Coronavirus, la necesidad de recuperar la infancia

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos ¿Te acordás de «la escondida»? Por qué recuperar la esencia de ese juego de la infancia, se hace necesario para superar la pandemia del coronavirus.

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Por Julio Jerusewich (jjerusewich@hotmail.com)

Hace mucho que no había tantos cruces de veredas. Cuando éramos chicos lo hacíamos para crear atajos mientras el elegido contaba contra la pared. Se trataba de “la escondida”, sí, sí, paradójicamente. Había que escapar, esconderse, hasta encontrar un buen recoveco. De allí en más, esperar la circunstancia adecuada para salir. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia. Cosas de la pandemia, en 2020, los cruces son para evitar al que viene de frente. El exterior es un páramo desahuciado. Cualquier tosido ajeno inquieta. Ni que hablar del estornudo que muchos reprimen. De mínima, el coronavirus establece un nivel de tensión que envuelve cualquier secuencia que implique salir y regresar. Y acto seguido, la necesidad de desinfectarlo todo.

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«Es estresante», dice @tukanrastafario. «La sensación es la de ser la última persona en el bondi», ilustra @seelvana. Ambos, desde Twitter, que ha tomado forma de diván donde miles hacen catarsis y confluyen vivencias. Pero también es usina de ocurrencias, como la del usuario @tomasmanzzano: «no aguanto más a mi familia, me voy a sentar en la vereda para que me lleve la Policía».

En la calle, nunca fueron tan ignoradas publicidades y anuncios de recitales venideros. La imagen de plaza Constitución enciende sospechas. Su costado más desértico, como mucho, se asemeja a la de un feriado. Circulan policías, enfermeros, inspectores, camarógrafos, periodistas. Todos llevan y traen, como vehículos potenciales. Muchos de ellos, indispensables, acaso porten lo más temido.

El colectivo traslada médicos. Cerca de las 10 de la mañana, el 111 viaja con dos mujeres enfundadas en ambos tan blancos que parecen iluminar las incertezas oscuras de los días que seguirán. Despatarradas, sus cabezas no precisan siquiera imaginar una almohada. Con sólo hallar un lugar en el que sostenerse hacen negocio. La ciudad pasa por las ventanillas. Ellas apoyan su cansancio y duermen. Queda claro que una cosa es dormir y otra distinta es descansar. Son días en que alcanza con lo primero.

El temor viaja desde España

«Apuff… muchos sentimientos a la vez. Lo más duro son las mini visitas de los familiares. Yo estoy en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) y veo cómo apenas un familiar puede ver al paciente desde la puerta. A veces nos toca retirarnos para que no vean cómo nos afecta, y a la vez acercarnos (con la prudente distancia) para dar el apoyo y hacerle saber las cosas positivas”, afirman desde las entrañas del Hospital Gasteiz, en la ciudad homónima del País Vasco (España), que según el empadronamiento de 2019 tiene 251.774 habitantes.

Enfermeras prestan testimonios con la condición de salvaguardar sus identidades. “De repente todo ha cambiado, yo era auxiliar de quirófano y ahora de la nada trabajo en la UCI, lo cual conlleva un estrés añadido pero al mismo tiempo unas infinitas ganas de ayudar. Con altibajos, con giros de locura”, libera sin filtros, pensando en voz alta, otra de los integrantes del área intensiva del hospital. Y continúa, “hay ganas de ayudar, pero también hay miedo. Miedo de llevar la mierda a casa por nuestras familias, y también, por lo bajo, bien bajo, por nosotras mismas. Por ahora de recursos vamos medio bien, aunque se empieza a notar que falta material”.

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Desde el Hospital Limpiadora de Cruces, uno de los más importantes del País Vasco, la voz de una enfermera relata que “ha habido imágenes fuertes, que una no se anima a contar”. El lugar es de referencia en cirugía cardíaca infantil y grandes quemados. Según un informe del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada publicado en 2016, es el mejor hospital del País Vasco.​ “Está toda la zona infectada tapiada (vallada). A mis compañeras no las veo. Como sola muchas veces. Me toca echar a lavar las batas impermeables para reutilizarlas”.

El Ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, autorizó desde el lunes, el regreso de los trabajadores no esenciales que no pueden desarrollar labores en formato home office.

En Madrid, las declaraciones de otro enfermero son de un corte tan similar que remixan con las anteriores. “El Hospital Carlos III (Centro nacional de referencia para enfermedades infecciosas) y el Hospital General de la Defensa iban a hacerse cargo de todos los casos. Así fue al principio. Sin embargo, todo cambió durante la primera semana de marzo. En poco más de 2 semanas casi toda la carga hospitalaria de todos los hospitales madrileños se centró en el coronavirus. Se suspendieron citas de operaciones programadas, consultas, etcétera”.

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El aumento del uso de los recursos sanitarios se redujo a un período muy corto, por lo que el sistema fue incapaz de mantenerlo con una calidad adecuada. Similar a un cuello de botella por el que no entra tanta agua. “Esta situación ha sacado a La Luz los recortes realizados durante años en la sanidad. En Madrid la población ha crecido durante la última década mientras que al mismo tiempo se ha reducido el número de camas y de profesionales sanitarios, por lo que ha sido la gota que ha colmado el vaso”, retrata el otro de los enfermeros que prefiere ocultar su identidad, pero no su indignación.

“Las gafas de protección ocular las lavamos y reutilizamos. La calidad de la atención es mínima, similar a un momento de guerra. Al tener equipos contados, entramos 1 o 2 veces a ver al paciente por turno, ya que reutilizamos los equipos de protección en la medida de lo posible. En otros hospitales de la región no tienen ni siquiera las batas desechables, por lo que se tienen que conformar con un delantal parecido a una bolsa de basura. La calidad de la asistencia es pobre y la impotencia es máxima”, resume.

Los casos confirmados, hasta este 11 de abril de 2020, trepaban a 161.852, 16.356 fallecidos, y casi 60.000 pacientes han recibido el alta. “Las dos primeras semanas se han vivido como si fuera una película. Como esas escenas del sector sanitario en las películas de guerra”, relata un técnico en atención socio sanitaria en la provincia de Guipúzcoa. “En mi caso, echo a la lavadora la ropa con la que llego a casa, a 60 grados. Desinfecto las suelas de mis zapatos. Me ducho ni bien llego. La limpieza a rajatabla no solamente se lleva en el centro sino que cada trabajador lo traslada a su hogar”, comenta. Y deja entrever un denominador común ante el tsunami de urgencias. El posgrado acelerado. “La realidad es que nunca me he desempeñado en este área, por lo que al principio tenía la sensación de molestar más que ayudar, y no era momento de preguntar cómo se hacían las cosas así que mi guía fue de imitación y ejecución”.

Respaldo económico alemán

Sergio Gómez es médico en el Hospital Vincenz Krankenhaus, Alemania, ciudad de Limburg, en el estado de Hesse. Un pueblo de 35 mil habitantes cercano a Frankfurt. “La gente no va mucho al mercado, y cuando va y ve una aglomeración, vuelven a sus casas. El aislamiento no es obligatorio, pese a eso el paisaje luce como si hubiese un toque de queda”, asegura.

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Según datos de la OMS, hasta el momento en Alemania existen 122.780 casos de infectados, 2.767 de muertos y 61.252 de recuperados.

Según lo que anunció el Gobierno alemán, los médicos estarán exentos de los impuestos de abril y mayo. «Aquí tenemos los medios de protección que necesitamos: tapabocas, guantes, máscaras, el gorro para la cabeza, una bata desechable”. Hace unos días, ministros de Hacienda de la Unión Europea acordaron una ayuda que se acerca a los 500 millones de euros para las empresas de países cuyas dificultades son graves. «Hay mucho revuelo desde lo económico. Han sacado dinero de fondos y reservas para ayudar a la gente desempleada. Específicamente hay profesiones que aquí se conocen como mini shop, como meseros en los restaurantes o quienes trabajan en peluquerías, por ejemplo. Y que dada esta coyuntura no tienen cómo recibir dinero”, refleja Gómez.

Según datos de la Universidad de Johns Hopkins, ya son 107.700 decesos y hay cerca de 1,7 millones de infectados a causa del coronavirus.

En EE.UU ya no parece un montaje

Desde Long Beach, California, Estados Unidos, donde ya hay 200 casos y 3 muertes, una médica colombiana que opta por preservar su identidad, comenta que allí los sitios de cuidados intensivos aún no están colapsados. “Esto no es un juego, no es montaje. Es terrible. El susto que existe colabora para generar conciencia en la gente. Uno de los decesos fue el de una anciana que falleció cerca de mi casa, donde fueron agentes de policía. Abrieron la puerta y la hallaron. Llevaba varios días sin vida”. La doctora comenta que las comunicaciones con el director del hospital se realizan únicamente por videoconferencia. “Es tremendo el comportamiento de este virus. Una compañera perdió a su tío, que era un hombre saludable que había llegado desde Europa con una gripe tras un viaje de negocios. Su estado se complicó en poco tiempo y falleció en los brazos de una experta en trabajos intensivos”.

Bogotá construye su prevención

Jenny Paola Ovalle Gaitán, especialista en medicina familiar, se encuentra desempeñándose en el área asistencial de consulta externa de una EPS (Entidades Promotoras de Salud), en Bogotá. “En estos momentos hay 2.709 casos de acuerdo a Instituto Nacional de Salud, que es nuestro centro de referencia. Llevamos 100 muertes al día de hoy. 214 pacientes se han recuperado”, expone. Gaitán grafica que la ciudad está en la parte epidemiológica del ascenso de la curva y aún resta bastante para alcanzar el pico máximo.

“Acá en Colombia se cerraron fronteras poco tiempo después de que se diera a conocer el caso inicial de una persona que llegó procedente de Italia. Sin embargo, veo que nosotros los colombianos no seguimos las indicaciones adecuadas. Nos vemos incrédulos, como imaginando que se trata de algo pasajero. Lastimosamente lo vamos a ver cuando estemos más cerca del pico. Nos preocupa porque el número de nuestras camas en UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) son realmente limitadas. Los ventiladores (respiradores) son limitados, los profesionales intensivistas también”, diagnostica. Y aclara las excepciones. “Para pacientes que tengan alguna patología crónica que requieran la reformulación de sus medicamentos, les pedimos que eviten asistir a los centros médicos, con el fin de evitar los contagios durante el circuito que implica salir de su casa. La idea es que se haga la atención de pacientes estables a través de teleconsultas. Estamos dando el soporte a pacientes con patologías agudas”.

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Gaitán sugiere quedarse en casa e intensificar el trabajo a distancia. Pero acto seguido introduce la problemática de varios países del continente, el trabajo informal. “Se entiende que esta coyuntura es más soportable en personas que tienen contrato fijo. Lo que sucede es que en Colombia la mayoría de las personas son de estrato social medio-bajo, o sea, 1 y 2. Esta población vive del diario, de lo que ganan en el día. Es una situación difícil, porque si no trabajas, no puedes afrontar las necesidades básicas, ni un arriendo”, expresa.

Por último, revela una inquietud para luego entregarse a una reflexión. “Hay mucho fake news que circula, enciende pánico y a la vez produce caos, que es lo que queremos evitar. Es la primera vez para nuestra generación que veo algo de estas magnitudes. Es algo que nos lleva a replantearnos no sólo en nuestra vida laboral sino también en nuestra vida personal. Es el momento de expresar afectos, reforzar lazos con llamados o videollamadas. Nunca había visto algo así en mis 32 años de vida. Somos seres humanos y también tenemos miedo. Miedo porque nunca vimos que nuestra profesión también fuera riesgo para nuestras familias, pero estamos con la bata puesta y las ganas de ayudar”, enfatiza.

Argentina, alerta

Giulia Lippolis es residente de la clínica médica del Hospital Militar Central y considera fundamental la anticipación con la que el Gobierno de la Nación se movió, promulgando el aislamiento social desde el 20 de marzo (decreto que ha sido prolongado este 10 de abril hasta el 26 del mismo mes). “Para muchos es imperceptible porque no lo vemos. No nos parece tan creíble como en otros lugares. Si la gente tomara dimensión de cómo nos estamos preparando, lo vería con otros ojos. Imagínense que si el Gobierno tomó conciencia de esto, cuánto más deberíamos hacerlo nosotros», puntualiza.

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Lippolis subraya la imprevisibilidad con la que se presenta el virus. “Podes tener un cuadro muy leve en el que curses con fiebre de baja potencia en un cuadro respiratorio leve. Es decir, con tos, rinorrea (goteo nasal), mocos. O sea, como cualquier otro síndrome gripal. O te puede llevar a un estado severo en donde puedas llegar a requerir la asistencia médica para oxigenoterapia o incluso en los casos más extremos, los pacientes terminen requiriendo la entubación con asistencia respiratoria mecánica”.

Argentina sumaba hasta este 11 de abril 1.975 casos, 82 muertes y 375 personas recuperadas. La residente repite una y otra vez la importancia de respetar la cuarentena “porque uno no sabe si está en medio de la incubación del virus, pudiéndolo transmitir en esta fase. O incluso habiendo pasado el cuadro viral, y recuperado, se mantiene la excreción del virus por las gotitas de flush que se liberan cuando uno tose o estornuda. Por dos semanas más el paciente sigue siendo agente transmisor del virus. Por ello alargan el aislamiento preventivo a 15 días más. Lo que pedimos es estar atentos, no colapsar los sistemas de salud con gente que no necesita asistencia, por ejemplo para ser derivado el área de cuidados intensivos”, sostiene.

“Estén al tanto de las actualizaciones de las páginas web oficiales, como las del Ministerio de salud (web) y la OMS (web). En ambas hay números de teléfono en las cuales se puede llamar, tener atención o asistencia sanitaria. 0800 222 1002 es el numero de Salud Responde, perteneciente al Gobierno de la Ciudad. Incluso hay modalidades de atención en formato de videollamadas para personas hipoacúsicas”, añade.

No se trata de un juego. Está claro. Estamos en las antípodas. Pero podríamos rescatar el propósito de aquellas escondidas de la infancia que se prolongaban hasta el anochecer. Aislarse. Permanecer ocultos, hasta que surja la circunstancia indicada para salir. Por ahora, la cuenta, lejos de detenerse, no para de aumentar.

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6 comentarios

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Muy buena nota, esperemos que ayude a generar más conciencia y a reforzar las medidas preventivas para luchar contra la pandemia.

Un, dos, tres por todos los que estamos en casa como debemos estar y no dejándonos encontrar del mal!!! Jeje buen artículo amigo. Felicitaciones!!!

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