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Burlesque, donde todo cuerpo es político… y sensual

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

Ali (Christina Aguilera) es una joven soñadora cuyo objetivo consiste en irse del pueblo donde vive para iniciar una carrera artística en Los Angeles. Hasta acá, el inicio del film ‘Burlesque’ (2010), dirigido por Steven Antin, no se aleja de muchos argumentos del estilo «chica desconocida busca fama en el espectáculo».

Trailer de ‘Burlesque», film protagonizado por Christina Aguilera y Cher.

Al llegar a la gran ciudad, e intrigada por el aspecto de un bar misterioso, ingresa al lugar para hallar un escenario con bailarinas que la atrae como las sirenas a Ulises. Lo que aquellas interpretan son números de burlesque. Decidida a formar parte del staff, Ali no descansa hasta ser aceptada por Tess, la dueña del bar (Cher) quien accede, a regañadientes inicialmente, a que se presente en el escenario.

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Chritstina Aguilera en ‘Burlesque’.

El arte del burlesque

Como género artístico iniciado en el siglo XIX, el burlesque se caracteriza por su variedad, dado que comprende varios subgéneros en sí mismo, variantes e influencias como el vodevil americano, el cabaret francés y la pantomina británica.

El burlesque es una palabra de origen francés, que significa burlesco, referida a la ridiculización y/o burla de un determinado tema, propio de determinado orden social. Lo que es denigrado en este último, es ensalzado en las exhibiciones.

En lo que respecta al burlesque musical y teatral que se difundió en Europa y Estados Unidos, el llamado burlesque americano incluye números de humor, teatro, danza, contorsionismo y streaptease, entre otros elementos.

Como una de las tantas dimensiones a resaltar, el burlesque se caracteriza por la aceptación de cuerpos no hegemónicos y por la insinuación y provocación expresada a partir de una serie de movimientos, mediante el uso de elementos como plumas, abanicos, guantes y boas.

Es un mundo que adquiere carácter global en tanto congrega artistas de diferentes proveniencias en festivales como, por ejemplo, el Barcelona Burlesque Extravaganza o el Vancouver International Burlesque Festival. Por la cuarentena, en Argentina se llevó a cabo de forma virtual en 2020 el Salvaje Festival Internacional de Burlesque.

La política de la aceptación

Si este género artístico admite la exhibición de cuerpos que no condicen con los ideales estéticos de una época o sociedad, en el caso de la Argentina actual, estos ideales corresponden a siluetas mayormente delgadas. Pero lo que señalan dos artistas locales como Miss Jazz Doll y Yani Giovanetti, es que la misma inclusión de otros cuerpos en el escenario constituye en sí una acción política.

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Miss Jazz Doll. (Foto: @johncrimsonph)

Miss Jazz Doll, que también es bailarina de swing, aprendió los rudimentos del burlesque en la ciudad de Nueva Orleans, en Estados Unidos. Como profesora, de clases virtuales y presenciales, enfatiza que «todos tenemos un cuerpo que es bello. Tenemos dos piernas, dos brazos o menos. Y si no tenés dos piernas o brazos, podés hacer burlesque igual con el cuerpo que sea. En mi escuela, nos empoderamos entre nosotras. Acá en Argentina, el cuerpo hegemónico es súper flaco, sin celulitis, joven, con las lolas hechas».

Además, sostiene que «el burlesque es súper político, de lo que yo me burlo (cabe recordar el origen contestatario del género); estoy en contra de estigmatizar el cuerpo de la mujer, verlo como un objeto y ponerle etiquetas. Y si querés ser un objeto, se libre de serlo».

Otros cuerpos en escena

Licenciada en comunicación audiovisual, Yani Giovanetti, se formó como artista en Milán, Italia, inspirada por la figura de la reconocida artista Cleo Viper.

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Yani Giovanetti. (Foto: Marijo Marzialeti)

Es profesora en su estudio en la ciudad de Rosario, donde dicta clases tanto presenciales como virtuales. En contraposición al estilizado cuerpo de las vedettes, que deben responder a ciertas medidas, Giovanetti afirma que el o la artista burlesque no debe modificar nada de su cuerpo.

«Si tengo un culo gigante en la escena o las tetas caídas, está perfecto, porque tienen historia, tengo que hacer honor a eso. Así como estás, está bien, no hay que hacer nada. Nosotros tenemos que acostumbrarnos a ver otros cuerpos en escena, cuerpos gordos o con celulitis, a pesar de la gordofobia. De todos modos -puntualiza-, creo que hoy en día la gente está más relajada y hay muchas luchas que han permitido que esto suceda. El burlesque es feminista por definición y tiene un tinte político, porque lo que estamos haciendo es reivindicar todos los cuerpos, no sólo los femeninos».

Para una visión normativa, ciertas figuras son pasibles de exhibirse (como los cuerpos hollywoodenses de la película mencionada al principio) y están aquellas vedadas a la mirada ajena, como los extremadamente delgados o los excedidos de peso. La política en este caso significa ampliar la mirada para incluir cuerpos de todo tipo: masculinos, femeninos e incluso los llamados «no binarios».

Insinuación y seducción

Teniendo en cuenta lo complicado que resulta tipificar una performance de burlesque, dada la variedad de subgéneros ya señalada, hay elementos que empero pueden señalarse, por ejemplo, la cuidada y deliberada lentitud en los movimientos, en consonancia con diferentes tipos de música. Esa lentitud se expresa al deslizar un guante del brazo, acomodar una boa en el cuello o desprender una capa del torso.

Contrariando la idea de que la sensualidad está reservada a unos pocos, al tratarse de un recurso escaso y privilegiado, Giovanetti destaca cuan multifacética es la sensualidad. Más concretamente, considera que es algo que está al alcance de todos.

«Hay gente que conecta el burlesque con la tristeza, y ahí encuentra su sensualidad. Otros conectan el burlesque con la comicidad y ahí encuentra su sensualidad. Llegar a encontrarla y que ese acto que he diagramado a partir de lo que me sucedió, de lo que estudié, sea genuino, es esencial», subraya.

En sintonía con el axioma «vísteme despacio que estoy apurado», que puede reformularse por el de «desvestime despacio que tengo todo el tiempo del mundo», Miss Jazz Doll explica la importancia de la lentitud en sus clases: en las actitudes, miradas, sonrisas y gestos dirigidos a un público y, sobre todo, la importancia de soltarse y disfrutar la seducción como una acción grupal, que se disfruta de a vari@s.

«Seducir es como tomarse el tiempo también, el timing ¿no? Y dejar al público esperando que pasen las cosas, estar jugando con la provocación, te vas sacando la ropa de a poco. Vas revelando en etapas como una cebolla. Pero tenés que estar llena de poder y convencida de lo que estás haciendo, que podés seducir a una persona o público. Cuando te vestís -sentencia Miss Jazz Doll, te montás, ahí tenés mucho más poder. Pero eso se practica».

Clásico

Lejos de los brillos de Hollywood, en una escena de la película italiana ‘Ayer, hoy y mañana’, Sophia Loren (figura que Yani Giovanetti asocia al burlesque, aunque la actriz no haya realizado performances de este género) realiza un streaptease frente a Marcello Mastroianni. Un acto íntimo en el que se aprecia el hecho de tomarse el tiempo, el juego con los elementos y la complicidad con el público. Lo dicho.

Hoy día, vedada por no ser estrictamente delgada, la exhibición de la actriz corresponde a la política mencionada: es un acto que puede ser llevado a cabo por quien lo desea y pretende dilucidar los misterios de un género tan vasto como el burlesque.

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