Midachi Argentina

Midachi Argentina

Argentina, un país midachi

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Polarización política, uniones, separaciones, encuentros y desencuentros. El contrapunto en el trío de capocómicos emerge como una metáfora de la Argentina actual.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Ariel Robert (arielrobert1@gmail.com)

El trío humorístico que sin dudas ha obtenido la mayor cantidad de seguidores, es un exponente interesante de nuestra cultura. De nuestra sociedad. De nuestras disidencias.

Según la historia breve, fue en una peña realizada en Santa Fe, organizada por el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) que el por entonces dúo cómico ‘Los comiserios‘ conoce al monologuista Rubén Enrique ‘Dady’ Brieva y comienza esta asociación lícita. Miguel Torres del Sel y Darío‘Chino‘ Volpato suman a Dady.

El trío cómico Midachi se conforma en 1983, siete años después de los más trágicos de la Argentina, tras una dictadura que incluye un genocidio y una guerra absurda y desproporcionada.

Ganaron el público de su provincia (Santa Fe) y luego expandieron su estilo y humor por todo el territorio nacional. Al poco tiempo llegaría una gira por Latinoamérica.

Aún persiste un record impresionante. Llenaron más veces con un show el Teatro Gran Rex de Buenos Aires que el ‘Gitano’ Sandro y que el mago David Copperfield.

Los Midachi se separaron y comenzaron carreras solistas, o dúos circunstanciales, después de que en su provincia se hiciera la Primera Reforma de la Constitución Nacional de 1853 (la de 1949 fue arrancada de la historia política argentina), tras la Convención Constituyente de 1994.

En aquel 1995, Carlos Saúl Menem, otrora caudillo peronista, con atuendos y patillas que emulaba a su coterráneo Facundo Quiroga, encontró su reelección siendo el exponente más vehemente del neoliberalismo. Los Midachi ya no hacían reír. Habían elegido destinos separados.

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Estilos y rumbos diferentes

La estética cuenta. El estilo y la elección de su rutina, expresaban de manera elocuente el período político del país. Bien distinto al juego elegante y elaborado de Les Luthiers. Mucho menos creativo que el de Hugo Varela. Para nada corrosivo pero tampoco soez ni grosero como el de Jorge Corona. Y con escasez de guiños como el del rosarino Roberto Fontanarrosa en sus textos. Pero mucho más eficaz que cualquiera de esos. Pragmático. Exitoso.

En los albores de la situación más caótica de la recuperada democracia, año 2000, vuelven a reunirse en escenarios. La alta exposición de sus tres miembros en los medios pudo denotar la diferencia conceptual de cada uno. En la manera de expresar comicidad, en la calidad de sus actuaciones, y en la concepción del humor, que es sin dudas una lectura bien profunda de la actualidad política de una nación.

La restitución institucional de la Argentina se logra con la convocatoria para elecciones en 2003, en la que compiten tres fórmulas de radicales (o ex) y tres peronistas (o ex). Ricardo López Murphy, Elisa Carrió y Leopoldo Moreau, por un lado; Adolfo Rodriguez Saa (presidente efímero), Carlos Menem y Néstor Kirchner, por el otro. Obtuvo más votos Menem. En segundo lugar, el por entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner.

Así como los Midachi construyeron su enorme convocatoria y apoyo desde aquel lejano 1983, Néstor Kirchner se las ingenió para conquistar el apoyo popular partiendo de un escaso segundo lugar y con apenas el 22 por ciento del electorado apoyándolo en el inicio.

En 2006, año en el que Kirchner había continuado estabilizando la economía y haciéndola crecer, pero fundamentalmente, había logrado avances formidables en materia de derechos humanos y le daba una estatura soberana al ejecutivo inédita en este período desde la recuperación democrática, los Midachi salían a escena con un nuevo show.

Miguel en el lado oscuro

Después de Midachi Circus, se interrumpen las presentaciones a fines de 2011 debido a que Miguel Torres del Sel interviene como candidato para gobernar la provincia que parió a los tres, Santa Fe. Por un pequeño margen, Torres del Sel no se convirtió en gobernador. No iba como figura del peronismo, signo político que gobernó la provincia desde 1983, y tampoco como referente del socialismo, que lideraba la Ciudad más importante de la provincia, Rosario, ciudad natal de Ernesto ‘Che’ Guevara. Miguel del Sel como se lo conoce, fue por el PRO, un partido flamante del que poco se conoce el acrónimo y muchos menos, sus bases ideológicas.

El encuentro germinal se produjo en una peña del MID. Recordemos que ese espacio -movimiento de integración y desarrollo- fue el despiece que se dio del partido ganador de las elecciones durante la proscripción del peronismo. Aquella Unión Cívica Radical Intransigente, que había depositado a Arturo Frondizi en la Casa Rosada, que luego sufrió una nueva división entre el MID -la facción más proclive a las derechas-, y el Partido Intransigente.

No es una mera anécdota que Héctor Magnetto, actual CEO del Grupo Clarín, fue uno de los jóvenes prodigios de ese espacio, y Rogelio Frigerio, hoy ministro del interior, es nieto de quien fuera figura emblemática del gobierno que también fue derrocado. Gobierno que tuvo como ministro de economía al almirante Álvaro Alsogaray, referente híper liberal en lo económico. Y sí, padre de María Julia, funcionaria de Menem que terminó presa por corrupción.

Regresando al humor, pero con poco humor, recordemos que el Mi de Midachi no responde al espacio político liderado por Frigerio sino a Miguel Torres del Sel, quien llegó a ocupar una banca en el Congreso de la Nación como diputado nacional. ¿Gracioso? Quizá.

Después de ser nuevamente candidato a gobernador por Santa Fe, el actor y guionista Miguel Torres del Sel fue designado por el actual presidente Mauricio Macri como embajador en Panamá. Olvidable gestión. Ninguna de las chanzas sobre el Canal le fueron de utilidad para establecer una mejor relación con el país que en el nuestro, es más conocido por la revelación periodística de los “Papers”, en los que, precisamente el actual presidente Macri, quedó involucrado pero sin consecuencias, como sí las hubo en otros países serios.

Como embajador, más que un papel digno, hizo un papelón. Como actor siempre se destacó. Acaso más que Brieva.

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Miguel Del Sel, con Mauricio Macri.

Dady, por la luz

Dady Brieva, desde hace algunos años, sin postulaciones a cargos, se hizo cargo de su posición ideológica. Como un peronista ortodoxo (algo bien complejo para explicar a cualquier extranjero) confirmó sus ideas. Defendió con enjundia los gobiernos de Néstor Kirchner y de su viuda, Cristina Fernández, pero además recuperando la memoria colectiva sobre los cambios profundos que produjo el líder del movimiento justicialista, Juan Domingo Perón.

Controvertido. Controversial. Directo. Sin veleidades filosóficas. Consultado en un programa de televisión sobre el rol que ocupan medios y periodistas, dijo que sería oportuno proponer una CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) del periodismo.

Poco tiempo distanció ese pensamiento y expresión de la repercusión y reacción de colegas (colegas nuestros, periodistas). Se escandalizaron e inclusive muchos que no disintieron en lo conceptual, dijeron que era una exageración.

Desde este humilde sitio, me atrevo a decir que esa manifestación de Brieva, no es ni siquiera exagerada. La CONADEP fue una comisión de investigación que no tuvo un rango vinculante. Y aunque la celebramos, también nuestro sempiterno espíritu y vocación crítica, nos trae a la memoria que en su composición, formación y metodología, tuvo críticas y disidencias. Disidencias o impedimentos.

Las disidencias que tuvo la CONADEP de parte de intelectuales de la talla de Osvaldo Bayer, quien se opuso a Ernesto Sábato (Bayer reveló el vínculo y los elogios publicados por Sábato en favor del jefe de la dictadura, Jorge Rafael Videla), no resultaron impedimentos en su avance. Quienes sí quisieron impedir todo tipo de investigación sólo fueron los directamente afectados, ó sea, quienes habían participado del genocidio en distintas categorías y responsabilidades.

Ahora, sobre la somera propuesta de Dady Brieva ¿quiénes salieron a denostarlo, insultarlo y soslayarlo?

Aunque pudiera no estar de acuerdo en la versión de Brieva, de que muchos periodistas contribuyen, algunos de manera espuria y otros por pura negligencia, con las falacias, infamias, mentiras, fake news, etcétera, que circulan desde los medios de comunicación para confundir y afectar directamente a personas y propuestas, pero además a los intereses más delicados de la Nación, insisto, aunque no estuviese en sintonía con ese pensamiento ¿por qué habría de oponerme a que se investigue?

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Rubén Dady Brieva y Cristina Fernández.

Portavoces a sueldo

Ojalá fuese gracioso. Pero que sean Jorge Lanata, Ángel ‘Baby’ Etchecopar, Marcelo Longobardi, Luis Majul y los principales publicitarios del gobierno actual, quienes salieron a castigar al Midachi Brieva, no es para nada gracioso. Y para nada cómico, ya que esos mismos personajes no han dicho algo sobre la ridícula declaración de Laura Alonso, la funcionaria que debería controlar a las instituciones, y que en vez de ello declaró que no tiene recursos para hacer la tarea para la cual existe su función.

Hoy, difícilmente y ni siquiera haciéndonos cosquillas podrán arrancarnos una risa genuina estos personajes que usan la mejor profesión del mundo para seguir degradando la posibilidad de crear una consciencia política necesaria.

Existe la investigación honesta y seria. Pero cuidado cuando te adviertan “no me hagas reír”. Es la manera que encuentran los hipócritas para evitar que les quitemos los disfraces y apreciemos que para imitar a los grandes periodistas y escritores, les falta el talento y la estatura.

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