Cómo será el mundo después de la pandemia

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos El mundo se pregunta cómo será el mundo después de la pandemia. Incógnitas, incertidumbre, la opinión de la élite, y de la filosofía.

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Por Rodolfo Colángelo (rodocolangelo@yahoo.com)

Las dos grandes incógnitas que enfrenta la humanidad en el contexto de la pandemia para después de que pase están relacionadas con las preguntas de hasta cuándo durará la expansión del coronavirus y cómo reorganizará el mundo su sistema global tras la crisis que esta ha provocado.

Ninguno de los dos interrogantes tiene todavía respuestas concretas y orientadoras acerca de cómo será el futuro, aunque algunos ensayistas, políticos y organizaciones acercan hipótesis.

Pérdida de puestos de trabajo

Más de dos millones de infectados y miles de muertos en todo el mundo hasta la fecha, junto al cierre de empresas y  pérdidas de empleos, han motivado que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estime que el planeta se enfrenta a la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, con la posible desaparición de 25 millones de puestos laborales.

Esta cifra seguramente será superada, ya que sólo en Estados Unidos, en pocas semanas han sido despedidas 12 millones de personas de acuerdo a la demanda de subsidios por desempleo.

La crisis puede durar generaciones

El ex secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, mentor ideológico y organizador de golpes de Estado en América latina durante los años 70 del siglo pasado, alertó en su columna para The Wall Street Journal que “la agitación política y económica que ha desatado (la pandemia) puede durar por generaciones. Ningún país, ni siquiera Estados Unidos, puede en un esfuerzo puramente nacional, superar el virus”, e instó a “salvaguardar los principios del orden mundial liberal”.

Kissinger, al comienzo de la pandemia, ya había advertido sobre la declinación del poder hegemónico norteamericano frente a China y Rusia, países que, junto con Vietnam, acudieron en ayuda de Estados Unidos enviando insumos, mascarillas y vestimenta sanitaria.

Incrementar el gasto del Estado

A su vez, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que esta crisis será superior al crack financiero de 1929-30 que dejó a millones sin empleo, sobre todo en Estados Unidos. Tirando por la borda sus principios neoliberales, insta a los Estados a intervenir de manera contundente en la economía, al punto que un importante ex funcionario del FMI ha aconsejado volver a las teorías de John Maynard Keynes, esto es incrementar el gasto del Estado, sobre todo a través de obras públicas, para generar empleo y estimular el consumo debido al poder de compra de los trabajadores.

Alemania ya aplica un 5 por ciento de impuestos a las grandes fortunas y estudia la nacionalización de empresas que pueden atravesar situaciones críticas; Gran Bretaña comienza a emitir dinero, y el gobierno de Donald Trump inyectará dos billones de dólares (billón es la cantidad de un millón de millones) a la economía, el paquete de estímulo más grande de la historia de Estados Unidos.

Como se ve, el paradigma neoliberal de achicamiento del Estado hace agua y la famosa frase de Margaret Thatcherno existe la sociedad sino el individuo” se derrumba. A la vez, queda en ridículo la insólita reflexión de Mauricio Macri: “el populismo es más peligroso que el coronavirus”.

Análisis desde la filosofía

Algunos filósofos elaboran análisis sobre los alcances de la pandemia y los cambios planetarios que pueden producirse. El esloveno Slavoj Zizek sostiene que «el coronavirus es un golpe mortal al capitalismo, a lo Kill Bill”, tomando como referencia la película de Quentin Tarantino, y agrega que puede llevarnos a “una forma de barbarie o comunismo reinventado”.

“Las autoridades pueden sentarse, observar y pasar por los movimientos de cuarentena, pero cualquier cambio real en el orden social (como confiar en la gente) resultará en su caída. Es una señal de que no podemos seguir el camino que desandábamos hasta ahora, de que es necesario un cambio radical”, indica.

En cambio, el surcoreano Byung-Chul Han, le contradice al afirmar que “el virus no vencerá al capitalismo. Zizek afirma que el virus le ha asestado al capitalismo un golpe mortal. Se equivoca. Tras la pandemia, el capitalismo continuará con más pujanza. Ningún virus es capaz de hacer una revolución. Somos nosotros, personas dotadas de razón, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo”.

Lo cierto es que tras la pandemia el mundo será distinto. Será un mundo por descubrir, porque aún se desconocen las consecuencias de este trauma.

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