Avanza la Ley de Alimentación Saludable pese al lobby de las grandes marcas

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos A pesar del lobby de grandes empresas, que buscan obstaculizarla, avanza el proyecto de la Ley de Alimentación Saludable y etiquetado frontal de alimentos.

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Facundo Torres (facundotorressn@gmail.com)

El proyecto de Alimentación Saludable y Etiquetado Frontal de Alimentos puede convertirse en ley las próximas semanas. La iniciativa, que viene de recibir media sanción en el Senado, ha sido incluida en el temario de las sesiones extraordinarias de la Cámara de Diputados y aunque se enfrenta al lobby de las grandes cadenas alimenticias que demoran el proyecto, está siendo tratada por las comisiones.

Más de 15 iniciativas de diferentes bancadas se han unificado para la redacción de este proyecto de ley que busca garantizar el derecho a la salud y promover una alimentación saludable brindando información nutricional simple y comprensible de los alimentos. El punto clave del proyecto es la incorporación de advertencias en forma de octógonos negros en lugares visibles al frente de los envases, para aquellos productos que excedan el límite de nutrientes críticos tales como azúcares, sodio y grasas.

Un panorama preocupante

La sanción de esta ley cobra relevancia por la situación preocupante que atraviesa el mundo en materia de alimentación, hegemonizada desde hace décadas por las industrias de alimentos envasados y ultraprocesados, y de la cual la sociedad argentina no está exenta.

«En 2014 más de 2.100 millones de personas tenían sobrepeso, frente a las 850 que padecían desnutrición, y se espera que la mitad de la población sea obesa en 2030. Esta es la nueva pandemia que venimos advirtiendo desde hace años», alerta la Diputada Nacional María Liliana Schwindt, vicepresidenta de la comisión de Defensa al Consumidor, que tiene a su cargo la evaluación del proyecto. 

«Pensemos que en 2010 el hambre mató a un millón de personas y la obesidad a 3 millones. La gente come mal y la falta de información y educación alimentaria es parte del problema», sostiene la diputada por el Frente de Todos, quien también forma parte del Frente Parlamentario Contra el Hambre de América Latina y el Caribe. «Necesitamos una ley que obligue a poner información nutricional clara, simple y visible. A nivel mundial se está tendiendo hacia este camino. En Chile ha sido un éxito y muchos países de América Latina la han replicado», agrega.

El lobby corporativo

Tras su aprobación de forma cuasi unánime en la Cámara de Senadores -donde recibió 64 votos a favor, tres en contra y ninguna abstención- el proyecto fue girado a Diputados para su debate, donde se esperaba una resolución expedita por la coincidencia favorable de oficialistas y opositores. Una vez allí, sin embargo, se enfrentó a las presiones ya típicas de las grandes marcas dentro del Congreso, que buscan modificar puntos clave del texto para dilatar la discusión. 

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El octógono negro con bordes blancos da visibilidad para facilitar
la opción por una alimentación más saludable.

«El proyecto de Ley tiene media sanción de Senadores y desde que se giró a Diputados entró en una maraña de lobby y de conflictos de interés en donde las marcas y diversos productores de provincias distintas fueron presionando a los legisladores, desde el jefe de la cámara hacia los costados», apunta la escritora y periodista Soledad Barruti, autora de los libros ‘Mal comidos’ y ‘Mala leche’, en diálogo con El Café Diario.

«Primero se determinó que la ley fuera tratada en muchas más comisiones de las que necesitaba. Después se dijo que la ley iba a ser tratada en sesiones extraordinarias pero todavía lo estamos esperando. La verdad es que está teniendo un nivel de manipulación y de demora irrazonables, pero esperables teniendo en cuenta el lobby que lamentablemente existe en esa cámara», se lamenta la escritora respecto a la dilación del proyecto.

Antecedentes regionales

El proyecto de Ley de Alimentación Saludable que se debate en Argentina es el resultado de las experiencias que brindaron las leyes análogas introducidas previamente en México, Perú y más puntualmente Chile, primer país de la región en implementar los etiquetados frontales, en 2016. 

Entre las modificaciones que han perfeccionado el proyecto en relación a aquellos casos está la incorporación de un borde blanco alrededor del octógono negro, para garantizar una mayor visibilidad del símbolo, y el cambio de la expresión ‘Alto en’ (que se utiliza en el caso chileno) por ‘Exceso en’, que ha demostrado una mayor comprensión por parte de la sociedad.

«En los países donde se aplicó, las personas pudieron tener elecciones más saludables y sobre todo elecciones informadas. Se evidenció una disminución en las ventas de bebidas azucaradas y la industria se adecuó a esta normativa», explica Barruti. «En muchos casos, inclusive las empresas presentaron formulaciones que les evitaron a ellos colocar estas advertencias; es decir, que bajaron la cantidad de estos nutrientes más críticos y generaron productos mejores, o más adecuados al menos en la normativa», agrega.

Ley de Alimentación Saludable, un proyecto de ley «modelo»

Uno de los puntos más criticados del proyecto por parte de las empresas alimenticias es el nivel de rigurosidad que establece el Proyecto respecto a los niveles permitidos de nutrientes críticos. De hecho, de convertirse en ley, no pocos alimentos y bebidas que hasta el momento rezan en sus envoltorios «Bajo en sodio», por ejemplo, deberían directamente pasar a ser consideradas como excedidas en el mismo según la nueva escala, e incorporar el octógono de advertencia.

No obstante, los estándares que se utilizan para determinar el exceso de nutrientes críticos están basados en una escala provista por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), avalada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y puesta en práctica exitosamente ya en varios países.

«El perfil de nutrientes que propone la OPS está basado en la mejor evidencia científica disponible libre de conflictos de interés. Se evalúa teniendo en cuenta cómo esos nutrientes críticos pueden impactar en la salud de la población, y se vuelven estrictos pensando que tienen que estar lo más rigurosamente establecidos justamente por eso, para que tengan un impacto», defiende Barruti. «Por lo completo y riguroso, este proyecto de ley argentino es el mejor que se ha hecho hasta ahora en el mundo», sentencia la escritora.

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Etiquetados frontales para una alimentación saludable.

Estándares altos

En el caso argentino en particular, las enfermedades no transmisibles tales como la obesidad y la diabetes, directamente asociadas a los patrones de alimentación, son un problema cada vez más generalizado en la población. «En Argentina entre 2005 y 2018 la obesidad en los adultos aumentó un 75% y más de 140 mil muertes anuales en el país pueden explicarse por la mala alimentación, por consumir alimentos con alto nivel de azúcares, grasas o sal. Es un problema sanitario serio y que va en aumento», alarma el Dr. Sebastián Laspiur, Consultor Nacional de Enfermedades No Transmisibles de la OPS/OMS en la Argentina.

«Esta ley sigue las principales recomendaciones de las organizaciones de la salud y capitaliza las experiencias de los países de la región. Aprovechó lo mejor de Chile, de Perú y de México, y también de toda la evidencia científica que se ha producido en estos últimos cuatro años», garantiza Laspiur respecto al consenso generalizado en torno a su formulación, y cierra: «es una ley que tiene estándares altos, y de promulgarse de esta forma se estaría dando un gran avance significativo para luchar contra la obesidad y las enfermedades no transmisibles».

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