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Andrés Ducatenzeiler: “Las barras existen hace 100 años y hoy son parte de un sistema que da asco”

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos Andrés Ducatenzeiler accedió a la presidencia de Independiente con el 76% de los votos. Hoy revela la injerencia de las barras bravas, y el poder político en el fútbol.

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

Por Roberto Martínez (8.roberto@gmail.com)

Andrés Ducatenzeiler fue elegido presidente de Independiente el 24 de noviembre de 2002 con el 76% de los votos. Tenía 41 años. Para darse una idea del poder que reunió y de lo que significó para los socios y la política del Club, ni siquiera el mismísimo Julio Humberto Grondona accedió al cargo con semejante porcentaje de adhesión. El 11 de julio de 1976 quien fuera el dueño del fútbol argentino durante 35 años resultó electo con el 72% de los votos. La historia de ‘Duca’ en el fútbol creció en aquellos ’70s. Su padre fracasó cuando quiso hacerle hincha de San Lorenzo. Desde niño se volcó con El Rojo. En la popular a un costado, primero. En el centro de la escena, después.

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Andrés Ducatenzeiler, en diálogo con El Café Diario. (Foto: Ariel Jusid)

¿Cómo es una barra brava por dentro?

El 90% de las personas que integran una barra son gente marginal y pobre. Un 20% son ladrones, malvivientes. El otro 80% es gente que entiende que se trata de un grupo de pertenencia, que los van a defender. Nosotros hacíamos asados, le dábamos de comer a un montón de pibes dos veces a la semana. Ahí se fue formando un grupo que además de ser de Independiente empezó a sentir que formaba parte de algo importante. Gente leal. Hay tipos que me acompañaron en la política y que llegaron a lugares que jamás pensaron, que no me llaman por teléfono. Mi liderazgo era más intelectual. Mezclaba mi emoción y mi pasión por Independiente con tratar de educar, y conseguimos ciertas cuestiones. En mi época el jefe era ‘El Gallego’ Fernández. Echamos a los punguistas y la barra no trabajaba en política ni recibía plata del club.

En mi época en la hinchada echamos a los punguistas y la barra brava no trabajaba en política ni recibía plata del club, eran los tiempos del ‘Gallego’ Fernández, él era el jefe”

¿Otro contexto?

Sí se ponían micros para que la barra acompañara al equipo, sí nos peleábamos por las banderas, pero no cruzábamos la línea que actualmente sí han cruzado. Lo que viví en la tribuna era lo más inocente, lo más puro y lo menos capitalista que conocí. Tenía a mi lado a tipos cuyo nombre no sabía pero me defendían si me tiraban un piedrazo. Un color, una ideología abstracta, un sueño, hacían que nos defendiéramos entre nosotros. Ahora toman al club y al fútbol como un ingreso económico que los lleva a tratar con narcotraficantes, con ladrones de otra categoría. La barra brava hoy es algo nefasto. Algo que repruebo totalmente porque está metida en los negocios del club. Rompieron el cristal donde el hincha debe estar inmerso. Yo me crié en otro espacio de hincha.

¿Por qué sentían que formaban parte de “algo importante”?

Porque éramos los dueños de Avellaneda. ¡¡Echamos a los de Racing!! Cuando nosotros entramos en la hinchada de Independiente con ‘La Banda de los Narigones’, el grupo que formamos, veníamos de Capital, y teníamos una educación más importante por ahí que los chicos que estaban en la barra. También un poder económico medio alto porque todos estudiábamos en colegios importantes, o por lo menos de buena preparación. Al principio nos acusaban de “chetos”, nos querían robar, nos querían matar, pero con un grupo de tres amigos fundamos la banda. Llegamos a ser 100, e intercedimos para unirnos a la barra en vez de dividirnos por la diferencia de clases sociales.

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Andrés Ducatenzeiler presentará su biografía en marzo de 2020 junto a Editorial Planeta.
(Foto: Ariel Jusid)

Junto a tres amigos míos fundé ‘La Banda de los Narigones’, echamos de Avellaneda a los de Racing, nos hicimos dueños, y pactamos unirnos a la barra en vez de dividirnos en clases sociales”

¿Cien personas en una barra brava es mucho o poco?

Cien personas es muchísimo. Hicimos un pacto y nos comprometimos a que íbamos a aguantar los trapos con la condición de armar una barra más grande que la de Boca. Queríamos generar un movimiento fundacional que apoyara al club, que no participara de política, y que hiciera que para las demás hinchadas jugar contra Independiente en Avellaneda fuera durísimo. Llegamos a ser 2.000. Un ejército de dos mil personas. Yo siempre les decía, “si vamos nosotros a Las Malvinas, las recuperamos”. Había gente de todo tipo. Y la idea era imitar a ‘La 12’, la barra de Boca. Eran el ejército que había armado ‘El Abuelo’ José Barrita. El más peligroso. Tanto que produjo un verdadero cambio en la historia de las barras porque luego fue el primer ejército armado en el fútbol argentino.

No hay razón para ufanarse o enorgullecerse.

Insisto en que eran otros tiempos. Ya lo expliqué. Nos gustaba pelear. La adrenalina de defender las banderas y el honor del club fuera de la cancha. Le ganamos a Boca en alguna pelea importante. A River también. Éramos jovenes. Cuando vos te referís a la barra brava… Mirá, la AFA era una barra brava más peligrosa que la de Boca. La FIFA era una barra brava más peligrosa que la de Argentinos Juniors. Y nadie las combatía. Y a los pibes en la cancha los cagaban a palos. Te puedo asegurar que la represión que había en el fútbol en la década del ’70 era impresionante. El único lugar en el que la gente se animó a cantar la Marcha Peronista fue ese, la cancha. La Dictadura desaparecía gente y en el único lugar donde la Policía no se animaba a entrar era ese. Entonces hay que revalidar algunas cosas. No a la gente que mata, que roba ni que delinque. Pero no todo es como te lo quieren hacer creer.

La AFA era una barra brava más peligrosa que ‘La 12’ de Boca. Y la FIFA era otra barra brava más peligrosa que la de Argentinos Juniors. No todo es como te lo quieren hacer creer”

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Barras bravas, fútbol, intereses, un cóctel explosivo. (Foto: Ariel Jusid)

En Inglaterra han conseguido erradicar a las barras bravas.

Hay un libro cuyo autor no recuerdo, que explica que es mentira que han echado a los hooligans. Precisamente el autor es un exhooligan que cuenta que ahora tiene una empresa que vende por internet enfrentamientos entre dos grupos, por ejemplo entre el Manchester United y el Liverpool, en un parque. Lo filman y vos podés entrar con usuario y una contraseña para ver la pelea pagando una cuota con el sistema pay per view sabiendo que nunca hay muertos. Porque la regla principal indica que cuando un hincha cae al piso, se le deja de pegar y lo levantan. Generaron un negocio. Te dicen “nosotros terminamos con los hooligans”, pero es falso. Crearon un negocio paralelo en donde ya están las drogas, el comercio de andá a saber qué otras cosas, y donde te venden por internet lo que sería una película porno, solo que en vez de escenas de sexo se ve cómo un tipo le mete un trompazo a otro y le abre la cabeza en dos, aunque lo levanten cuando cae al piso.

Es mentira que los ingleses han erradicado a los hooligans, sus barras bravas; han creado un negocio paralelo en el que se venden las peleas por streaming y la gente accede a verlas por el sistema pay per view

Se esfuma la ilusión de ver un fútbol sin barras bravas.

La primera barra que se formó fue la de San Lorenzo, en 1929. ¿Sabés cómo se llamaba? ‘La Barra de La Goma’. ¿Por qué? Porque sacaban las gomas de las bicicletas, las cámaras, las llenaban de arena y se las tiraban al arquero del equipo contrario para joderlo cuando venía al arco de su hinchada. La otra hinchada lo veía, y ahí empezó la violencia en el fútbol argentino. La gente cree otra cosa pero es una cuestión simple. ¡¡Le pegaban con la goma llena de arena al arquero en la espalda, en 1929!! Hace casi 100 años. Esto es algo natural alrededor del fútbol. De toda la vida.

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Ducatenzeiler se distancia de los dirigentes que se pasan a la política nacional.
(Foto: Ariel Jusid)

¿Está de acuerdo con que los hinchas accedan a la presidencia de los clubes, o ahora es mejor profesionalizar a los dirigentes?

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Raúl ‘Pistola’ Gámez (derecha), en plena pelea con hooligans ingleses durante el Inglaterra-Argentina en México ’86.

Estoy en contra de que los presidentes de los clubes se pasen a la política. A mí no me gusta que los presidentes de los clubes terminen en la política nacional. Todos los presidentes son hinchas. Grondona era un enfermo de Arsenal, (José María) Aguilar era de la barra de River, ‘Pistola’ Gámez en Vélez… Yo estudié en el Colegio Ward de Ramos Mejía. El Ward tenía una banda de música y la hinchada de Vélez venía pedir los bombos para usarlos en la cancha los domingos. Y (Raúl) Gámez era barra brava. El tipo llegó a tener una importancia muy grande en la AFA y cambió la historia de Vélez Sársfield, porque transformó un club de barrio en un club grande. ¿Cómo? Se peleó con Grondona para que Vélez recibiera el mismo dinero por los derechos de televisión que recibían Boca, River, Independiente y Racing. Y lo logró, como barra brava.

La primera barra brava del fútbol argentino fue la de San Lorenzo, se hacía llamar ‘La Barra de La Goma’ porque le pegaban al arquero rival con las cámaras de las ruedas de las bicicletas llenas de arena”

Amenazándolo, peleándolo, invitándolo a pelear adentro de la AFA a las trompadas. Afuera hablaba mal de Grondona, como opositor, pero adentro firmaba todo lo que Grondona le daba porque le tenía miedo. Gracias a eso construyó el Vélez de los ’90. Seguramente Gámez va a ser un prócer en la historia de Vélez el día de mañana, si no lo es ya. Era un barra brava que hasta se peleó él solo contra los hooligans en el Mundial de México ’86 por Las Malvinas. Y sin embargo es un dirigente frente al que todos se sacan el sombrero. Porque fue más hábil que yo. Él a Grondona le decía que sí adentro, y afuera lo puteaba. Yo lo puteaba adentro y afuera. Algo que Grondona nunca permitía.

El recuerdo siempre lleva a Julio Grondona…

Manejó la AFA y el fútbol argentino durante 35 años. Es inevitable. En Independiente nunca antes en su historia había habido un presidente judío pese a que el mejor dirigente de la historia de Independiente lo era y se llamó José Epelboim. Grondona nunca le permitió ser presidente. Es más, rompió con él políticamente porque él era de la religión judía. A Grondona le provocaba rechazo que los judíos y los sindicalistas llegarán al fútbol. Les cerró todos los caminos. Curiosamente, después (Hugo) Moyano (del Gremio Camioneros) se convirtió en presidente de Independiente (con el 89% de los votos). El hincha quiere que su presidente se quede en el club. Y Grondona usó a Independiente.

‘Pistola’ Gámez fue más vivo que yo, puteaba a Grondona fuera de la AFA y adentro le firmaba todo porque le tenía miedo, así transformó a Vélez, un club de barrio, en un club grande; hoy es un prócer… y era barra brava”

Está de acuerdo entonces…

Es que todos los presidentes son hinchas de los clubes porque sino serían sociedades anónimas. Lo que veo pésimo es que usen el cargo para acceder a lugares que no tienen nada que ver con algo tan puro como el fútbol. Hugo Santilli dejó River y se fue a presidir el Banco Nación. Diego, su hijo, es vicejefe del gobierno de Rodríguez Larreta. (Daniel) Angelici maneja Boca, maneja la política, maneja a los jueces, y preside Boca aunque es hincha de Huracán. Matías Lammens deja San Lorenzo y puede ser Jefe de Gobierno… Hace poco hemos visto cómo han sacado la final de la Copa Libertadores que se tenía que jugar en la cancha de River y la llevaron a Madrid, ¡¡Mirá el poder de (Mauricio) Macri!!

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Andrés Ducatenzeiler sugiere que Mauricio Macri sacó a River del Monumental en la última final de la Copa Libertadores de América. (Foto: Ariel Jusid)

Los hinchas de River merecen saber por qué no les dejaron jugar la vuelta de la final de la Copa Libertadores en su cancha, por qué los llevaron a Madrid; ¡¡mirá el poder de Macri!!”

Qué pasó ahí…

Fuera del juego, el fútbol es peor que la guerra, y todo lo que lo rodea es asqueroso. A mí me gustaría que algún día alguien se anime a escribir la historia secreta de por qué los dirigentes de River aceptaron ir a jugar a Madrid el segundo partido de la final de la Copa Libertadores cuando ya habían jugado la ida en la cancha de Boca. Si a mí me hubiera pasado como presidente de Independiente, no hay manera de que no juegue la vuelta en mi cancha. No se juega hasta que todos los jugadores estén en condiciones, o queda desierto el título, pero no voy a poner en juego la historia de mi club en el partido más importante de mi vida, para ir a jugar a Madrid. Obviamente hubo un negocio extraordinariamente enorme en donde hubo un montón de gente que se benefició. Los hinchas de River merecen saber qué pasó. Porque la ganaron, pero ¿qué hubiese pasado si la perdían?

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