tags

‘Amores de mierda’ y el Mercado Negro de las apps, según Gonzalo Romero

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Por Bárbara Guerschman (barbara.guerschman@gmail.com)

Amores que duelen, ¿son amores? Una niña llamada Gigi se aproxima a su madre llorando tras haber sido agredida por un niño. Como respuesta, esta le explica que lo hizo porque ella «le gusta», lo cual desconcierta a Gigi: «¿estamos programadas para pensar que si un varón se comporta como un imbécil es porque gusta de una mujer?».

tags
Ginnifer Goodwin y Justin Long dan vida a Gigi y Alex en ‘Simplemente no te quiere’

Gigi crece y, años más tarde, aprende a base de prueba y error, las reglas confusas del cortejo humano en la comedia ‘Simplemente no te quiere’ (He’s just not that into you), dirigida por Ken Kwapis (2009) y filmada en la ciudad de Baltimore, en Estados Unidos. Tan desconcertada como Gigi, otra mujer llamada Mary se pregunta desesperanzada cuántos portales y dispositivos (en ese entonces, los teléfonos Blackberry y la plataforma My Space) hay disponibles para ser rechazada. 

tags
Una comedia de hace más de una década que no pierde vigencia.

Son las cosas del querer

Ha transcurrido más de una década desde el estreno del film y los interrogantes de Gigi y Mary siguen siendo válidos, dado que apuntan a algo tan básico en los humanos como el hecho de sentir deseo, de pretender ser objeto de deseo y de la frustración que sobreviene cuando esto no sucede. En vez de MySpace hoy es Tinder, una de las aplicaciones más populares en Argentina, lanzada en 2012 para entablar relaciones casuales y no tan casuales. 

Han sido precisamente sus experiencias negativas en Tinder las que han llevado al escritor y compositor Gonzalo Romero a escribir un texto en su perfil de Facebook  sobre el fastidio que le produjeron cuatro citas. Autor de los libros ‘#basta de amores de mierda 1 y 2’ , Romero también lleva a cabo un espectáculo unipersonal de stand-up que lleva el mismo título que sus libros.

tags
Gonzalo Romero convoca multitudes, que lo siguen en las redes sociales
o en el teatro, a puro stand up. (Foto: Denise Camps).

Tal como él mismo describió, la appTinder consiste en un «mercado negro del amor» o también la variante «tenedor libre’» Sobre el amor, las apps y demás, habla con El Café Diario

¿A qué se refiere con la expresión «mercado negro»?

Hay gente que la está pasando muy mal y gente que se aprovecha de esa soledad. Cuando tenía las citas en 2017-que no eran citas sino interrogatorios de la Interpol-, me daba cuenta de que eran personas que no estaban buscando un vínculo, que no habían soltado las relaciones anteriores. Eran personas que iban a hacer catarsis, venían a hablar conmigo y a contarme sus quilombos. Te banco que me hables cinco minutos de tu ex, pero no una hora.

Es una cita, no una terapia.

Me acuerdo de la última cita, la que me desencadenó el texto, la que me dijo antes de ir al baño: «te quiero decir algo, si no te bancás mis demonios, no te metas en el infierno». Después de eso, desinstalé la app, escribí un texto catártico enojado que luego publiqué en mi perfil de Facebook privado que tuvo mucha repercusión.

tags
Los libros de Gonzalo Romero son una invitación a
reflexionar sobre los amores pasados, presentes y futuros.

¿Por qué cree que las personas recurren a estas apps?

Por la desesperación y el no saber estar solo. Salir a buscar afuera la felicidad sin darse cuenta de que está en uno. La gente que está cansada de estar sola y no sabe cómo dejar de estarlo, termina cayendo ahí, y no digo que esté mal, porque sería un hipócrita, yo también lo hice. Sólo que es muy efímero lo que encontrás en Tinder. Vos le ponés corazón a todo lo que respira; si me da corazón, bueno; sino, me gusta. Si pasa, pasa y si no, la bloqueo. Eso es banalizar el amor, es ponerte en una balanza. Si no cotizás en el mercado, te sentís poco deseada o deseado y te arruina la autoestima.

¿Piensa que ese miedo a estar solo es social?

La sociedad te obliga a estar en pareja. «Uh, mirá la edad que tenés y no tenés novio. ¿Estás chongueando?«. Vas a comer a lo de tus viejos y te dicen «¿no me trajiste a una novia?«. Llevás a la novia y preguntan: «¿para cuando los nietos?». Hay una presión social basada en la idea de que la felicidad es estar en pareja. Por otro lado, hay un mandato familiar de que la soledad no es buena, que lo mejor es compartir, y la realidad es que mucha gente es feliz estando sola. Es mejor estar solo que mal acompañado y acompañando. El amor no se soporta, no se sobrevive ni se sobrelleva, es un compromiso que se debe asumir.

Me llama la atención que se dirija a un público femenino mayormente, aunque advertí que en el último tiempo también se dirige a varones.

A mí me inspira la ilustración, escribo un texto y lo subo. ¿Qué pasa? En casi todas las ilustraciones que me comentan algo, la protagonista es una mujer. En muchas de las ilustraciones le hablo al hombre que me gustaría ser, o me quejo del hombre que fui, o escribo con el deseo del hombre que quiero que le toque a mi hija. La verdad es que escribo lo que me nace, lo que me inspira, la fotografía o la ilustración. Si me nace porque tengo más despierto el lado femenino y me resulta más fácil ponerme en la piel de una mujer a la hora de escribir, lo voy a seguir haciendo.

tags
Gonzalo Romero: «Si son de mierda, no son amores, y si son amores, no son de mierda.».

Sobre los amores de mierda

Cuando habla de los «amores de mierda», ¿lo liga a las llamadas relaciones tóxicas?

Definitivamente. A ver, la expresión ‘amores de mierda’ tiene una trampa. Uno cree que los amores que tiene o tuvo son de mierda. Si son de mierda, no son amores, y si son amores, no son de mierda. No me gusta hablar de relaciones tóxicas porque después, por cualquier duda que uno se quiera sacar preguntándole al otro, ya sos tóxico. Entonces me refiero a eso. Hoy no podés preguntar nada que te duela o te genere duda, porque sos intenso y se define la intensidad como un defecto cuando en realidad es una virtud. Nadie quiere salir con una persona desinteresada, que no le importa o es despreocupada. Entonces, si la intensidad viene del interés, aguante la intensa.

Para ir terminando, usted habla del trato. ¿Por qué piensa que están tan presentes estas situaciones de destrato entre hombres y mujeres?

Primero, porque a pesar de que estemos en 2021, el machismo sigue predominando, incluso entre las mujeres. Chicas que critican a otras por cómo se visten o publican. O también varones que se ponen celosos de sus novias porque ganan más que ellos. Y después, por heridas no cerradas. Por esto que digo, que es más fácil culpar a alguien que me lastimó, pero uno cree que no merece, que no es merecedor porque cree que lo normal es eso, tóxico. Naturalizamos tanto el destrato que lo normal, lo que debería ser, nos parece que es perfecto.

En resumen…

Los años pasan y las tecnologías de cortejo -en términos coloquiales, el levante– cambian, pero las problemáticas humanas siguen siendo las mismas para hombres y mujeres en urbes tan lejanas entre sí como Baltimore y Buenos Aires: las Gigis, Marías y Marios que tienen citas sistemáticamente.

De estas cuestiones habla Gonzalo Romero. Algo tan básico pero que da lugar a tantos malentendidos desde el comienzo del mundo como la comunicación entre hombres y mujeres, la búsqueda de diferentes tipos de afecto -calificados o no como amores- y la valoración de la soledad, definitivamente alejada de un estigma social. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *