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Argentina cierra 2018, año para el olvido, con una inflación récord en 27 años

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos La gestión Macri produce un balance desastroso para Argentina en 2018. La megadevaluación del peso es el combustible de la inflación más alta en 27 años.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Cecilia Caminos

Argentina registró en 2018 un 47,6 por ciento de inflación, un aumento de precios que profundizó la pérdida del poder adquisitivo de sus ciudadanos y aceleró el aumento de la pobreza y el desempleo. El dato completa un escenario complejo con devaluación, recesión y un fuerte alza en el endeudamiento público que abre enormes interrogantes para este año electoral.

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Nicolás Dujovne, ministro de economía, y Christine Lagarde, directora gerente del
Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el tercer año de gobierno de Mauricio Macri, la República Argentina alcanzó el índice de inflación más alto desde 1991, cuando con los últimos coletazos del proceso hiperinflacionario tuvo un aumento de precios del 84 por ciento. El nivel de 2018 fue incluso más alto que el de la crisis de 2002, cuando la inflación trepó a 41 por ciento tras la salida de la convertibilidad.

En el tercer año de gobierno de Mauricio Macri, la República Argentina alcanzó el índice de inflación más alto desde 1991, cuando con los últimos coletazos del proceso hiperinflacionario tuvo un aumento de precios del 84%”

El incremento de tarifas hizo que el transporte fuera el rubro con mayores subidas el año pasado, un 66,8 por ciento, según informó el INDEC. Detrás lo siguieron los sectores de comunicación (55,3%) , equipamiento y mantenimiento del hogar (50%), salud (50,2%), vivienda y agua, electricidad, gas y otros combustibles (45,7%), entre otros.

El Gobierno de Cambiemos había pautado una inflación de 15 por ciento para todo 2018, pero la situación se le fue de las manos con la megadevaluación del peso desde fines de abril. El tipo de cambio con el dólar trepó cerca de un 100 por ciento en un año y se convirtió en el principal factor que azuzó la inflación en una economía hiperdolarizada, que se mueve al ritmo del billete verde como ninguna otra en la región.

El incremento de tarifas hizo que el transporte fuera el rubro con mayores subidas el año pasado, un 66,8%”

Ya sea por la cotización en dólares de muchas de las materias primas o por la conducta social de “autoprotección” de subir los precios al consumidor al ritmo del alza del dólar, pero no bajarlos cuando la divisa cae, la inflación se disparó el año pasado. Sólo en el mes de septiembre se disparó un 6,5%, casi el doble de la tasa que Brasil registró en todo el año (3,75%).

Este nivel de inflación tuvo enormes consecuencias, la más grave es un incremento de la pobreza a cerca de un 33% en el tercer trimestre del año, según estadísticas del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). El propio Macri reconoció a finales de 2018 que la tasa subiría varios puntos del 27,3% que contabilizó el INDEC en el primer semestre. También creció el desempleo a un 9,6% de la población activa.

El incremento de la pobreza quedó muy cerca de llegar al 33% en el tercer trimestre de 2018 y en 2019 el gobierno de Cambiemos profundiza el ajuste y los tarifazos”

Sólo el sindicato de aceiteros logró una negociación paritaria que superó el récord inflacionario, con una suba salarial de 75 por ciento. Varios gremios quedaron casi emparejados frente al aumento del costo de vida, como los de comercio, bancarios y petroleros de YPF, aunque los aumentos siempre llegaron retrasados respecto a la inflación. El resto de los trabajadores salió perdiendo. Los economistas estiman que la pérdida del poder adquisitivo rondó un promedio del 10%, pero para la mayoría de las familias el impacto fue mucho más fuerte. Los datos sobre la caída del consumo son elocuentes. No hacen falta estadísticas para graficar cuánto debió resignar cada hogar.

Todo esto, combinado con una recesión económica que aún no avizora una salida, forma un escenario más que difícil para 2019.

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El expresidente Fernando de la Rúa, junto a quien va camino de serlo, Mauricio Macri.

Argentina está en el cuarto puesto del triste ranking internacional de países con mayores índices de inflación, detrás de Venezuela, Sudán y Corea del Norte.

Las perspectivas para este año señalan que la espiral inflacionaria ya comenzó a ceder. El 2,6% de aumento registrado en diciembre, por debajo del 3,2% de noviembre, muestra el tercer mes consecutivo con una desaceleración que sería más producto de la recesión que del resultado de las políticas económicas macristas. Algunos precios mostraron este año incluso bajas por ofertas y promociones lanzadas para frenar la caída del consumo.

El gobierno prevé una inflación de 23% para este año, pero las estimaciones privadas cifran que alza llegará a entre 25 y 30%.

Argentina está en el cuarto puesto del triste ranking internacional de países con mayores índices de inflación, detrás de Venezuela, Sudán y Corea del Norte”

Lo cierto es que el anuncio de un nuevo aumento en los servicios públicos y el transporte le pondrán un piso alto a la inflación en los primeros meses del año, con la expectativa oficialista en que el impacto en el bolsillo se procese rápido y no gravite tanto a la hora de ir a las urnas en octubre. La luz subirá un 26% en febrero y un 14% en marzo; el gas treparía un 35%, mientras que el agua se dispararía casi un 50%.

Estos pronósticos se dan con un marco cambiario más o menos estable. La apreciación del peso frente al dólar en los primeros días de enero mostró una situación inusual, que obligó al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a intervenir en el mercado comprando divisas para que el valor de la moneda estadounidense no descienda aún más por debajo de las bandas cambiarias. “La prioridad del BCRA es evitar que episodios como los vividos en 2018 se repitan”, señaló la entidad monetaria.

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