Cecilia Pérez: «Octubre no es rosa, no hay que romantizar el cáncer»

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Cecilia Pérez creó ´Unidas por la metástasis de mama´, un espacio para que las mujeres compartan, intercambien experiencias y sobrelleven el miedo a la muerte.

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Gabriela Previtera (gabyprevitera@gmail.com)

«Hay que plantar esperanzas en el lugar donde duele», dice el cantante andaluz Manuel Carrasco en la letra de la canción que escribió para concientizar sobre la lucha contra el cáncer de mama. La frase resume el sentimiento que embarga a una mujer que batalla contra esta enfermedad.

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#unidaspormetastasisdemama

Empezó octubre junto a las campañas de concientización mundial sobre la prevención y detección temprana del cáncer de mama en donde todo se cubre de rosa. Campañas publicitarias, propagandas, lazos de cinta rosa y hasta mechones de pelo teñidos de ese color se pueden ver por doquier. Pero, ¿Qué pasa con las mujeres que llegan al control y se encuentran con que la enfermedad está avanzada al punto de llegar al cáncer metastásico? ¿Qué se sabe sobre el avance hasta la etapa 4 de esta patología que se lleva la vida de miles de mujeres por día en el mundo?

«Según las estadísticas, 1 de cada 8 mujeres va a desarrollar cáncer de mama, el 80% se va a curar y el resto va a caer en metástasis. Nosotras somos ese 20% olvidado del que nadie habla; ni siquiera aquellas pacientes de cáncer inicial hablan de ello por miedo a caer en eso», explica Cecilia Pérez, quien tiene 40 años, tres hijos varones, trabaja y estudia psicología social, en diálogo con El Café Diario.

Dolor en primera persona

En 2015, mientras se duchaba, se encontró «un bultito en el pecho izquierdo» al realizarse un autoexamen. Dos días después, tenía turno con su ginecóloga y comenzaron los estudios para confirmar un diagnóstico que la especialista ya le había adelantado.

«La relación médico-paciente es importantísima, porque mis doctores siempre han tenido una empatía increíble y necesaria», asegura Cecilia quien atravesó los pasos habituales ante un diagnóstico de este tipo: cirugía, radioterapia y un tratamiento diario de pastillas, que se llaman Tamoxifeno. Se trata de un medicamento que se receta de forma complementaria para el cáncer de mama. Se toma durante un período de 5 años y ha demostrado que disminuye considerablemente la reincidencia del tumor maligno. Sin embargo, puede fallar y la enfermedad puede avanzar si eso sucede.

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Cecilia Pérez, creadora de «Unidas por metástasis de mama»

Avance de la enfermedad

En mayo de 2019 y en plena etapa de mudanza, Cecilia tenía tos y fuertes dolores en el cuello, que creyó producto de una contractura. «Fui de guardia en guardia y los estudios mostraban que era una gran contractura. Me aplicaron antiinflamatorios y me dieron antibióticos para la tos, porque me medicaron por bronquitis. Hasta que en el control semestral con mi oncóloga, me escucha toser y en ese momento me deriva de urgencia a la neumonóloga de guardia», detalla.

Unos días más tarde llegaron los resultados de los nuevos estudios. «Cometí el error de abrirlos sola», asegura. «Las palabras que leí fueron secundarismo y progresión de la enfermedad. Y yo, que había participado de grupos de ayuda, sabía que esa palabra quería decir que la enfermedad había hecho metástasis», cuenta Cecilia aún con un nudo en la garganta al recordar ese momento tan duro.

«Empecé a llorar y a gritar. Pensé que me iba a morir en ese momento. Lo primero que hice fue llamar a mi oncóloga, quien me dijo que vaya a verla. Siempre digo que el trayecto hasta el sanatorio lo manejó Dios, porque lo único que me acuerdo es que durante el viaje pensaba en los partos de mis hijos y tengo la imagen de bajarme del auto y tomarme un taxi».

Efectivamente, ese día confirmó el diagnóstico pero se sumó una complicación más. «Unas semanas después, estaba acostada abrazando a mi hijo y sentí molestias. Al tocarme me encontré que tenía una pelota en el costado del cuerpo. En los estudios posteriores descubrimos que también tengo metástasis hepática», explica.

Octubre no es rosa

Se trata del mes estipulado para realizar campañas de prevención, chequeo y visibilidad del cáncer de mama. La detección temprana y el tratamiento adecuado salva vidas. Según las estadísticas, el 80% de las mujeres que sufren cáncer de mama pueden curarse, pero hay un 20% restante que probablemente, recaiga en metástasis y no hay cura, sólo tratamientos paliativos y cronicidad.

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«En Argentina, 16 mujeres mueren por día a causa del cáncer metastásico. Por eso, nosotras que somos el 20% olvidado de las estadísticas, decimos que octubre no es rosa, no hay que romantizar el cáncer, es algo serio que puede pasarle a cualquiera», dice Cecilia. «Hay que tomarlo con respeto, entender que la salud es lo más importante y que ningún virus tiene que detener nuestros controles rutinarios», agrega. Porque el cáncer no entiende de aislamiento social ni de Covid-19.

Un lugar de encuentro

A raíz del avance a fase 4 de la enfermedad, Cecilia Pérez buscó ayuda y no encontró más que un grupo de Facebook de España. Por eso creó ‘Unidas por la metástasis de mama’, un espacio destinado a aquellas mujeres que necesitan compartir e intercambiar experiencias como los efectos de la medicación o cómo sobrellevar el miedo a la muerte.

«Me encontré con que mi necesidad era la misma que la de otras tantas mujeres, y después de haber hecho mucho trabajo de psicoterapia armé la página, que me permite conectarme con esta enfermedad desde un lugar saludable. No me quedo en la cama sufriendo y llorando por lo que me pasa, sino que lo pongo en acción, en solidaridad, en ideas y me permite vivir la enfermedad desde otro lugar que me hace muy bien», indica.

Sin embargo, continúan los interrogantes: ¿qué pasa con aquellas mujeres que llegan al control y se encuentran con que la enfermedad está avanzada y que tienen cáncer metastásico? ¿Qué se sabe sobre el avance a este estadio de esta patología que se lleva la vida de miles de mujeres por día en el mundo? 

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«Muchas veces, el cáncer de mama metastásico se da en el primer diagnóstico, es decir que una mujer llega a su control y cuando encuentran el tumor, ya tiene una metástasis desarrollada», lamenta Cecilia.

Es por eso que en el grupo se dan charlas informativas, talleres, concientización desde el lugar de la empatía con quienes partieron, con las que lo transitan y con las mujeres que vendrán. El objetivo fundamental es dar a conocer una problemática de la que se habla muy poco y de la que no hay suficientes datos. No hay curas para esta etapa, pero sí se logra cronificar con tratamientos paliativos y estar estable. En algunos casos la enfermedad remite y queda ahí dormida, pero no hay cura. «Eso significa que de pronto, ese tratamiento que funciona en una paciente puede dejar de funcionar, porque las células se vuelven resistentes y agotamos los tratamientos. Y ahí, aparece la muerte», concluye Cecilia Pérez.

Reclamo desesperado

Ella, como otras tantas mujeres, desea que se escuche la voz de este 20% de compañeras que sufren cáncer de mama metastásico. Piden que la ciencia investigue un poco más sobre el grado IV de la enfermedad que implica, ni más ni menos, que el cáncer se disemine por otros órganos u otras partes del cuerpo. Sobre todo, subraya que aunque los «médicos oncólogos digan que hay un plazo promedio para cronificar esa enfermedad», ellas no son estadísticas ni tienen «fecha de vencimiento puesta por ningún humano», con lo cual asume que va «a vivir sabiendo que me puede pasar algo en cualquier momento».

Sin embargo, Cecilia asegura que el cáncer puede que no sea el causal de su partida física. «No considero que nadie me pueda decir cuándo me voy a morir, ni siquiera yo misma. No soy una estadística y, la verdad, creo que incluso puedo trascender la enfermedad y superarla», asegura. Como dice el andaluz Manuel Carrasco, hay que plantar esperanzas en el lugar donde duele.

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