Carrasco, el científico que alertó sobre el glifosato, al cine

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Valeria Tucci lleva al cine a Andrés Carrasco, científico argentino que alertó sobre los efectos nocivos del glifosato. Film revelador.

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Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Por Gabriel Túñez (lahorasinsombra@gmail.com)

Un reportaje publicado el 13 de abril de 2009 en el diario Página/12 difundió una investigación que reveló que el glifosato, “el agrotóxico básico de la industria sojera, produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura”. El estudio, realizado en embriones, fue el primero en su tipo y rebatió la supuesta inocuidad del herbicida más utilizado en los campos del país. Su autor era Andrés Carrasco, director del Laboratorio de Embriología Molecular, instalado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). El descubrimiento de Carrasco, una suerte de Erin Brockovich argentino, es llevado al cine de la mano de la realizadora Valeria Tucci.

Carrasco había presidido ese organismo de investigación entre 2000 y 2001, y desde allí había rechazado los continuos recortes presupuestarios y salariales decididos por los gobiernos de la época. Pero también había instado a los científicos a abandonar una actitud «de élite», porque “el ciudadano tiene derecho a saber cuáles son las prioridades en ciencia y qué tipo de conocimiento se genera. El científico tiene el deber de comunicar para qué hace su ciencia”, dijo en aquel momento.

Carrasco, el científico que alertó sobre el glifosato, al cine

En ese abril de 2009 Carrasco llamó al periodista Darío Aranda para darle a conocer la investigación. El trabajo determinó que en dosis aun 1.540 veces menores a las efectivamente usadas en el campo, el glifosato tenía efectos devastadores para el desarrollo de embriones de ‘xenopus larvis’ o rana africana.

La investigación comprobó que, expuesto a la toxicididad, del herbicida, el embrión sufría una “disminución en el largo, una alteración del tamaño de la zona cefálica con compromiso en la formación del cerebro, una reducción de los ojos y otras deficiencias del sistema nervioso”.

“Al interior de lo más rancio del agronegocio, mencionar su nombre equivale a arrojar un crucifijo en plena convención de vampiros”, escribió la periodista Fernanda Sández en su libro La Argentina fumigada.

“Nada volvió a ser igual” para Carrasco, porque “organizaciones sociales, campesinos, familias fumigadas y activistas tomaron el trabajo como una prueba de lo que vivían en el territorio”, indicó Aranda en una nota publicada en el periódico ‘Mu’ con motivo de la muerte de Carrasco, en 2014.

La difusión de la investigación le valió a Carrasco ganarse muchos enemigos: las multinacionales de agrotóxicos, los grandes productores agrarios, los medios de comunicación masivos y hasta el entonces ministro de Ciencia, Lino Barañao, que desacreditó el trabajo en reuniones con científicos y empresarios del campo, y hasta aseguró que el efecto del glifosato en la salud de las personas era como tomar “agua con sal”.

Además, según Carrasco, provocó que su ascenso como científico en el CONICET fuera frenado por las autoridades, entre ellas el actual ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, por entonces al frente del Consejo.

La cineasta Valeria Tucci llegó a la investigación de Carrasco años después de publicado, mientras trabajaba en un proyecto documental sobre la industria alimenticia. “A partir de ahí empecé a meterme con todo sobre las consecuencias de las fumigaciones y conocí la figura de Carrasco”.

Este jueves, a las 20, se entrenará en el cine Gaumont, de Buenos Aires, Andrés Carrasco, ciencia disruptiva, el documental realizado por Tucci, que en 2019 fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos (FICDH) en 2019, como también en España, Italia, Turquía y Rusia. El film podrá verse hasta el miércoles 12 siempre a las 20 horas.

¿Qué opiniones recibió acerca de la figura de Carrasco durante la investigación para el documental?

Según con quién hablaba me decían cosas muy emocionantes o muy críticas. Me sorprendió cómo despertaba amores y odios tan fuertes. La figura de Andrés es muy fuerte y fue maravilloso entrar desde allí a la problemática de las fumigaciones. Yo buscaba abordar el tema de los agrotóxicos desde un modo completamente distinto. Mi formula fue tratar de empatizar: decir que detrás de los números o de las expresiones abstractas que uno escucha hay, en realidad, personas. Quería que quien viera la película entendiera eso. Entonces fui por la figura de Andrés y por las otras historias que se cuentan en la película. Hablar de Carrasco permitió también hablar de otras cosas: de ciencia digna, de soberanía alimentaria, de modelos económicos.

¿En qué lugares la figura de Carrasco despierta amores y odios?

Los odios los despierta, principalmente, en el establishment científico, que no es lo mismo que decir “en la ciencia” porque hay muchos científicos que hacen ciencia digna, que van por otros caminos y sobre los que tomé algunos testimonios. Me refiero al núcleo duro más rancio, que es el mismo al que Carrasco también se oponía. Encontré mucho amor hacia él en todos los lugares que recorrió presentando su investigación. En el ámbito campesino, en los pueblos fumigados, allí recibí el mejor recuerdo suyo.

Carrasco, el científico que alertó sobre el glifosato, al cine

¿Qué le contaron allí sobre Carrasco?

Que se lo extraña, que hace mucha falta un científico como él. Hay allí mucho agradecimiento hacia alguien que, teniendo todo el prestigio y una enorme espalda científica, se acercó a escuchar a las personas afectadas por los agrotóxicos. Carrasco hizo algo muy distinto del resto: llevó a cabo la investigación y cuando tuvo el resultado, antes de publicar un paper, se lo llevó, por ejemplo, a las Madres del Barrio Ituzaingó Anexo, en Córdoba (protagonistas en 2012 de la primera condena por fumigaciones ilegales en el país). Ese gesto habla de una manera de hacer ciencia y de pararse frente a una problemática. Creo que hay muchísimo respeto y admiración, y que se lo extraña mucho. Se siente el vacío que dejó. Pienso que Carrasco es de esas figuras que con el tiempo terminan agrandándose. Los años lo van a hacer más popular. Hay una escuela secundaria en Saladillo que lleva su nombre. En la medida que el tema de las fumigaciones con agrotóxicos se vuelva una discusión masiva y toda la gente, no solo los afectados, que conocen en el cuerpo las consecuencias, tenga más información, la figura Carrasco va a crecer más.

¿De qué modo se recibió el tema del documental en el exterior?

La película fue siempre bien recibida. Y en todos lados me pasó algo tragicómico: lo primero que me preguntaron, a partir de lo visto, es si el glifosato ya está prohibido en Argentina. La primera vez que lo escuché me quedé dura. Realmente lo que pasa en Argentina es, como decía Carrasco, un experimento a cielo abierto. La película fue muy bien recibida y ojalá también ocurra lo mismo en el país. Es muy importante que se vea para tomar conciencia sobre lo que está pasando.

¿Se imagina al documental recorriendo otros ámbitos más allá del cine?

Sí. A partir de la primera proyección en el Festival de Derechos Humanos empezaron a pedirlo docentes que quieren pasarla a sus alumnos. Creo que el ámbito educativo es donde va a terminar, y me parece algo lógico y lindo que vaya por esos lugares. También las organizaciones sociales quieren pasarla para debatirla. La intención de la película es colaborar en la difusión de la problemática, ser un granito de arena más que ayude a potenciar y visibilizar estas voces. En lo que pueda servir la película a eso, bienvenida sea.

Particularmente pienso que el cine es una herramienta de transformación social, y esta película tiene esa finalidad. Está pensada, principalmente, para que cualquiera que no sepa nada del tema pueda verla. Es accesible. Más que ser una película de datos duros, cuenta varias historias con una historia que es el hilo conductor. Y, a través de eso, entrar a una problemática difícil, compleja y que nos está pasando. Ahora por suerte se habla más, pero falta mucho camino para que podamos pensar como consumidores qué estamos haciendo, no solo lo que consumimos. Hay estudios que demuestran que el agua de lluvia está contaminada con glifosato. Lo que tenemos que ver es qué estamos haciendo con el medio ambiente.

FICHA TÉCNICAANDRÉS CARRASCO, CIENCIA DISRUPTIVA
Guión y DirecciónValeria Tucci
ProducciónAníbal Corcho Garisto y Valeria Tucci
Productora ejecutivaGaby Franchini
Dirección de FotografíaSantiago Cánepa
CámaraTobías Tosco y Santiago Cánepa
Postproducción de SonidoLuciana Foglio
Casa ProductoraLumencine
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2 comentarios

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Desconocía completamente ésta historia,
me duele y es inconcebible que Salvarezza no lo hubiera apoyado, de Barañao lo entiendo por cómo indigno permaneció en el cargo depués del 2015.
Gracias a Valeria Tucci por masivizar la temática y por supuesto TODO el reconocimiento al científico ANDRÉS CARRASCO.
La veré ésta semana, mientras escribo recuerdo la peli que historiza al Dr.Mazza por su descubrimiento del mal de Chagas tmb en nuestro país.
Gracias,
Raquel

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