Entrevista Corina Rodríguez Enríquez

La Doctora en Ciencias Sociales Corina Rodríguez Enríquez

Corina Rodríguez Enríquez: “Las mujeres sobreviven a esta crisis porque están hermanadas”

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Experta en economía feminista, analiza la desventajosa posición de las mujeres en la actual coyuntura y cómo la organización femenina está conteniendo el estallido social.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Gabriel Túñez

Doctora en Ciencias Sociales (FLACSO), investigadora adjunta del CONICET en el Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP), Corina Rodríguez Enríquez es, además, experta en Economía Feminista, Pobreza y Distribución del Ingreso.

En el último año dedicó sus trabajos a analizar el impacto de la situación económica en los sectores pobres, y en ese ámbito en los hogares comandados por mujeres e identidades feminizadas.

En diálogo con El Café Diario, Rodríguez Enríquez dice que “en nuestra sociedad, y a pesar de los cambios que han habido, las mujeres seguimos siendo, sobre todo en los sectores populares, las garantes de la economía familiar. Somos las que hacemos que alcance el dinero. Por eso un contexto de alta inflación como el actual nos afecta muy especialmente en lo cotidiano”.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), difundido el 8 de marzo con motivo del ‘Día Internacional de la Mujer’, informa que el 84 por ciento de los hogares habitados por niñas y niños en el país están a cargo de mujeres. De ese universo, y como dato de la llamada “feminización de la pobreza”, el 66 por ciento de las viviendas monoparentales son pobres. Y de ellas el 60 por ciento tienen al frente una jefa de hogar.

Según la investigadora del CONICET, al constante incremento de la inflación hay que sumarle el recorte de políticas sociales llevado a cabo por el Gobierno de Mauricio Macri, lo que derivó en un aumento del trabajo no remunerado de las mujeres. Este es un rasgo estructural que ellas asumen en mayor medida que los varones. “En épocas de crisis ese tipo de trabajo se incrementa porque si antes podías comprar un alimento más elaborado, ahora lo tenés que hacer. Antes podías comprar un lavarropas en cuotas y ahora no. Y se busca el ahorro en electricidad haciendo cosas manualmente”, señala.

Rodríguez Enríquez agrega que “la situación del trabajo no remunerado tiene dos implicancias: limita mucho más a las mujeres en la posibilidad de participar económicamente y generar su ingreso. Y las afecta en su vida cotidiana y su salud a futuro”.

Posición desventajosa

¿Cómo evalúa la situación de las mujeres en tiempos de crisis económica y social?

Lo que está ocurriendo se inscribe en una situación en la que las mujeres e identidades feminizadas nos encontramos en posiciones desventajosas y económicamente subordinadas a los varones. La coyuntura profundiza o suaviza esa desigualdad, que es estructural.

En Argentina se observa una enorme desaceleración de la economía que ocasiona problemas en la generación y el sostenimiento de empleos, y presiona sobre los salarios. Todo eso acompañado por un proceso de alza de precios que produjo una pérdida del poder adquisitivo de los ingresos fijos de las personas.

Las mujeres asumimos en mayor medida que los varones los trabajos domésticos y no remunerados”

A este panorama le agregaría que la política pública que se implementa para atender estos problemas, tiene una mirada neoliberal ortodoxa. En la que hay un supuesto que el problema está generado por el desbalance fiscal que se soluciona, supuestamente, haciendo un ajuste.

Eso lleva, desde mi punto de vista, a profundizar el problema. Porque se retraen las políticas que debieran contener la situación social. Con recortes en la transferencias de la cobertura monetarias-sociales. En los programas de distribución de medicamentos. En las pensiones a las personas con discapacidad.

Todo esto afecta a toda la sociedad. Muy en particular a los sectores que están económicamente más postergados y, en particular, a las mujeres más que a los varones. Justamente porque las mujeres ocupamos en mayor medida estos lugares.

Incremento del trabajo no remunerado

¿Qué consecuencias tiene, entonces, este panorama en las mujeres?

Todos estos recortes de políticas sociales llevan a un incremento del trabajo no remunerado de las mujeres, que es un rasgo estructural de nuestra sociedad. Las mujeres asumimos en mayor medida que los varones los trabajos domésticos y no remunerados.

Y ese trabajo en épocas de crisis se incrementa y afecta a las mujeres en un rango etario amplio, desde la adolescencia hasta la adultez. Son, en la gran mayoría, madres que además de criar a sus hijos también tienen responsabilidades de cuidado. Que alcanza a personas mayores y con discapacidad.

Esta intensificación de las demandas de cuidado hace que a las mujeres jóvenes y adolescentes se les vaya limitando la posibilidad de construir otras trayectorias de vida. Todo en un contexto de incremento de la tasa de embarazo adolescente. De mercados laborales que no construyen empleos, de servicios públicos de cuidado muy insuficientes. Y de una población que no posee los recursos educativos necesarios.

La peor política, la de ajuste

¿Observa que haya en el Gobierno un reconocimiento de esta situación y se implementen medidas para hallar soluciones?

En principio creo que la peor política para enfrentar una crisis es una política de ajuste. Se está demostrando con los indicadores económicos y sociales en Argentina, que lo que ha hecho la política de ajuste es profundizar la crisis. Y que de aquí en adelante no puede seguir otra cosa más que seguir profundizándola. Con lo cual creo que hace falta una política que revea esa tendencia.

Las medidas recientes del Gobierno nacional que buscan atender particularmente la aceleración de los precios son muy insuficientes. No atacan al problema ni llegan a beneficiar a los sectores populares. Porque estas medidas de control de precios, o como las quieran llamar, se dan en las grandes cadenas de supermercados, que es donde no compran los pobres.

Ellos lo hacen en almacenes pequeños, ferias barriales, etcétera. Son los que menos se van a beneficiar con este tipo de políticas. Incluso lo poco que el Gobierno está haciendo para tratar de, en sus propias palabras, aliviar la situación, no se la va a aliviar a los más pobres.

La revolución de las mujeres excede la manifestación callejera. Las mujeres se están organizando en los territorios y son las que brindan una red de contención”

Revolución de las mujeres

El impacto de la situación económica en las mujeres se da justo en el contexto de la llamada revolución de las mujeres. ¿Cómo se conjuga eso?

La revolución de las mujeres excede la manifestación callejera. Las mujeres se están organizando en los territorios y son las que brindan una red de contención. Están pudiendo sobrevivir mejor a esta coyuntura porque se encuentran más organizadas y hermanadas, porque tienen estas redes de solidaridad. Esa organización nutre a esa revolución, hay más sinergia que tensión.

También creo que la avanzada feminista está atravesada por las relaciones de clase y que la expresión más callejera es de los sectores medios. Entre otras cosas porque a las mujeres pobres se les hace más difícil moverse. Tanto por el costo del transporte como porque no tienen con quién dejar a los hijos, etc.

Por eso creo que en estos sectores, lo más fuerte y potente es la organización territorial, que ha ido consolidando simultáneamente con el movimiento de las mujeres y la agenda feminista.

Corina Rodríguez Enríquez
Experta en pobreza, la Dra Rodríguez dice que las mujeres se están organizando en los territorios y son las que brindan una red de contención.

Similitudes con el 2001

¿Que la situación social en un contexto de crisis económica no haya explotado como en otros momentos de Argentina es en parte por esa acción de las mujeres en red?

Estas redes comunitarias y territoriales contienen la situación y hacen que el deterioro se note un poco menos. Pero creo que lo que está funcionando como contención son los liderazgos territoriales que están administrando la crisis. Desconozco, porque no tengo llegada a estos grupos. Si la están administrando con recursos propios y estrategia política, o si están recibiendo recursos del Estado para lograr eso. En esto también cuentan el rol de los dirigentes sociales territoriales y sindicales.

El sindicalismo tradicional está en una connivencia muy grande con este gobierno, negociando sus propios intereses. Que no son los de los trabajadores y trabajadoras que dice representar. Esto ha quedado en evidencia en el último tiempo con la negociación por los recursos de las obras sociales. Lo que impide que la CGT tome una medida tan inocua como un paro general.

Lo único que puede suceder es que los sectores menos ortodoxos del sindicalismo tengan una actitud más proactiva. Y cuenten con una adhesión de la gente. Creo que es cuestión de tiempo y de que caiga la gota que rebalsa el vaso o la chispa que prende la mecha.

Me hace acordar mucho a 2001 la situación social y el tipo de respuesta de política pública. Lo cual me apena y angustia porque quienes hemos vivido con conciencia ese momento fue muy horrible”

Lo que está pasando ahora me recuerda muchísimo a 2001. Los indicadores sociales (pobreza, desempleo, etc.) no llegan todavía a los mismos niveles pero tienen una tendencia creciente. La crisis se dio muy aceleradamente. Si bien hacia el fin del gobierno anterior ya se manifestaban algunas tendencias, como el aumento de precios y la caída de la actividad económica, lo que pasó a partir del cambio de gestión fue muy veloz.

Me parece que la situación social aún está siendo bancada por lo que se había construido en la previa, que se está deteriorando. Noto esta situación en la calle, donde cada vez hay más personas durmiendo, revolviendo la basura, recurriendo a lugares en donde se reparte comida.

Me hace acordar mucho a 2001 la situación social y el tipo de respuesta de política pública. Lo cual me apena y angustia porque quienes hemos vivido con conciencia ese momento, fue muy horrible.

La sensación de que estamos en la previa de 2001 es muy penosa como sociedad. Y me asusta mucho el carácter represivo de este Gobierno, que ha invertido recursos económicos en armarse para reprimir esta situaciones.

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