Las bicicletas son para el verano… y para todas las estaciones

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos La bicicleta gana cada vez más relevancia por efecto de la pandemia, porque permite hacer ejercicio, distanciamiento social, y vivir una sensación de libertad.

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

Desde su creación en 1817 a la actualidad, la bicicleta experimentó varias alteraciones en su diseño, por ejemplo, la incorporación de ruedas y pedales así como los frenos y las llantas con cámara de aire. A la vez, con el paso de los años, se diversificaron los modelos para incluir variantes como la bicicleta urbana, la de montaña, la eléctrica y la de pista.

En el cine, como en la vida

Para Wadjda, una niña de 12 años, determinada y simpática, que vive en la ciudad de Riad, la capital de Arabia Saudita, la bicicleta verde exhibida en la vereda de la juguetería por la que pasa cada día, representa la promesa de libertad así como la aspiración de ganarle una carrera a un amigo suyo en igualdad de condiciones. Todo un desafío en una sociedad en la cual el destino de las mujeres consiste en casarse y procrear hijos (en lo posible, varones). Ellas no pueden manejar y la única forma de transitar por la calle es contratar a un chofer, siempre cubiertas por un velo negro.

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Waad Mohammed es la joven actriz que protagoniza ‘La bicicleta verde’.

Con el fin de reunir los 800 riyales sauditas necesarios para comprar el rodado, Wadjda participa en un concurso cuyo objetivo es recitar suras del Corán en público. Al declarar sus intenciones de comprarse esa bicicleta, sus familiares y profesores se espantan, pues consideran que no es una actividad para niñas por la interacción con varones, sumado al riesgo de perder la virginidad.

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Afiche del filme dirigido por Haifaa Al Mansour.

La bicicleta verde’ (2012) es la primera película dirigida por una cineasta, la saudí Haifaa Al-Mansour.

Subirse a la bici

Más que dos ruedas, la bicicleta de Wadja materializa la posibilidad de evadirse de un destino prefijado para las mujeres en la ciudad de Riad. En 2020, y tras varios meses de encierro hogareño, el uso de la bicicleta se ha incrementado en un 83% en el país mientras que, en la ciudad de Buenos Aires el aumento llega al 98%. En contraste, el uso del transporte público experimenta una disminución del 53%.

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Una imagen cada vez más habitual en la ciudad.

En el contexto poscuarentena y entre las muchas ventajas de este rodado, movilizarse en bicicleta supone evitar la aglomeración de personas y en consecuencia, el riesgo de contagio en el espacio público. Otras ventajas de la bicicleta tienen que ver con la disminución de emisiones de gases contaminantes. Asimismo, entre los beneficios también hay que anotar, respecto a la salud física y la mental, la reducción del estrés y el fortalecimiento de las articulaciones.

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Además de contribuir al bienestar físico, el uso de la bicicleta ayuda al medioambiente.

Bicicleteadas urbanas

Quien recorre la ciudad con fines recreativos puede optar por hacerlo solo o bien unirse a algunos de los grupos de salida que llevan a cabo salidas durante los fines de semana. Uno de estos es Amigos del pedal, creado en 1983, cuyo fundador y organizador es Adrián Salamida. Se trata de un grupo que, en los 37 años desde su fundación, ha experimentado diversos cambios como divisiones en subgrupos e incrementos significativos en el número de los participantes.

En el caso de las salidas destinadas a los principiantes que se realizan los sábados, arrancan en Avenida del Libertador y Godoy Cruz, pleno barrio porteño de Palermo. A partir de las 14 hs los ciclistas se acercan al punto de encuentro y a las 14:30, aproximadamente, se inicia la bicicleteada, que tranquilamente puede llegar a congregar hasta a 50 personas. El recorrido concluye en una confitería que, en el caso de este sábado de diciembre, está ubicada en el partido de San Isidro. Mientras los ciclistas reponían fuerzas, sobre la pared reposaban los rodados apoyados entre sí.

En el curso del trayecto, durante el cual se procura evitar las avenidas y calles más congestionadas por el tráfico, se realiza la primera parada para sacarse una fotografía grupal junto al río, en la costa del partido de Vicente López.

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Un alto en la bicicleteada para disfrutar del río.

La siguiente parada es en una estación de servicio situada sobre Avenida del Libertador y la siguiente y última parada es en la confitería ya mencionada, donde además se realiza un sorteo entre los participantes, de accesorios para bicicletas, a base de una contribución mínima actual de 60 pesos.

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Una merienda compartida entre ciclistas.

Libertad y seguridad

Son muchas las personas que en los últimos meses de este 2020 convulsionado se han comprado una bicicleta, a pesar de que salir conlleva el riesgo de robo en ciertas zonas de la ciudad consideradas peligrosas. En ese sentido, varios ciclistas comentan acongojados el robo y asesinato del ciclista Dimitri Armiyan ocurrido el 8 de diciembre.

Lo que posibilitan las bicicleteadas de Amigos del pedal es la oportunidad de salir acompañado, en grupo -en patota, como señala Salamida-, lo que permite optimizar algunas medidas de seguridad. En relación a estas medidas, una de las más significativas es el uso del casco, lo que ha generado bastante resistencia y reclamos entre los participantes respecto a su obligatoriedad. Al respecto, Salamida es claro: «es inútil llevarlo colgado del manubrio cuando se tiene un accidente”. Además, se deben colocar las luces reglamentarias y una cámara de emergencia del mismo modelo del rodado.

En tiempos de cuarentena, también es obligatorio el empleo del barbijo en las paradas, siempre manteniendo la distancia social. Cuando se circula en pelotón, los coordinadores (llevan un recuento exacto del número de participantes para que nadie quede atrás) cuentan con handies para comunicarse. Avanzan de a dos, y en algunos tramos, de a uno. Quien tiene algún contratiempo mínimo como por ejemplo el sillín demasiado bajo en relación al manillar y la estatura de la persona, cuenta con la ayuda del prójimo para regularla.

Andar en bici, como se dice de forma coloquial, le genera una «sensación de libertad» a Marcelo (57 años, vecino de Parque Chacabuco). Sensación semejante, aunque en un contexto ciertamente diferente, a la que experimenta la pequeña Wadja cuando obtiene el rodado. Se abstrae de las múltiples restricciones que pesan sobre ella, en su familia y en la escuela. Quien recorre las calles de Buenos Aires tiene esa sensación, a la vez de que es consciente de eso implica el carácter vital de respetar la seguridad de otros ciclistas y ser respetado.

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