Certámenes de belleza: ¿al borde de la desaparición?

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos México asiste a una pugna fuerte acerca de los certámenes de belleza. Modelos abusadas, exigencias discriminatorias, cosificación e incertidumbre.

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Por Fernanda Galarza (fernandagafi@gmail.com)

Los certámenes de belleza han sido parte importante dentro de la cultura latina, aunque es de reconocer que con el paso de los años han ido perdiendo fuerza y popularidad a nivel general.

El debate que surge entre quienes apoyan estos eventos y quienes quieren abolirlos cada vez es más grande, tanto que se ha propuesto acabar con ellos a fin de dejar de alimentar el nivel de la discusión, que en ocasiones se torna violenta. 

Cosificación de la mujer

Dicha situación se ha catalogado de esa manera, según lo informado por diputadas de la banca del Partido de la Revolución Democrática (PRD). La prueba está en que, además de exigirles cánones de belleza y medidas extremadamente perfectas a las concursantes, las participantes tienen prohibido mantener una relación sentimental, no deben tener hijos, y no pueden haber estado embarazadas, lo que naturaliza y prepondera los estereotipos, así como vulnera los derechos humanos de las aspirantes a «Miss».

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Las diputadas del Partido de la Revolución Democrática, que impulsa una ley para eliminar el financiamiento de los certámenes de belleza.

La propuesta nació en julio y busca incluir antes de que finalice este año el concepto de «violencia simbólica» a la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y «eliminar el financiamiento público a concursos o certámenes de este tipo», afirmó Frida Esparza Martínez, diputada del PRD. 

Según el documento presentado, la violencia simbólica se define como: «la expresión, emisión o difusión por cualquier medio, ya sea en el ámbito público o privado, de mensajes, patrones, estereotipos, signos, valores icónicos e ideas que transmiten, reproducen, justifican o naturalizan la subordinación, desigualdad, discriminación y violencia contra las mujeres en la sociedad».

También sostiene que «promover la competencia entre las mujeres a partir de sus atributos físicos incentiva patrones sexistas y machistas que estigmatizan, cosifican y minimizan el rol que desempeñamos las mujeres en la sociedad».

Cuestión de Estado

En palabras de la legisladora, la iniciativa no busca limitar la participación de las mujeres en los certámenes de belleza, ni la representación de las costumbres y tradiciones, sino que se centra en el papel que tiene el Estado en este tipo de eventos. Ya que, por lo general, éstos son organizados y financiados por gobiernos municipales o estatales para presuntamente «promover» el turismo.

«Este tipo de acciones manda un mensaje contradictorio, pues el Estado, que debe luchar contra la violencia hacia las mujeres, autoriza y apoya económicamente eventos que fomentan la violencia simbólica. (…) Además, los recursos que se dan para esto ni siquiera están bien documentados. La aportación que hacen Estados y municipios es a partir del ramo de cultura y otro tipo de entretenimiento y al final termina siendo una decisión del Gobierno, municipio, alcaldía o Estado”, enfatiza Martínez Esparza

Por su parte Ana Velázquez Moreno, secretaria técnica en la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, asegura que el problema con los concursos de belleza es la promoción del castigo a las mujeres que no pueden o no quieren cumplir con esos estereotipos.

Incluso, Velázquez Moreno ha escrito en un artículo para el portal Animal Político que «tal vez se puede decir que esto es algo frívolo, que al vivir en el país de los feminicidios, las fosas clandestinas y las miles de desaparecidas, ponernos a discutir sobre concursos de belleza es una trivialidad. Luego, recuerdo que todas las mujeres que conozco han sufrido en mayor o menor medida por la imposición de estereotipos de belleza; veo cómo se gastan recursos públicos en lujosas coronaciones mientras las fiscalías que deben investigar feminicidios apenas si tienen personal».

¿Criminalizar la belleza? 

En respuesta a esta propuesta, la ex Miss Universo 1991 y empresaria, Lupita Jones, manifestó que estos concursos empoderan totalmente a las mujeres, son aspiracionales y les dan seguridad, confianza y son un ejemplo a seguir. 

A través de su cuenta de Instagram, la empresaria cuestiona directamente a la diputada Frida Esparza, asegurándole que «no es posible legislar desde el desconocimiento y los prejuicios personales; dice que los concursos violentan los derechos humanos y limitan el desarrollo de las personas: ninguno de estos dos casos aplica para las plataformas de Miss Universo«.

Jones continúa diciendo que «pretender tipificar a estas plataformas como violencia simbólica me parece completamente errado y sin ningún sustento. ¿Cómo se puede considerar violencia contra la mujer el capacitarla, entrenarla, formarla y fortalecerla tanto en el interior como el exterior? Enseñarle a cultivar su autoestima, confianza en ella misma y seguridad. Proveerle de oportunidades profesionales para que logre destacar en aquello que le apasione. ¿En dónde está la violencia?».

Nuevamente la diputada por el PRD respondió y aseguró que estos concursos «son sumamente sexistas, machistas y cosifican el cuerpo de la mujer», además, refuerza la idea de que las mujeres deben «alcanzar ciertos cánones para ser aceptadas y premiadas»

Sin embargo, a las declaraciones de Jones se unió una petición en la plataforma Change.org llamada «Detén la violencia legislativa en contra del derecho a decidir de la mujer mexicana», que sumó 5.600 firmas a fin de que estas reformas no pasen al Congreso. 

«Decidir que los certámenes de belleza tienen un impacto negativo en la mujer mexicana y su capacidad de valorar sus opciones de desarrollo es abuso de poder; además, es corto de visión, errado, impositivo y limitativo, ya que miles de mujeres eligen a estas plataformas por ofrecerles oportunidades de crecimiento personal y profesional», se lee en la petición. 

La otra cara de los certámenes: las participantes

Aún cuando han pasado cuatro meses de esta propuesta, y sin tener evolución en hechos recientes, la ex Mexicana Universal, Sofía Aragón ha rotó el silencio, para asegurar que haber participado en este evento fue una mala experiencia, llena de presiones, humillaciones, abusos y ausencia de apoyo por parte de quienes lo organizan. 

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Sofía Aragón, Mexicana Universal 2019, contó los abusos
que se padecen en los certámenes.

En respuesta a esta acusación, Lupita Jones también posteó un vídeo hablando del tema, sin embargo, todo se basó en insultos, denostaciones y amenazas, como «puedo contar la parte de todas las demás, porque yo sé de dónde vienen todas y de qué pie cojean, desde la drogadicta hasta la alcohólica»

Varias exreinas de belleza han mostrado su apoyo a Aragón, asegurando que también tuvieron malas experiencias y sólo «ellas saben lo que se vive». Además han tachado a Jones de violenta e irrespetuosa. Situación que llevó nuevamente a la ex Miss Universo a realizar un vídeo disculpándose. 

El hecho se ha viralizado y las mujeres expresan su opinión acerca del tema. En su mayoría, afirman que sí existe una definición errada de «empoderamiento» dentro de los certámenes, porque a final de cuentas se tienen que cumplir ciertos requisitos para ser considerada. 

Cabe señalar que se ha realizado una encuesta a mujeres de entre los 20 y 40 años sobre estos eventos, quienes aseguran que el empoderamiento no tiene que ser ligado totalmente con el físico. Cambiarían los requisitos que se piden, y buscarían que fuera más relacionado a temas sociales, que aunque se incluyen, no se les da un enfoque considerable. Además, han hecho hincapié en que no quieren participar en certámenes por «no cumplir con los estándares impuestos» y sobre la iniciativa de ley, afirman no saber nada al respecto.

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