y D’Alessando increparon al árbitro durante todo el encuentro? Ambos jugadores deberían haber sido sancionados por conducta inapropiada, pero no sucedió.

En algunos partidos la tecnología interviene, en otros el árbitro espera la opinión de sus colegas, y en otras el árbitro decide ir a ver la jugada con sus propios ojos ¿Por qué se miden cada acción con varas tan distintas? ¿Por qué hay tantos criterios diferentes cuando se supone que la justicia no tiene color y debe ser igual para cada equipo?

Se supone que el videoarbitraje llegó para acabar con las polémicas, no obstante, cada vez son más cotidianas; muchas veces, peores.

La Superliga Argentina recibirá al VAR en 2020 en todos los partidos, pero en este segundo semestre de 2019 habrá ensayos cuyas resoluciones si bien no influirán, serán informadas a las ternas arbitrales para que conozcan lo que la tecnología hubiese decidido en algunas acciones polémicas. Además, se mejorará el sistema de cámaras de las empresas que realizan las transmisiones en la televisión. Todavía no se conoce la fecha concreta en la que comenzará a regir el VAR, pero se prevé que sea en la última fecha de la Superliga, en marzo de 2020.

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El VAR llegó para hacer el juego más justo pero la justicia está en el aire por los errores humanos.

Tecnología para frenar la violencia

¿Podrá el público soportar el VAR? El sistema debería estar aceitado para evitar que se amplíe el largo historial de violencia a raíz de malos resultados en partidos del fútbol argentino. Episodios que comenzaron a causar impacto mediático en 1975, cuando Tigre enfrentó como local a Platense, y tras el empate (1-1) del conjunto visitante, el público de Victoria no soportó el festejo de su rival y desató la violencia. Ese mismo año, en el encuentro entre Newell´s Old Boys de Rosario y Ferrocarril Oeste, inadaptados sociales rosarinos lesionaron al árbitro en un ojo al arrojarle una moneda al rostro. ¿El VAR habría evitado este tipo de conductas?

Las polémicas y grescas continuaron esos años. En 1985, en el partido entre Boca Juniors e Independiente en Avellaneda, tras un fallo confuso del árbitro, la hinchada visitante provocó un escándalo. Claudio Zacarías, defensa de San Lorenzo, sufrió un corte profundo en su axila izquierda en 1988 en el vestuario de la cancha de Instituto de Córdoba, escenario en el que explotó una bomba de estruendo que rompió los vidrios del lugar y provocó caos y pánico.

En 2002, en el partido de vuelta de la Recopa Sudamericana, el encuentro entre San Lorenzo y River Plate estuvo suspendido unos minutos porque el línea Juan Pablo Belatti fue alcanzado desde la tribuna por un botellazo. De este modo, tampoco se puede eludir lo ocurrido en mayo de 2015, cuando Boca Juniors fue eliminado de la Copa Conmebol Libertadores porque uno de sus ‘hinchas’ le lanzó gas pimienta a los jugadores de River.

Sin ir más lejos, el 14 de noviembre del 2018 será recordado como el día que se debió haber jugado la final de la Copa Conmebol Libertadores entre River Plate y Boca Juniors en el estadio Monumental, pero el autobús de Boca fue atacado con piedras cuando se acercaba a la cancha, lo que provocó, junto al efecto del gas lacrimógeno lanzado por efectivos de la Policía Federal, que varios jugadores se descompusieran y otros como Pablo Pérez fueran heridos (Pérez en sus ojos), teniendo que ser atendidos en un hospital mientras decenas de miles de personas en el lugar y millones frente a sus televisores recibieran destrato y caos organizativo de parte del máximo organismo rector del fútbol sudamericano.

Mientras tanto, Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, acabó migrando la final a Europa para multiplicar los beneficios y revalorizar los derechos de televisión del partido, que unos días después se disputó en el estadio Santiago Bernabéu, propiedad del Real Madrid.

El listado de episodios violentos y polémicas, sean por decisiones erradas o resultados negativos, es infinito. No existía el VAR entonces. Sí el exitismo que enfermó la genética del fútbol argentino. La gente ya no quiere que se juegue bien, sólo ganar. Como sea y como dé lugar. Y si no gana, se violenta.

Cuándo y por qué entra en juego el VAR

De acuerdo a la FIFA, el VAR puede utilizarse en 4 casos puntuales. Cuando un gol debe ser anulado por infracción, cuando se decide la concesión de un penal, para identificar a los jugadores que se debe amonestar o expulsar, y para evaluar si la decisión de una expulsión es correcta o no.

Durante la Copa América 2019 la tecnología se utilizó en situaciones innecesarias e ingenuas, y en situaciones idénticas hubo sanciones diferentes, aún cuando las acciones habían sido revisadas por el videoarbitraje. Argentina fue perjudicada contra Brasil ya que no se sancionaron dos penales flagrantes en el área del seleccionado local, y contra Chile, al sufrir la expulsión injustificable de Lionel Messi, quien había sido agredido por Gary Medel de manera incomprensible.

El debate crece cuando surgen los interrogantes.

¿Por qué no se puede escuchar a los árbitros cuando hablan con los asistentes que están en la torre de control?

¿Por qué no se pueden observar las imágenes disponibles para los jueces, como sucede en el rugby o en el básquet, deportes en los que se marginan las suposiciones sobre qué se está cuestionando y cómo debe resolverse?

Por si fuera poco, continúan apareciendo offsides, posiciones fuera de juego que no se anulan. Así la legitimidad se pierde, como también la autoridad. Los árbitros se comienzan a desligar de sus decisiones y le trasladan la responsabilidad al VAR, cuando en verdad deberían apoyarse en la tecnología y unificar su criterio para decidir un mismo desenlace para las mismas jugadas.

Para que el VAR entre con el pie derecho en Argentina, deben pulirse y esclarecerse demasiadas cosas. La tecnología no garantiza que finalicen las injusticias en jugadas confusas o peligrosas, pero sí se puede reducir el margen de error. Ya hay 35 árbitros argentinos que se están capacitando, así que resta esperar que el VAR no sea protagonista cada fecha, y confiar en que el deporte que nos genera tantas alegrías y tristezas sea cada día un poco más cristalino.

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