tags

Angustia y aislamiento: una mirada desde la psicología

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos El psicólogo Agustín Olivares reflexiona sobre la sensación de angustia en el aislamiento y sobre cómo se ha transformado su profesión en la pandemia.

¿Te gusta? Compartilo
Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Por Germán Kwist (german_kwist@hotmail.com)

Durante la cuarentena, se ha instalado un debate sobre la angustia. Incluso el presidente Alberto Fernández se ha referido a ella en una de las conferencias de prensa en las que anunció la prolongación del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Consultado sobre la angustia que genera pasar tanto tiempo en casa, Fernández expresó: “angustiante es enfermarse, no salvarse. Angustiante es que el Estado no esté presente”.

La angustia en el psicoanálisis

El psicólogo Agustín Olivares (M.N 55204) explica que el psicoanálisis aborda la angustia y trabaja con ella. Sin embargo, destaca que habría que dejar de hablar de angustia y hablar de angustias, en plural.

Las angustias tienen que ver con nuestra historia personal. Lo que a mí me angustia no es lo mismo que le puede angustiar a otros. El abordaje siempre es desde la singularidad porque las respuestas que se pueden dar en relación a eso son singulares”, precisa el licenciado graduado de la Universidad Nacional de La Plata.

Jacques Lacan sostenía que la angustia no engaña, no se presenta disfrazada. El psicoanalista francés decía que este afecto estaba relacionado con el deseo y se origina ante la falta.

Olivares explica que la angustia se tramita por medio de la palabra, que “nos hace pensarnos”, ordena y da sentido para canalizar y tramitar ese afecto. Por eso considera que en este contexto “es necesario rearmar los espacios para que circule la palabra”.

El rol profesional ante el COVID-19

Esta nueva situación empuja “a pensar nuevas estrategias de abordaje ante el malestar o el sufrimiento que trae la persona, destaca Olivares en relación al rol profesional de los psicólogos en tanto trabajadores de la salud.

tags

“El orden simbólico con esta pandemia se ha puesto patas para arriba. Estamos expuestos a estar confinados y el tiempo se ha trasformado en una totalidad. Me encuentro que hay gente que trabaja más ahora que en la normalidad de la oficina. No hay feriados, ni sábados y domingos, y eso hay que acomodarlo, explica el psicólogo.

El profesional considera que ese discurso de tener que estar produciendo constantemente se reformula en esta época. “En un primer momento parecía que todos tenían que estar haciendo algo adentro de su casa, y no había un espacio para no hacer nada”, señala, y agrega que eso “ahora perdió un poco su rigidez”.

El vacío que genera la pausa

En el extremo opuesto, “hay muchas personas a las que el confinamiento les impide poder realizar eso que muchas veces sirve para poder soportar algo propio de la experiencia humana, que es cierto malestar, cierta angustia”, explica Olivares. Entre las actividades que cumplen ese fin, el psicólogo enumera ir a trabajar, juntarse con los afectos o llevar adelante un proyecto. Precisa que se trata de aquellas cosas que sostienen a las personas en su vida.

A lo largo de la historia de la humanidad se ha intentado encontrar una respuesta frente a la angustia. A principios del siglo XX, Sigmund Freud sostenía en ‘El malestar en la cultura’ que todos los sujetos sufrimos algún tipo de malestar en relación a nuestro propio cuerpo: el paso del tiempo, las inclemencias de la naturaleza y la vinculación con el otro. Así, habría una angustia que sería inherente a la experiencia humana.

El profesional señala también que la pandemia pone en pausa la posibilidad de realizarse por medio del consumismo. Ante estos vacíos, quedan las redes sociales como un lugar donde estar todo el tiempo mostrando, como un mecanismo para llenar lo que falta en la vida.

Dificultades para ejercer

Ante la pandemia, todas las profesiones cambiaron sus métodos para tratar de pasar este tiempo de la mejor manera posible. La psicología también se ha tenido que adaptar ante la emergencia sanitaria y el aislamiento.

Uno de los cambios más significativos en la forma de trabajar de la mayoría de las personas ha sido el trabajo desde casa. Sin embargo, las consultas virtuales no han sido una novedad para Olivares. Si bien reconoce que la pandemia ha obligado a que todos se adapten a esa modalidad, resalta que los espacios terapéuticos no son universales, lo que le puede servir a una persona a otra no”.

El profesional explica que las paredes de los consultorios actúan como ordenadores, y muchos pacientes no se sienten del todo protegidos si cuentan lo que les pasa desde su casa, delante de la computadora.

De igual modo, Olivares señala que no todos los psicólogos tomaron la decisión de seguir dando sesiones en modo virtual. Esto se debe a que muchos profesionales han tenido inconvenientes por los espacios físicos donde desarrollar la actividad.

tags

En lo personal, además de tener encuentros virtuales con sus pacientes, Olivares da clases online. Si bien viene sorteando la situación de la mejor manera posible, siente la incertidumbre de cuándo volverá a ver a sus afectos o a vivir la vida como la vivía antes de la pandemia.

La salud mental en agenda

En estos tiempos, se vuelve necesario evaluar si los gobiernos le dan prioridad a la salud mental tanto de los ciudadanos en general, como de los trabajadores de la salud y del resto de los empleados de los servicios esenciales.

La salud mental no se está teniendo en cuenta, sobre todo la de los médicos y enfermeros -la primera línea de batalla-, y la del personal de seguridad, que sufren por no saber qué es lo que les está pasando y por sentirse expuestos ante algo que no se puede dominar ni prevenir, opina Olivares.

“Hay una sensación de exposición y de indefensión. Es necesario crear equipos de apoyo para toda la gente que está más expuesta, y alentar y pensar en políticas de planificación, añade.

El psicólogo sostiene que pensar en las consecuencias de la pandemia todavía es muy apresurado, y enfatiza que la incertidumbre colectiva es un motivo más de angustia. Todos se ven afectados por esta sensación, que no reconoce ni estamento social ni profesión.

¿Te gusta? Compartilo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *