Ana Castellani UNSAM

La investigadora del CONICET Ana Castellani (Foto gentileza UNSAM)

Ana Castellani: “Al próximo presidente lo definirá un sector de la sociedad al que ni Cambiemos ni el kirchnerismo le cumplió”

Tiempo estimado de lectura: 12 minutos Doctora en Ciencias Sociales, analiza el panorama electoral con miras a octubre, frente a un electorado desencantado.

Tiempo estimado de lectura: 12 minutos

Por Gabriel Túñez (lahorasinsombra@gmail.com)

Ana Castellani es doctora en Ciencias Sociales (UBA) e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). En diálogo con El Café Diario dice que el próximo gobierno “recibirá una herencia pesada en serio y un mundo que no ayudará. Tenemos una deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en márgenes que nunca tuvimos y la situación en la que está el país es muy distinta a la de 2015. Pero eso no quiere decir que sea tierra arrasada”.

Castellani, quien además dirige la Maestría en Sociología Económica y el Observatorio de las Elites Argentinas del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES-UNSAM), y también el Centro de Innovación de los trabajadores (CITRA), afirma que la elección del próximo presidente argentino se definirá por un sector de la sociedad al cual ni el kirchnerismo en su momento, ni Cambiemos después, le cumplió sus promesas de crecimiento social.

El tercer sector

Transcurridas algunas semanas desde el anuncio de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández, ¿cómo estima que puede ser la reacción del electorado?

Argentina tiene en la ciudadanía un escenario político dividido en tres tercios. Hay un sector que se identifica con Cambiemos, otro más cercano al kirchnerismo y el restante, sin una identificación política precisa. Es un sector del que poco se sabe. De hecho, creo que el único que trata de saber algo más es el Gobierno. Las encuestas y los estudios cualitativos que encargó el presidente Mauricio Macri a Jaime Durán Barba tienen que ver con poner el foco en ese tercer sector, porque es el que en una segunda vuelta define la elección.

Alguna de las minorías puede inclinar la elección en primera vuelta, pero todavía pueden pasar muchísimas cosas. Porque más allá de las jugadas electorales, la sociedad no cambia tan fácil. No es que la sociedad dice: “Bueno, está Fernández-Fernández, listo. Vamos a votar esa lista”. Yo advierto eso porque el tercer tercio obedece a razones de cambios más profundos, más vinculados a la dinámica de la sociedad que a una cuestión concreta y puntual de una coyuntura política.

Los que definen su voto hacia el final

¿Cómo es el perfil de ese tercer sector de votantes que no se identifica ni con el kirchnerismo ni con el macrismo?

En Argentina, generalmente, siempre hubo un porcentaje de personas al que no lo atraviesa la cotidianidad política, o entienden que la política está ahí más para molestar que para generar. No les interesan esos temas, no los leen, no se informan o les llega alguna información a través de redes. Por supuesto que tienen ideas muy claras de qué quieren en términos personales y para el país, como también qué les ofrece cada uno de los postulantes. Dicen no tener definido su voto aún y esperan a saber cómo queda definido el tablero hacia el final del proceso electoral. Es más, suelen definir su voto hacia el final.

Sobre ellos se dice, según los estudios demográficos hechos hasta 2016 por distintas consultoras, que son grupos etarios menores de 50 años, que predominantemente viven en ciudades de 100.000 o 200.000 habitantes, que en su mayoría son mujeres, que tienen estudios secundarios inconclusos o apenas estudios secundarios, y que en términos socioeconómicos se definen como clase media o clase media baja, aunque hoy son claramente de clase baja.

La autopercepción sigue diciendo que uno es de clase media cuando la realidad objetiva afirma que ya es parte de la clase baja por el nivel de ingreso que posee”

Ese es un tema importante. Más allá de la caracterización de ese tercio, hay un desfasaje cada vez más grande entre la autopercepción de clase y la realidad objetiva de clase. La autopercepción sigue diciendo que uno es de clase media cuando la realidad objetiva afirma ya es parte de la clase baja por el nivel de ingreso que posee. Se trata de una franja importante de la población que tiene una doble frustración.

Una con el kirchnerismo porque no les valorizó el esfuerzo, porque sintieron que los que hacían nada o menos que ellos habían llegado a su misma situación social. Estoy pensando en cuentapropistas en condiciones de informalidad que viven en los mismos barrios que aquellos que consiguieron acceder, por ejemplo, a planes sociales o perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH).

La percepción en el barrio es que el kirchnerismo le facilitó condiciones de bienestar a quienes no se lo merecían, y por eso desencantaron y fueron atrás de una promesa de cambio que le decía, palabras más, palabras menos: “Te mantengo lo que tenés y te genero un bienestar que no es para todos”. No lo dicen exactamente así, pero sí que ese bienestar es para el que se lo merece. Se trata de una ideología neoliberal que viene permeando en la sociedad desde la dictadura. El kirchnerismo modificó esa idea en un tercio de la sociedad que es de centro izquierda, progresistas o peronistas de izquierda que siempre creyó en la igualdad como un valor.

Ana Castellani
La socióloga Ana Castellani sostiene que el tercer sector de votantes definirá las próximas elecciones. (Foto CIPRA)

El enojo con Macri

¿Dónde se ubica el antiperonismo en esta compleja transición?

El antiperonismo siempre consideró que el peronismo vino a repartir lo que no existía y ese es un tercio que hoy se mantiene, que se expresa en Cambiemos, pero que mañana puede seguir a cualquier otro. En algún momento, inclusive, ese sector jugó para el kirchnerismo, pero lo abandonó cuando la propuesta dejó de funcionar.

Cambiemos le prometió otra cosa pero no se cumplió. Entonces, se dan contra la realidad. “Aposté por un gobierno para que hiciera valer el bienestar para el que se lo merece y resulta que no hay bienestar para ninguno o para muy poquitos”. Así es que surge un enojo enorme con Macri. La pregunta del millón es si ese enojo con Macri es también el enojo con la promesa. Para mí, no lo es.

La promesa del bienestar para el que se lo merece en muchos de estos sectores sigue vigente como reclamo. El enojo con Macri es que no logró cumplirla por haber llevado la economía al desastre. ¿Eso se traduce en que a esa gente se le corrió el velo del engaño, como interpreta el núcleo duro kirchnerista? No. Se dio cuenta de que no le cumplieron la promesa, pero no que es mejor una sociedad igualitaria donde todos tengamos las mismas posibilidades.

Hay gente muy enojada con Macri porque reflexiona “aposté por un gobierno para que hiciera valer el bienestar para el que se lo merece y resulta que no hay bienestar para ninguno, o sólo para muy poquitos”

Una parte del voto indeciso pasa por ahí y eso sale en los focus groups: la distinción horrible entre el que trabaja y el que no, con epítetos feos de planeros, etc. Eso sale no sólo en los sectores sociales de los tres primeros niveles de ingresos sino también de la mitad de la tabla para abajo. Porque hay lo que la socióloga Paula Canelo llama“una subversión del orden de la jerarquías sociales” que Cambiemos prometió restituir. El problema es que te restituyen las jerarquías pero lo que se distribuye es malestar. Tenés ahora que el que vivía de planes está peor o igual que antes, pero el otro está claramente peor. Por eso todos los evaluadores de la gestión de Macri dan malísimo y su imagen cae.

La misión del kirchnerismo

¿Cómo convencer, entonces, a ese sector de volcar su voto al kirchnerismo, por ejemplo?

A esa persona a la que la política le interesa poco, no la vas a convencer saturándola de análisis político y de datos. Hay que ir de otra forma. La primera que me parece es un contacto que genere empatía, poniéndose en la misma situación que el otro. Y reconociendo que se cometieron miles de errores. Hay que admitir qué cosas se hicieron mal.

Y también que el Gobierno de Macri pudo querer mejorarle la vida, pero no lo supo hacer. Es más efectivo que decirle “vinieron a hacerte esto que tanto te molesta”. El kirchnerismo tiene que conquistar el voto de un sector muy castigado, muy enojado con los dos sectores y que sigue teniendo en su interior una ideología neoliberal muy marcada, ese principio de jerarquía social en el que no todos somos iguales.

¿De qué modo también debería actuar el oficialismo para recapturar a ese votante que lo respaldó en 2015?

Creo que los que forman el núcleo duro de Cambiemos, en última instancia, van a seguir ahí o saldrán hacia una opción más de derecha. Incluso podría ir con Roberto Lavagna si no se identifican con el peronismo. Porque el voto antiperonista existe desde que existe el peronismo, y a ese voto ya no hay que convencerlo. Es un votante que, por ejemplo, no apoyaría a Juan Manuel Urtubey ni a Miguel Ángel Pichetto.

Por eso Marcos Peña dice que no hay que abrirse hacia ese sector en busca de aliados porque Cambiemos pierde identidad. Si suponemos que el sector votante de Cambiemos representa un 30 por ciento del electorado, queda un 70 por ciento. De ese porcentaje, con el mayor optimismo posible, un 35 por ciento votaría por la fórmula Fernández-Fernández. Eso no le alcanza al kirchnerismo. Debe subir ese techo para ganar en la primera vuelta, y gobernar mejor.

Alberto Fernández y Cristina Fernández
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner

Cristina y el cimbronazo

¿Cómo considera que operará la imagen de Cristina Fernández en la fórmula para ese sector desencantado con el kirchnerismo?

Cuando Cristina anunció la fórmula y dijo que ella no la encabezaba, lo que buscó es salir por arriba del laberinto. Decir: “Reconozco que hay enojados conmigo, que la estrategia de Cambiemos será ir todo el tiempo en mi contra. Busquemos una candidatura que pueda expresar apertura, vocación de diálogo y aceptación del disenso”. Y en ese contexto Cristina premió a alguien que en la jerga del kirchnerista duro es un “traidor”. Eso también descolocó a una parte del kirchnerismo, porque se preguntó por qué esta claudicación ante aquellos que se fueron del proyecto en el momento que el proyecto comenzó a radicalizarse.

La lectura que Cristina hizo, a mi juicio acertada, fue que con el proyecto de radicalización no se puede avanzar. No se gana de ninguna manera ese tercio y aunque se gane, después no gobernás bien. Es muy difícil gobernar bien si la promesa es profundizar lo que ya estaba y que ya había generado una frustración. Vos tenés que generar la idea de que viene algo distinto y nuevo porque, además, el mundo es otro. La decisión de Cristina generó un cimbronazo en el tablero.

La lectura que Cristina Ferrnández hizo, a mi juicio acertada, fue que con el proyecto de radicalización no se puede avanzar”

¿Que el elegido haya sido Alberto Fernández es, de alguna manera, volver al inicio del kirchnerismo?

Yo creo que esa es una construcción a posteriori. Sí que Cristina debe haber recuperado con Alberto Fernández la posibilidad de dialogar con alguien que estuvo en el inicio de la versión nacional del kirchnerismo. Puede hablar con él de igual a igual, algo que no ocurrió en el último tramo del kirchnerismo, que fue un “sicristinismo”. Y ese diálogo permitió hacer otro tipo de evaluación y hoy estar con una fórmula altamente competitiva. Alberto Fernández es un articulador, el que tiene todos los teléfonos y el que dialoga con todos. Es un gran negociador de distintos acuerdos.

Alberto no es un títere

¿Por qué piensa que fue acertada la decisión de Cristina de no encabezar la fórmula?

Porque hubiera sido muy difícil hacer una campaña con ella como candidata a presidenta. No porque no tuviera los votos, porque los votos los tiene ella y eso está claro, sino porque esos votos no alcanzan para ganar en la primera vuelta y el rechazo que genera todavía en una parte de la sociedad es muy alto para un balotaje. No digo que esta vicepresidenta, si llega a ganar, va a ser lo mismo que cualquier otro presidente por el peso que tiene, pero está claro que Alberto Fernández no es un títere de nadie.

Una parte del kirchnerismo duro todavía no termina de hacer el duelo de que Cristina no sea la candidata a presidenta y hasta siente que es una claudicación”

Además, sería un error enorme que la campaña estuviera más enfocada en convencer a los propios que en seducir a los que hay que salir a seducir. Que no son todos sino una parte de ese electorado independiente que te permita subir el techo y ganar el primera vuelta y así evitar los riesgos que va a tener una campaña polarizada de balotaje. Sobre todo porque no sabés todavía qué fórmula van a poner del otro lado. El Gobierno también la tiene difícil porque todos los resultados en materia económica le dan mal y eso no ayuda para ganar una elección. Y si bien se les terminó el tiempo de la promesa, tienen una ventaja: una estrategia de comunicación bastante unificada.

Duelo porque CFK no es candidata a presidenta

¿Evalúa que ese kirchnerismo duro que mira con recelo a Alberto Fernández terminará votándolo?

Una parte del kirchnerismo duro todavía no termina de hacer el duelo de que Cristina no sea la candidata a presidenta y hasta siente que es una claudicación. Intuyo que es parte del kirchnerismo que no viene del peronismo sino de la izquierda no peronista. Y que no acepta este giro porque considera que es lavar el proyecto original.

Era el que tenía el diagnóstico de que se venía perdiendo porque no se había ido a fondo, porque en 2015 fue a la elección presidencial con un candidato lavado como Daniel Scioli. Ese kirchnerismo duro, imagino, va a hacer el duelo más temprano que tarde y, como Cristina está en la fórmula, la va a votar igual. Pero ojo porque así y todo no tiene la victoria asegurada.

La gente no sólo fue estafada sino que también se desconectó del accionar del kirchnerismo y no legitimó sus políticas; no legitima “la patria es el otro”, que se sostenga al “vago”…”

Hay que llegar a agosto, primero, y luego a octubre, y sobre todo tratar de ganar en octubre. Para eso se tiene que militar con mucha convicción a esta fórmula. También hay en este movimiento otro arco político que nunca se fue del kirchnerismo y que está convencido de que con el “vamos a volver”, no se gana la elección, porque la gente ya le dijo que no hace cuatro años. Y ese diagnóstico de que la gente le dijo que no porque los medios la engañaron, fue estafada, etcétera, no me cierra como explicación.

La gente no solo fue estafada sino que también se desconectó del accionar del kirchnerismo y no legitimó sus políticas. No legitima “la patria es el otro”, que se sostenga al “vago”, etcétera. Yo no digo que esto está bien, sino que está ahí. Esa gente puede volver a votar al kirchnerismo pero si se articulara una fórmula encabezada por María Eugenia Vidal tal vez la vote a ella porque cree que es mejor que Macri.

El país que recibirá el nuevo presidente

¿Qué Argentina recibirá el próximo gobierno cualquiera sea su orientación política?

Lo que reciba el próximo gobierno no será igual a lo que obtuvo Macri. Pero eso no quiere decir que sea tierra arrasada. Argentina sigue teniendo recursos naturales y humanos, capacidad productiva, inventiva e ingenio. Si todo eso está bien coordinado y hay políticas públicas que van hacia un modelo de desarrollo a largo plazo, se puede salir de la crisis.

Obviamente, teniendo primero una recomposición de los ingresos. Va a requerir mucha capacidad política porque el problema es más político que económico. Técnicamente vas a tener en economía miles de alternativas para ver de dónde salen los dólares para pagar los vencimientos del Fondo Monetario. Aunque hay que ver cómo estaremos el 10 de diciembre y con cuántas reservas.

El otro mensaje claro que surge de la gestión de Cambiemos es que el Estado no es una empresa, no viene cualquiera que nunca en su vida estuvo en el Estado y hace política”

¿Podemos estar peor de acá a fin de año?

Probablemente, pero no sabemos cuánto peor. Yo confío en las condiciones y experiencia de gestión de los equipos técnicos que rodean a Alberto Fernández en caso de ganar las elecciones. Ese es otro mensaje claro que surge de la gestión de Cambiemos: el Estado no es una empresa, no viene cualquiera que nunca en su vida estuvo en el Estado y hace política. Alberto Fernández es, justamente, una garantía de que sabe cómo funciona el Estado porque estuvo en un cargo clave como el de jefe de Gabinete y en un momento durísimo. Si bien ningún momento es recreable, esa capacidad va a ayudar.

Vidal y Macri. "¿Para qué queremos tantas universidades si los pobres no van?
Vidal y Macri festejando en 2015

Qué pasará si gana Cambiemos

¿Qué ocurrirá en materia económica si Cambiemos gana las elecciones?

Si este modelo, con nuevas caras y otras tácticas, continúa cuatro años más, mantendrá su horizonte estratégico. Reducir el costo salarial, bajar la pobreza, pero sin mejorar demasiado la distribución del ingreso, sostener la idea de país productor de tres o cuatro cosas para el mundo y nada más. Descuidar el mercado interno y afianzar esa suerte de jerarquía social para el que se lo merece.

También va a tratar de ir a fondo con reformas estructurales del mercado del trabajo y el sistema previsional. De igual modo me cuesta imaginar que este país, cualquiera sea el resultado, desarme la capacidad de acción colectiva de los sindicatos y las organizaciones sociales, que tienen intacta su opinión de veto ante algunos temas. Estaremos ante una situación pre hegemónica de dos proyectos por más que uno se convalide con el voto.

¿Cómo actuará la élite económica argentina ante el proceso electoral que se avecina?

A las grandes empresas industriales que vuelcan su producción en el mercado interno, les fue diez veces mejor con el kirchnerismo que con este Gobierno. Pero cuidado que el enojo que vemos de los empresarios con el Gobierno es con el candidato, no con el proyecto. Se le recrimina a Macri que no fue a fondo con las reformas cuando se podía y por eso buscan un reemplazo. Sin embargo, ahí es cuando piensan que el mejor reemplazo sería Vidal. De ninguna manera hay que pensar que van a salir a apoyar a Fernández-Fernández.

Creo que no van a articular como sí lo hicieron en 2015 con una campaña directa en contra de cualquier posibilidad de que el kirchnerismo continuara en el poder. Tuvieron éxito pero no pudieron aniquilar a Cristina. Sin embargo, será candidata pero a vicepresidente, no a presidenta. Se me ocurre que no van a hacer una campaña similar a la de 2015, que van a tratar de mantener buen diálogo con unos y otros. Después, cuando asuma el nuevo gobierno, van a tratar de obtener los mayores beneficios posibles. Tratarán de que el Estado no se entrometa en nada que tenga que ver con sus actividades, salvo cuando los tenga que rescatar de alguna crisis.

[Total: 0    Average: 0/5]

1 thought on “Ana Castellani: “Al próximo presidente lo definirá un sector de la sociedad al que ni Cambiemos ni el kirchnerismo le cumplió”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *