El caso Dylan, trata de personas y corrupción policial en México

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Después de la desaparición del pequeño Dylan, la policía mexicana está bajo sospecha. El niño no aparece y se presume su entrada en una red de trata.

¿Te gusta? Compartilo
Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Fernanda Galarza (fernandagafi@gmail.com)

Dylan Esaú, un pequeño de dos años, estaba con su madre en el puesto de verduras del Mercado Popular del Sur de San Cristóbal de las Casas. Hacía calor y el niño quiso tomar agua. Su mamá le dijo que caminara unos pasos hasta donde estaba su abuela, en otro puesto. El pequeño fue hasta ese lugar pero nunca volvió. En ese instante comenzó el calvario de Juana Pérez, quien desde ese día, 30 de junio, no ha dejado de buscar a su hijo.

Varios de los comerciantes ayudaron en la búsqueda, se revisaron algunas cámaras de seguridad y se encontraron pistas. En los videos se puede observar como una niña de aproximadamente 11 años camina con el pequeño, tomados de la mano se van perdiendo entre los puestos, no obstante, un punto ciego ha dejado inconcluso el rastro.

tags
Juana Pérez pide ayuda al presidente de México para encontrar a Dylan.

La madre interpuso una denuncia en la Fiscalía y asegura que los representantes de las autoridades se han mantenido constantes en la ayuda, pero no ha sido suficiente. Es por eso que hace una semana Juana viajó de Chiapas a la Ciudad de México para encontrarse con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y pedirle que la apoye con el caso. Han sido dos días largos los que Juana se ha mantenido afuera del Palacio Nacional, y no ha tenido respuesta.

«Dos señores me dijeron que tenía que hacerle una carta al señor Presidente, porque no podía verlo. Le escribí la carta pidiéndole el apoyo, ayuda para agilizar la búsqueda de mi hijo, primero Dios que lo haya visto y leído mi caso, aquí estoy una vez más para intentar hablar con él personalmente, no me dejaron entrar, pero aquí voy a estar, tengo esa esperanza de que me puedan llamar en algún momento», dice Juana.

En el alerta emitido por las autoridades añaden la foto de la menor que se presume apoyó en la desaparición, pero Juana asegura que no reconoce a la niña, incluso ha preguntado con los comerciantes y nadie la había visto anteriormente.

Desmantelan supuesta red de trata

Después de algunos días de búsqueda, la Fiscalía en Chiapas anunció el desmantelamiento de una supuesta red de trata de niños rescatando a 23 menores de edad. Se decía que Dylan podía estar entre ellos, sin embargo, no fue así.

tags
La imagen de una cámara de seguridad capta el momento en el que una niña se lleva a Dylan.

Ahí detuvieron a tres mujeres indígenas que fueron puestas a disposición de las autoridades por el cargo de trata de personas en la modalidad de trabajos forzados. Todos están en la oficina de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal y hasta el momento nadie ha buscado a ningún menor.

Al respecto, Jorge Llaven Abarca, Fiscal del estado, ha comentado que «de acuerdo a las entrevistas que se hicieron a los menores, les obligaban a regresar con una cuota mínima de dinero para que tuvieran derecho a alimentos y a dormir en la casa».

Con posterioridad a este descubrimiento, la Fiscalía identificó a una mujer que participó en el robo del menor y emitió un mensaje en sus redes sociales donde ofrecen 300 mil pesos mexicanos (15.000 dólares) de recompensa a quien brinde informes de su paradero.

La sospechosa es Ofelina N., originaria de Ixtapa, quien se especula que es hermana de una de las mujeres detenidas. El Fiscal apunta que se trata de una familia entera dedicada a explotar menores y que estaría detrás de la desaparición del pequeño Dylan. «Esta investigación está llevando a una red de tratantes; es una familia completa de hermanas, entonces hablamos de una red familiar de tratantes de menores», ha explicado el Fiscal.

La farsa de la fiscalía

Sin embargo, una vez que las personas detenidas dieron su versión de los hechos, los dichos de la Fiscalía comenzaron a ser puestos en duda. Inclusive se habla de una farsa montada por las autoridades.

tags
Juana Pérez, mamá de Dylan.

Todas las personas que vivían en la casa allanada y donde las autoridades hicieron detenciones, son originarios de Chigtón, una comunidad en Ixtapa. Ahí rentaban la casa y a diario la familia entera salía a vender artesanías, práctica habitual entre los indígenas de esas zonas.

Jennifer Haza, directora de Melel Xojobal, A.C., -una asociación de Chiapas que se dedica a la protección de derechos de la infancia y juventud indígena-, y quien los ha acompañado desde que los detuvieron, asegura que es habitual que criminalicen a estas familias y que los señalen por tener a los menores trabajando en las calles.

El caso se complicó aún más tras la declaración de siete policías -que aún no salen al público-, quienes afirman que se trata de una familia dedicada a la explotación infantil. Los policías dicen que, supuestamente, habían visto al abuelo de los menores subir a una unidad del transporte público con un niño que se parecía a Dylan.

La detención de Adolfo Gómez

El 15 de julio, mientras trabajaba en la vía pública, fue detenido –con engaños- Adolfo Gómez. Ese día, su esposa Josefa acudió a sacarlo de la cárcel, pero también fue detenida. Ambos son abuelos de los menores que las autoridades quisieron hacer pasar por rescatados. Cuando los familiares acudieron a la Fiscalía para preguntar por los detenidos, nadie les dio información.

De acuerdo a Juan Martínez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), es recurrente que las autoridades hagan este tipo de prácticas donde discriminan a las comunidades indígenas. «Cuando necesitan dar un golpe mediático, es un recurso muy utilizado porque particularmente estos pueblos tienen menos posibilidades de litigar y de defenderse», alerta.

tags
Otra imagen de una cámara de seguridad, donde se ve claramente el rostro de la niña que rapta a Dylan.

Martínez también informa que, para que la fiscalía actuara como lo hizo, tenía que contar con al menos tres elementos cruciales: las alertas amarillas de los menores o denuncias de su desaparición; tener evidencia documentada de los trabajos forzados que se denunciaban; y la certeza de que los acusados no estaban emparentados con los menores. Nada de eso se comprobó.

En tanto, familiares de los niños separados de su hogar acudieron a las instalaciones del DIF con actas de nacimiento de al menos cinco de ellos. Aún y con eso, no se los entregaron. Tres de esos menores los reconocieron como sus familiares, pero tampoco bastó.

Por otro lado, Ofelina N. ha declarado que ella no se robó a nadie y se deslindó de cualquier responsabilidad por la que se le acusa. «Yo soy inocente, para qué me voy a ir a esconder, no debo nada y por eso yo aquí estoy con la cara levantada, por eso pido que se haga justicia y que busquen al culpable», afirma.

Muerte en la cárcel

Adolfo Gómez, abuelo de los menores y el primero en ser detenido, ha aparecido muerto en su celda. Las autoridades, de primera instancia, aseguraron que se ha quitado la vida.

No obstante, cuando el cuerpo fue entregado a sus familiares, se apreciaron huellas de tortura y violencia, razón por la que su familia reclama a las autoridades por mentir sobre su causa de muerte.

De acuerdo a declaraciones de su hija Enereida, su padre fue acosado y sometido desde que se le detuvo. Asegura que policías lo interrogaron todo el tiempo sobre el paradero de Dylan, pero siempre afirmó que no sabía nada y que no tenía que ver con el caso.

Enereida declaró que recibió un llamado de su papá desde la cárcel, quien desesperado y llorando le pidió que le consiguiera 50 mil pesos, que los internos se lo estaban exigiendo como «pago de cuota por su ingreso y estancia» ahí dentro. Confirmó que su padre se declaró culpable de explotación laboral de los 23 pequeños, pero todo fue a base de tortura.

«El gobierno debe perseguir y encarcelar a los verdaderos culpables, no a los que son inocentes, eso es lo que pedimos. Por culpa del gobierno estoy muy dolida. Mi padre no era un delincuente. Mi padre sólo se ganaba el día trabajando en las calles, vendiendo collares de ámbar. Los acusan de ser secuestradores cuando sólo somos una familia numerosa y pobre», dice Enereida Gómez.

Hasta el momento, la Fiscalía de Chiapas no ha dado ninguna declaración, ni resultados para ambos casos. Todo esto resulta grave, tomando en cuenta que es la consecuencia de la búsqueda de uno de los 12.755 niños -de acuerdo a las cifras de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB)-, que se encuentran desaparecidos en México. 

Desde diversas asociaciones e institutos se hace un llamado a la Fiscalía General de la República para que realice la investigación a fondo de este caso, ya que los esfuerzos de la fiscalía chiapaneca están en defender la imagen del gobernador, la imagen fiscal y tratar de defenderse de los errores evidentes que tiene el proceso.

Mientras tanto, Dylan continúa desaparecido.

¿Te gusta? Compartilo

Deja una respuesta