Azul, así se vive la pandemia en una villa

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Por Germán Kwist (german_kwist@hotmail.com)

La realidad de Villa Azul cambió de manera brusca el último domingo. El barrio, ubicado en los partidos de Avellaneda y Quilmes, en la zona sur de Buenos Aires, pasó a vivir «una película por culpa de esta pandemia», le cuenta Karina De Tuni, vecina del lugar, a El Café Diario. «Los primeros momentos fueron de incertidumbre y muchísimo miedo, después uno se acostumbra a ver las vallas y a la policía. Somos muchas familias. Ojalá los próximos días sean mas organizados».

El aislamiento con barricada de la Policía, que dispuso el gobierno de la provincia de Buenos Aires, impacta y magnifica el mal momento que atraviesa pasando el Barrio Azul. Hasta el momento, el Ministerio de Salud bonaerense, confirmó que la cantidad de contagios confirmados ascendió a 215, aunque los vecinos del barrio sostienen que los casos son muchos más y que ellos piensan que los contagios van a ser masivos.

La gente cuenta que llegan los bolsones de comida y reciben garrafas de gas, pero esto no nos alcanza para poder sobrevivir en este contexto. «Los bolsones sirven pero les falta carne, pollo. Uno grande puede tirar sólo con fideos o arroz, pero los chicos necesitan comer ese tipo de cosas», narra Claudio Villan, referente de los vecinos. «Los que nos han dado no van a alcanzar porque la próxima tanda llegará dentro de 15 días», agrega.

Los vecinos no se quejan del aislamiento porque saben que es una medida para contener, pero lo pasan muy mal y apuntan que la llegada del Estado provincial es lenta y deficitaria.

«Hay gente infectada sin atención»

En relación a como están actuando los servicios de salud con la gente, Claudio Villan relata que «es un trabajo muy malo el que se esta haciendo acá; tengo gente infectada que sacamos pero estuvieron más de dos horas en una ambulancia y nadie sabía a dónde la llevaban. 15 o 16 personas infectadas estuvieron esperando que las vengan a buscar mas de tres horas».

«Hay personas que están cumpliendo el aislamiento en su casa, pero a la vez no tienen todavía un control de cómo van evolucionando. Están solamente aisladas. Es así como estamos. Acá no se vive como dice la tele. Adentro se vive otra cosa. Nos falta carne, pan, yogur, leche para los chicos. No sólo pedimos que nos den. Es que tampoco te dejan salir a comprar», explica Villan, descorazonado.

Tanto Claudio como Karina afirman que los dos hijos de ellos fueron atacados por el COVID-19. Karina sostiene que «mi hija dio positivo, así que yo tengo que estar aislada por 15 días. Mi hija está bien, en la Universidad Nacional de Quilmes, pero también estoy muy preocupada por una amiga mía que tiene asma, y por mi tía, que padece diabetes y problemas respiratorios. A ellas las trasladaron al Hospital Fiorito».

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«Piensan que no los volverán a ver»

Claudio se encarga de ir a buscar a los infectados con personal de salud de la provincia, y sale todas las mañanas con su traje blanco esterilizado a buscar personas que hayan dado positivo, tras lo cual regresa a su casa a las 20 horas, se desinfecta, come algo, se echa a dormir y trata de pensar lo menos posible en esto que les toca vivir.

«El miércoles el segundo nombre de la lista era mi hijo de 21 años. Imagináte que la tristeza que me agarro fue muy fuerte», dice. «Lo fuimos a buscar, pero como es un chico sano y sus síntomas y los de su novia son leves, los dejaron aislados en su casa. Por un lado es un alivio que no se los hayan llevado», marca. Claudio subraya que la tristeza que se ve en los vecinos es «total». Que la mayoría de la gente ve llevarse a familiares y piensan que seguramente no los van a volver a ver.

El barrio vive sus horas mas difíciles. La desesperanza ataca a las personas de este lugar, que de por sí nomás son golpeadas constantemente por su situación económica. El paliativo que el Estado les entrega se esta quedando corto y es muy fuerte la sensación de que todo empeorará.

Llamado a la solidaridad

Los vecinos del Barrio Azul son conscientes que mucho tiempo así no van a poder estar y piden ayuda a las autoridade. Necesitan elementos de limpieza, carne, pollo, alcohol… Alimentos y artículos que les ayuden a protegerse contra el coronavirus.

Claudio Villan solicita por favor ayuda para los vecinos y deja su número de teléfono (11-5818-4528) a disposición por si alguien quiere y puede acercarles donaciones para sobrellevar este momento. A través de El Café Diario le hace llegar su agradecimiento a cada persona que pueda colaborar con los habitantes Villa Azul.

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3 comentarios en “Azul, así se vive la pandemia en una villa

  1. El problema del Estado en su faceta asistencial sigue siendo el de la «sábana corta». De dónde obtener recursos en una economía mundial en crisis y un país recontra endeudado por las políticas entreguistas del macrismo. Creo personalmente que se impone el impuesto a las grandes fortunas, de forma gradual pero permanente para el 10 % más rico del país y un sistema de distribución que nos acerque a una sociedad más equitativa y justa!

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