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Cancelación en las redes sociales, un fenómeno que ya es cultura

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

La llamada «cultura de la cancelación» comenzó en 2015 y consiste, básicamente, en retirar el apoyo moral, financiero, digital y/o social a personas o entidades mediáticas que han tenido comportamientos o declaraciones socialmente consideradas inaceptables. En definitiva, por transgredir ciertas expectativas.

En muchos casos esto genera una llamada a boicotear a alguien -por lo general, una celebridad- que ha compartido una opinión cuestionable o impopular en los medios sociales. Es común que el impulso de una cancelación surja en Twitter.

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Las redes envalentonan a sus usuarios, que se sienten habilitados a decir lo que les viene en gana.
Paradójicamente, les da voz y anonimato a la vez.

En diálogo con El Café Diario, Sebastián Gurvitsch, periodista especializado en redes sociales, brinda su punto de vista: «las redes sociales funcionan como el vehículo para lo que ya es la cultura de la cancelación. De hecho el término ‘cancelar a alguien’ nació en Twitter hace un tiempo. Quiere decir borrar, anular, sacar del mapa, dejar de seguir. Sobre todo a influencers, personas conocidas del espectáculo, de la cultura y la política. Hay casos conocidos como el caso de Santiago Maratea, o el de Martín Cirio y la Faraona por pedofilia«.

El entrevistado amplía: «todas estas personas han sufrido en carne propia, a mayor o menor escala, esto de la cultura de la cancelación. La mayoría dejan de recibir sponsoreos, canjes y, sobre todo, tienen el repudio generalizado de gran parte de la comunidad twittera, que es donde más se nota la cultura de la cancelación».

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Sebastián Gurvitsch, periodista especializado en las redes sociales.

Caso modelo

Uno de los casos más difundidos y reciente es el del cantante Hernán Coronel, de Mala Fama, acusado de pedófilo tras la viralización de una imagen que lo mostraba tocando a su nieta por debajo de la remera. El repudio fue inmediato y la acusación de abusador también.

Después de esa denuncia, tanto el cantante como los demás involucrados en el video, salieron públicamente a desmentir las versiones generadas en las redes, pero el debate ya estaba en la primera plana mediática: emisoras de radio, portales digitales, canales de TV y diarios publicaron el video y la denuncia con los datos que tenían a través de Twitter.

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Hernán Coronel, del grupo de Mala Fama, un caso reciente de escrache y linchamiento virtual,
cultura de la cancelación al 100%.

Sin embargo, los expertos no coincidían mayormente con la percepción de las redes sociales. Por ejemplo, la periodista especializada en temas de género Mariana Carbajal fue clara al respecto: «en esa imagen no veo un abuso. Se lo compartí a tres personas que trabajan la temática y la conclusión fue la misma: que no veíamos esa certeza que se había puesto en las redes sociales».

El periodista Sebastián Gurvitsch es contundente: «las redes sociales hoy te idolatran o te hunden; a cualquier personaje, de cualquier índole, en cuestión de segundos. Lo que tiene de interesante esto es que se da de manera horizontal. No es una voz única de un medio hegemónico la que dictamina si hay que cancelar a alguien o no, sino que son los propios usuarios quienes exponen al personaje. Eso hace que la experiencia de la democratización en la comunicación sea mucho más rica y perecedera».

El rol de las redes sociales

Las redes sociales ocupan un rol importante en la sociedad, porque cualquiera, todos, pueden acceder a ellas y debatir temas profundos (o no). Es común que surjan asuntos, sobre todo en la comunidad twittera, que derivan en la acusación a alguien en particular, y que la reacción crezca y crezca. Pero si se retrocediera y se volviera a un hipotético punto de inicio, lo que se vería es que no se sabe de dónde proviene la noticia, cuál es la fuente o si la fuente en cuestión es certera.

En síntesis: la cancelación tiene un factor anclado en los dispositivos, y los usuarios se sienten libres a la hora de decir lo que les venga en gana, porque las redes sociales ofrecen libertad al amparo del anonimato.

Durante la pandemia y el consiguiente encierro por el coronavirus, el fenómeno creció en las redes sociales. Con el celular en la mano o frente a la computadora todo el día, se dispone de más tiempo para «cancelar» a alguien, acción que cada vez insume menor tiempo. Basta que se «cancele» a una persona famosa en la comunidad twittera para que el tema se viralice y salte a los grandes medios, e incluso subyugue a los hegemónicos.

Gurvitsch lo explica así: «este fenómeno creció más durante la pandemia, no sólo por la cantidad exponencial de usuarios, que ha batido récords en todas las redes, sino también por la cantidad de horas que uno pasa frente a la computadora, y por ende frente a las redes. Esto se nota a partir de 2019 y continúa ahora. Probablemente el año que viene crezca más, así que lejos de amainar, el efecto seguirá en aumento, por eso ya hablamos de una cultura».

Efectos de la cancelación

Por eso es interesante la pregunta: ¿la cancelación es un fenómeno positivo para la comunicación? Según Gurvitsch, «creo que, más que una moda, consiste en generar conciencia de una manera distinta a la manera tradicional. Lo veo como algo saludable y como algo positivo. Más allá de que uno puede utilizar mal o bien las redes sociales, creo que es una herramienta y un canal más de la comunicación; la información y que se den a conocer algunos casos, como el del cantante de Mala Fama, o por violencia de género, ayudan mucho, y desde ese lugar, la cancelación está bien».

Cualquiera puede acceder a través de una computadora a «cancelar» a alguien. Algo así sucedió con el músico Gustavo Cordera, que en 2016 generó un repudio generalizado en la comunidad twittera, tras una charla que tuvo frente a los alumnos de la escuela de periodismo TEA, cuyo contenido difundió uno de los alumnos y terminó llegando a los medios convencionales al punto de haberse judicializado.

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La pandemia ha brindado más tiempo con el celular en la mano, o frente a la computadora, mucho del cual se utiliza en las redes sociales.

El fenómeno de la cancelación no es una moda en las redes y va a seguir existiendo. Como señala Sebastián Gurvitsch: «ahora se cancela mucho más rápido y más fácil. Es una especie de escrache virtual que surte efecto porque, a veces, se traslada a la vida cotidiana o a los medios tradicionales de comunicación. Cuando a una persona la escrachan en las redes, los medios pueden tomar la información sacada de las redes y difundir aún más el caso. Me parece que, más que una moda, tiene que ver con el estilo de vida y con la forma de vida que estamos llevando ahora, especialmente en épocas de pandemia, dónde todo está más exacerbado y expuesto».

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