Bielorrusia reelige a Lukashenko por sexta vez en medio de denuncias de fraude

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos La nueva reelección presidencial de Aleksandr Lukashenko ha levantado una serie de protestas en Bielorrusia con miles de ciudadanos detenidos, lo que inquieta a la UE.

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Por Crenilda Cuimbi (crenildacuimbi2@gmail.com)

Mucho se habla de los vecinos Rusia y Ucrania por sus desacuerdos territoriales conocidos y otras controversias, pero muy poco se conoce respecto a la República de Bielorrusia, el tercer integrante en la firma del Tratado de Belavezha del 8 de diciembre de 1991, fecha en que oficialmente se disolvió la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

En ese país, tras el comicio que consagró a Aleksandr Lukashenko nuevamente como presidente, se suceden protestas fuertes por parte de millones de ciudadanos no satisfechos con los resultados de las elecciones: varias instituciones internacionales cuestionan su validez y la posibilidad de existencia de fraude.

El conteo de los votos en las urnas llama la atención de la prensa internacional. Un sector importante de la sociedad pide la anulación de esos resultados para que se vuelvan a contar los votos y que Lukashenko renuncie.

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Las protestas y denuncias de fraude se multiplican en Bielorrusia tras las últimas elecciones.

Señorita Maestra

Las sospechas son alentadas porque Aleksandr Lukashenko, quien gobierna el país desde el año 1994, acaba de ganar con el 80,2%, mientras que la oposición, liderada por Svetlana Tikhanouskaya, una joven exmaestra de 37 años, ha obtenido apenas el 9,9% del apoyo.

Entre tanto, independientemente de la voluntad de derrocar al mandatario por parte de una porción del electorado, la Constitución Nacional Bielorrusa vigente actualmente, aprueba la reelección «sin límites» del jefe de Estado, fundamentada inicialmente en la enmienda de 1996 impulsada por el propio Lukashenko.

En aquel entonces, su mandato estaba limitado y con posibilidades de ser dimitido por la Constitución. Después, con la segunda enmienda de 2004, tras disolverse el antiguo Soviet Supremo, se votó a los miembros de la Asamblea Nacional, instancia en la cual finalmente hubo un 77,3% de los votantes de acuerdo con la eliminación de los límites del mandato. 

Preocupación creciente

Desde la primera enmienda han surgido varias oposiciones en Bielorrusia y no ha tenido un visto bueno de parte de organismos europeos como la Unión Europea (UE), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y de los Estados Unidos. El OSCE es el principal ente observador que no ha sido invitado a participar de los procesos electorales, ni durante las enmiendas ni en la reciente elección.

Bielorrusia se declaró independiente de la Unión Soviética el 27 de julio de 1990 y fue reconocida internacionalmente el 25 de agosto de 1994, año en que se creó el cargo de presidente. Desde entonces, sólo ha conocido a un mandatario.

Aleksandr Lukashenko es considerado «dictador totalitario» por sus detractores, debido a que desde que asumió el cargo «ha implementado las políticas similares a las de la era soviética, como la propiedad estatal de la economía a pesar de las objeciones de los gobiernos occidentales», y provocó la detención de activistas de la oposición que se manifiestan en su contra como el el esposo de la candidata Svetlana Tikhanovskaya, su mayor oponente en las elecciones con tan solo 37 años de edad. 

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Svetlana Tikhanovskaya, exmaestra de 37 años.
La rival de Alexander Lukashenko en Bielorrusia.

El riesgo de oponerse

La tendencia a la perpetuidad es Bielorrusia es vista como una tradición en muchos países vinculados a la anterior organización socialista. Angola, por ejemplo, es uno. En el país africano, tras la muerte del primer presidente, su sucesor gobernó por más de tres décadas con políticas similares. Con la diferencia de que en ese país el gobierno ha aplastado las revueltas de los ciudadanos que expresan su descontento con el régimen establecido. Los opositores en Angola han intentado por años utilizar medios como la autoorganización y la toma de espacios públicos.

Las protestas en el país bielorruso lucen como un reflejo de los tiempos en que muchos ciudadanos se colocaban frente al riesgo de perder sus libertades al oponerse a la voluntad del presidente y de sus aliados. Gracias a la difusión que permiten las redes sociales, el alcance y la visibilidad que obtienen es mayor.

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