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China, diplomacia médica tras la pandemia

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos China apuesta por la diplomacia médica tras controlar la pandemia, para ayudar a las naciones más necesitadas que aún deben sufrir sus efectos.

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Por Pablo Kulcar (pablokulcar@hotmail.com)

Tras controlar la expansión del coronavirus, China se prepara para ayudar a naciones que atraviesan por momentos críticos a causa de la pandemia, y para atenuar los efectos que ésta tendrá sobre la población de países en vías de desarrollo que no cuentan con los medios ni los recursos en sus sistemas sanitarios para poder hacerle frente. Wang Huiyao, presidente del Centro para China y la Globalización, indica que «China ha elegido la diplomacia médica para mejorar su imagen internacional negativa».

El gigante asiático, que al viernes 20 de marzo registraba 81.416 personas infectadas, de las cuales han fallecido 3.245, ha conseguido contener el contagio por el coronavirus SARS-CoV-2 en los últimos 5 días (contando este domingo 22) y es la primera vez que se da esta circunstancia desde el inicio del brote que asola a la mayor parte de las naciones del planeta. Los 34 casos que se han diagnosticado en este período pertenecen a los llamados «importados», viajeros procedentes de otros focos de la pandemia.

Mayor cuarentena de la historia

70.420 personas han respondido positivamente al tratamiento y han sido dadas de alta. Con el paso de las semanas y la progresiva disminución del número de infectados y fallecidos diarios el consenso emergente sobre “la mayor cuarentena de la historia” le ha servido a China para contener la expansión del virus.

Permanecen frescas las imágenes de enero, cuando algunos videos aislados se veían en redes sociales como Twitter, donde aparecían agentes de policía y militares agrediendo a personas con barbijo que transitaban las calles, para detenerlos de mala manera primero, subirlos a los vehículos de las fuerzas del orden público, y acarrearlos después. Si bien en China el brote por COVID-19 comenzó el 17 de noviembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, existía muy poca información al respecto. En diciembre creció el flujo de personas infectadas, y en enero las autoridades decidieron forzar las medidas de seguridad pública dado que miles de habitantes no respetaban la cuarentena obligatoria. Los videos que se podían observar de manera aislada hacían pensar en algún tipo de represión política, pero en realidad todo se debía al combate que libraba el Estado contra el virus.

Ahora el resto de países están tomando nota de la experiencia vivida en China con la esperanza de que no se registre un crecimiento exponencial parecido de la pandemia. “Debemos agradecer lo que ha hecho China porque sus drásticas medidas nos han dado más tiempo para prepararnos”, subraya un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud.

El nuevo panorama tiene escuelas que empiezan a preparse para recibir de nuevo a sus alumnos. Grandes comercios que han reabierto sus puertas o que planean hacerlo. Trabajadores que regresan a sus ocupaciones. Transportes públicos que se van llenando poco a poco. Hospitales improvisados que comienzan a desmantelarse tras dar de alta a sus pacientes. Y por encima de todo, la sensación, cauta pero creciente, de que lo peor de la epidemia del coronavirus quizá haya pasado.

4 meses de pánico

Para China han sido 4 meses de pánico. Cuando a finales de enero el Gobierno optó por sellar la provincia de Hubei, epicentro del brote donde viven 60 millones de personas, desde los medios de comunicación surgieron voces que señalaban que esta medida iba a ser ineficaz para contener la expansión de la epidemia.

Aún con este cuadro de situación más optimista, Zhu Heping, otro médico, falleció en Wuhan, y es el cuarto que perece en el hospital en el que trabajaba Li Wenliang, el primer doctor que alertó sobre el virus, al que las autoridades locales detuvieron por creerle agitador en un principio, y que luego perdió la vida víctima del mismo.

Con todo, Pekín ha comenzado a promover su respuesta como la más adecuada para lidiar con la epidemia frente a la lentitud de otras naciones. En el centro de Europa se prevé la llegada de una onda expansiva masiva de casos tras una primera oleada que ha colocado a Italia y a España como los dos países en los cuales se registra la mayor cantidad de personas fallecidas, en menor espacio de tiempo. Los recursos de ambas naciones se han quedado escasos para hacer frente a la pandemia, y hay centros médicos que ya no admiten a personas de la tercera edad porque carecen de respiradores y de insumos. En Madrid, capital española, víctima del coronavirus, se ha producido la muerte, entre la de muchísimas personas, de Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid.

Mientras Europa se prepara para librar una batalla titánica contra la pandemia, y mientras en Sudamérica miles y miles de personas aún debaten la conveniencia de quedarse en sus casas y aislarse para evitar el contagio, China emerge como un ejemplo a seguir después de meses de sufrimiento y caos. “China ha actuado como un gran país responsable. Sin embargo, debido a los prejuicios ideológicos y políticos contra China, las élites estadounidenses no creen que los movimientos y la experiencia de China sean de fiar o útiles”, ha publicado en uno de sus artículos más recientes, el diario Global Times.

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