Cómo soñamos y despertamos en tiempos de pandemia

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos La cuarentena modifica hábitos e impone cambios en la vida diaria que se reflejan también en el dormir. Cómo soñamos y despertamos en tiempos de pandemia.

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Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

En 1988, en el film The Navigator, una odisea en el tiempo’ el cineasta Vincent Ward imaginó cuáles deben haber sido los sueños de las personas en el siglo XIV convivieron con una de las pestes que con más ferocidad han asolado Europa. La conocida como «negra» o «bubónica». Y su imaginación fue similar a lo que hoy experimentan quienes ven alterado su sueño a raíz de la cuarentena provocada por la pandemia de coronavirus. Insomnio, somnolencia y variados episodios de sueños diversos, muchas veces inentendibles, referidos por las personas en medio del aislamiento obligatorio.

La película de Ward comienza con una escena protagonizada por un niño llamado Griffin, que se balancea levemente en la orilla de un lago helado, con los ojos entrecerrados. Pareciera estar abstraído en algo invisible: visiones de una luna brillante cubierta por nubes, una cruz flotando en el agua y la cúpula de una catedral. En estado de somnolencia, Griffin divisa un grupo de personas avanzando con una topadora en un túnel y arrojando teas de madera ardiendo a un foso profundo.

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Una escena de la película ‘Navigator, una odisea del tiempo’.

Filmada en blanco y negro, la escena representa la realidad y los sueños de un niño en plena peste negra. Dicha epidemia se originó por la aparición de una bacteria llamada Yersinia pestis, que enfermaba a las ratas y se transmitía a través de las pulgas -parásitos de las ratas-. Mediante su picadura las pulgas inoculaban a los humanos.

En la ficción de ‘Navigator’, a fin de evitar que los habitantes de un pueblo fueran diezmados por la peste, Griffin y un grupo de hombres emprenden una odisea al centro de la Tierra. Dicho viaje los lleva a una moderna urbe en el siglo XX, lo cual provoca un marcado cambio en la edición de las imágenes: el medioevo está filmado en blanco y negro mientras que la modernidad es retratada en color.

Refiriéndose a la peste, una anciana del pueblo le comenta a otro viejo: «si a la mañana descubres un bulto bajo el brazo, habrás muerto al mediodía”. El rumor remitía a los bubones que se producían en la superficie de la piel, una de las manifestaciones más evidentes de infección por la peste bubónica.

Hoy en día, los rumores y el miedo también están presentes respecto al contagio y los síntomas del COVID-19. Al igual que Griffin, las personas no dejan de soñar. ¿Cómo se desarrolla la actividad onírica en el periodo de cuarentena y qué le ocurre a las personas cuando despiertan?

Sueños apocalípticos

Son varias las respuestas, pero en líneas generales, algunos sueñan con la vida que llevaban antes de iniciarse la cuarentena junto a sus seres queridos, como señala Marce (54 años, Parque Chacabuco). De un sueño apocalíptico, Vero (42 años, Caballito) se acuerda especialmente al sentirlo tan vívido que su despertar le generó sumo alivio: una invasión extraterrestre en la cual los alienígenas se proponían exterminar a la humanidad. 

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Sueños alterados, un símbolo de los tiempos de pandemia. (Foto: Pixabay)

En tanto que Susi (73 años, Caballito) soñó con un mar embravecido que le impedía navegar en un velero con rumbo a Grecia, detalle que ella asocia a la imposibilidad actual de realizar actividades al aire libre.

Según Dany (32 años, Caballito), sus sueños actuales remiten al extranjero, trabajando como empleada en Disneyworld, en Estados Unidos, o bien acompañando al grupo pop Spice Girls en una gira por Inglaterra. Antes de la cuarentena, los sueños de Dany remitían a situaciones que describe como «más reales” , en las que se vincula el ámbito laboral con lo sucedido en alguna serie o película vista recientemente.

De acuerdo al doctor José Shliapochnik, el sueño es un estado temporario, fisiológico y reversible en el cual se produce una desconexión parcial de la conciencia. La producción de imágenes oníricas constituye el aspecto más interesante del sueño REM, una de las etapas del sueño. Su carácter surrealista habla de complicados fenómenos de síntesis, desplazamiento y asociación. 

Qué sucede al despertar

Al abrir los ojos, Vero suele experimentar una sensación generalizada de angustia que ella asocia automáticamente a la situación de confinamiento. Algunos como Dani (30 años,Flores) no tienen problemas para dormir a pesar de la situación actual, mientras que otros como Mari (44 años, Caballito) experimentan dificultades para conciliar el sueño, seguidas de un profundo cansancio a la mañana.

Lo que señala Mari es entendible puesto que, según lo señalado por expertos del Instituto del Sueño con sede en Madrid, la situación de cuarentena ha contribuido a un aumento de casos de insomnio, debido a que el aislamiento altera los patrones de sueño y vigilia así como la rutina de los horarios.

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La rutina del sueño se ve alterada en tiempos de cuarentena. (Foto; Pixabay)

De acuerdo con Dani, sus despertares actuales tienen un carácter más relajado en comparación al momento previo a la cuarentena, al no tener la presión mental de tener que organizar las actividades laborales durante el día. Como le sucede a muchas personas, la realización de estas actividades implicaban desplazarse a una oficina, mientras que hoy esas tareas se desarrollan en la casa, bajo la modalidad del teletrabajo.

Cuando Caro (42 años, Núñez) se despierta cerca del mediodía tras haberse acostado tarde la noche previa, siente malestar -ella dice “inutilidad”-, al no poder realizar todas las actividades que planeaba hacer. Ese malestar cambia radicalmente cuando se despierta a las ocho de la mañana para realizar una clase de gimnasia.

Al despertar, Susi siente alivio por estar guarecida en su casa pensando en quienes no tienen esa posibilidad, mientras que Marce, a pesar de las circunstancias, procura generarse ánimo para sobrellevar el día a día.

En 1988, una película combinó lo onírico de las visiones con el temor profundo que generaba en el Medioevo la posibilidad de ser alcanzado por una pandemia. Los sueños de Griffin le ofrecían a los habitantes de un pueblo la posibilidad esperanzadora de huir del peligro. 

En 2020 las noticias se difunden a través de las redes sociales e Internet. Poblaciones enteras procuran escaparse del peligro en estado de aislamiento, situación que paradójicamente genera profundos efectos en los patrones y el contenido de los sueños. Los sueños se alteraron porque la vida se trastocó al estar despiertos.

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