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Alisa Kaufman: “Hay que producir lo que se siente, lo que se vino a hacer al planeta”

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos Artista polifácetica, prepara nuevos lanzamientos mientras conjuga su arte con la docencia y reflexiona sobre nuestra misión en el mundo.

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Por Alejandra Palazzo (alepalazzo@hotmail.com)

Autora, compositora, multi-instrumentista. Con una trayectoria distintiva, Alisa Kaufman es una de esas voces y de esas mujeres músicas que no tienen molde. Su último disco ‘Encandilada’ trae luz desde los ríos del jazz, el folklore y un caudal de ritmos, con salida al mar de la originalidad.

En todo comienzo con la música hay una historia. ¿Cuál es la suya?

En mi familia la música era algo cotidiano. Mi madre, de joven, cantaba ópera, mi papá tocaba el piano. Siempre se escuchaba música, especialmente ópera, clásica y tango. A los doce años estudié guitarra, ya había estudiado algo de piano y empecé a cantar temas del rock de aquel momento: Sui Géneris, Charly (García), Spinetta, un poco de todo. Mis dos hermanas mayores esperaban que saliera de clase de guitarra para ver qué había aprendido. Con ellas empecé a escuchar a Los Beatles, a los Rolling y a otros artistas que admiro hasta hoy: Pink Floyd, Emerson Lake and Palmer, Génesis, Peter Gabriel y Joni Mitchell, que fue una música que me impactó mucho y me influenció como compositora.

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Alisa Kaufman junto a su guitarra, una gran amiga.

Joni Mitchell fue una música que me impactó mucho y me influenció como compositora”

Mi padre tuvo un sello discográfico independiente que se llamaba ‘Madrigal’, donde hacían ediciones de canto francés, “Le chant du monde”. Algún vinilo tuvo el arte de tapa basado en dibujos míos. Como él tenía buenos equipos para grabar, yo lo ayudaba y hasta los manejaba. El primer disco de Susana Rinaldi salió por este sello. Rinaldi fue una de las primeras pacientes y alumnas de mi mamá, Susana Naidich, fonoaudióloga. Para mí era habitual estar en contacto con cantantes y actores conocidos, lo que me permitió conocer gente muy interesante, por un lado, y, por otro, desmitificar la fama.

¿Cuándo sintió la necesidad de hacer de la música una profesión?

Para cantar tuve que superar algunas cuestiones, me costó atravesar fantasmas. He dado algunas vueltas, aunque ya sabía que la música era muy importante, la plástica también ocupaba un lugar destacado en mi expresión personal y me gustaba mucho pintar. De a poco empecé a estudiar más ritmos, la música brasilera, que incluí en mis discos, con algunos temas que canto en portugués. También estudié con unos profes que habían armado una cooperativa de músicos. Con ellos empecé a tocar en vivo. Fue una experiencia grupal muy enriquecedora.

¿Cuál sería la parte no visible que la definió como música?

La sensación de mucha intensidad, de emoción profunda, visceral, que me puede producir la música cuando me conmueve. Hoy en día, cuando algo me conmueve, me pongo muy feliz. No me pasa muy seguido porque ya escuché mucho, creo que es eso, conmoverse es una vibración.

Recorrer estilos y no encasillarse: ventajas y desventajas…

La ventaja es que es una elección que uno hace; uno compone en una situación no comercial exclusivamente, en el ámbito cultural con el que se fue formando. Nuestra musicalidad está dentro de nuestra cultura. La escritora Ruth Stone dice que la creatividad está en el aire, que uno toma una idea de la cola y si no la agarra uno, la agarra otro. Todos tenemos acceso a la creatividad y esto desmitifica el concepto de arte y de artista, o genio. No me gusta la ubicación tan egocéntrica de algunos artistas, o de las personas en general.

Cuando estudié la carrera de artes en Filosofía y Letras, me dio mucho gusto leer y pensar a través de autores como Barthes, Benjamin o Adorno, en ellos encontré afinidad. Hoy en día, en Africa , la música, la danza, es arte funcional, tiene una función en la vida cotidiana y espiritual de la comunidad. Nosotros perdemos esa conexión profunda cuando el arte pasa a ser algo comercializable. No porque no podamos vivir de lo que hacemos, pero creo en seguir produciendo lo que uno siente, lo que vino a hacer en el planeta, con esa concepción de que la creatividad está por ahí, a mano, para ser tomada con la propia mirada, la impronta. Siendo capaz de reproducirla o reinterpretarla.

Todos tenemos acceso a la creatividad y esto desmitifica el concepto de arte y de artista, o genio. No me gusta la ubicación tan egocéntrica de algunos artistas, o de las personas en general”

Encandilada’ es la canción que le dio nombre a su último disco. ¿Qué le inspiró a escribirla?

En general, escribo asociando libremente. Atravesada por lo que estoy viviendo, personal o socialmente. La letra empieza con el impacto que me produjo la bomba en la revista Charlie Hebdo.

La letra dice: “cuando un dibujo causa tal explosión, y apenas traza una línea de dolor…”. Creo que surgió de sentirme parte del entramado de energías, parte de seres, del universo, de la humanidad. Empezó con esta imagen y derivó en las cosas que estaba viviendo en ese tiempo.

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Polifacética. Alisa Kaufman, en conexión con su piano.

¿Cómo encuentra lo que busca en la música?

A veces me encuentra ella a mí y a veces la busco. He tenido distintas maneras de trabajar, variadas: primero la letra, después la música, o al revés. Trabajo con la guitarra y con el piano, según la melodía, elijo con qué instrumento me parece que va mejor para el tema. Hago un planeamiento básico de los arreglos y los termino con el grupo con el que trabajo.

En la estética de la música, del arte en general, ¿menos es más, o suficiente es más?

Menos es más, generalmente. Mantengo bastante esta premisa.

En Africa, la música, la danza, es arte funcional, tiene una función en la vida cotidiana y espiritual de la comunidad. Nosotros perdemos esa conexión profunda cuando el arte pasa a ser algo comercializable”

Muchas de sus letras hacen alguna alusión a la naturaleza ¿Qué la liga a ella y a esta poética?

Es una de las cosas que me conmueven tanto como la música. Hay una cuestión visual, sensorial, me da mucha alegría, mucha felicidad disfrutar la naturaleza. No tengo que buscar, las imágenes de la naturaleza me salen sin pensar.

Como autora, compositora que hizo giras y vivió en el extranjero, ¿qué diferencias pudo comprobar entre cómo se vive la música en Argentina y en otras partes del mundo?

De lo que viví y lo que sé por otros, nosotros en Argentina tenemos mucho espacio para la investigación; un músico, si toca por trabajo, aunque no sea lo que más le guste, igual tiene un grupo donde hacer lo que le interesa. En otras partes del mundo, no existe mucho eso. Sé de España, sé de Grecia donde estuve y viví. En Londres pasa algo diferente. Estuve de gira y toqué con un músico español y otro israelí que confluyeron allí, y coincidían en que es una de las pocas ciudades donde, tal como aquí, se hace música por placer, aunque no reditúe económicamente.

Además, enseña. Es docente, da workshops y clases de canto… ¿qué la inspira en el trabajo con sus alumnos?

Es uno de mis medios de vida, me encanta enseñar. Me da felicidad que alguien se conecte con la música más profunda y completamente. Cuando alguien no sabe nada y va progresando, el entusiasmo por aprender. Antiguamente, la enseñanza de la música, la armonía, el ritmo, se ha dado de un modo árido y no productivo. La música no es papel, es sonido. Por suerte, hubo gente que modificó esta enseñanza a lo largo del tiempo.

Todo maestro deja una huella. ¿Quién o quiénes la marcaron profesionalmente y qué huella le gusta dejar en sus alumnos?

Gente transformadora como Pepa Vivanco, Gustavo Samela, Alejandro Goldenberg, en pedagogía. Alberto Muñoz en la cuestión artística, en búsquedas de nuevas maneras de componer, más literarias. Ellos produjeron un cambio creativo en mí.

Me encanta enseñar y he tenido grandes maestros como Pepa Vivanco, Gustavo Samela, Alejandro Goldenberg, y en creatividad Alberto Muñoz”

Me gusta que quede la apertura. Todo lo que se estudia sirve; la influencia de cada maestro es importante, mientras no sea nociva. En cuanto a lo que sé que queda de mi enseñanza, es una conclusión que saco porque es algo que vuelve, no porque me lo haya propuesto. Algunos de mis alumnos eligieron la música como profesión, o la musicoterapia. Me gusta acompañar en ese proceso, tanto a adolescentes como a adultos también. Sé que la gente se va distinta de mis clases, diferente a como llegó. Me lo suelen decir seguido y es una hermosa satisfacción.

Discografía de Alisa KaufmanAño de edición
Encandilada2017
Gotas que caen2014
El río canta2009
Epílogo lunar2004
Viaje 2000

Hablando de maestros, en Buenos Aires organizó una masterclass dictada por el internacionalmente reconocido cantante Bobby McFerrin, con una enorme repercusión entre los cantantes de música popular de nuestro país. ¿Cómo fue esta experiencia?

Era un sueño verlo en vivo. Surgió a partir de estar trabajando en la Universidad de San Martín. El workshop fue organizado junto a Marcos Vidret, musicoterapeuta amigo. Con impulso y gran trabajo de producción, lo logramos. Aprendimos mucho. El encuentro fue en el Centro San Rafael, en Ramallo y fue una gran experiencia, inolvidable y hermosa para todos los interesados.

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Todos sus discos están en Spotify. ¿Cómo se lleva con el cambio tecnológico?

Resignación por un lado, y realidad, por otro. Mi último disco tiene pocas copias físicas. Cuando empecé a grabar fue en cd. En el año 2000 salió mi primer disco, ‘Viaje’. Tengo discos y los adoro, pero ahora la propuesta es escuchar desde las plataformas digitales.

Era un sueño ver a Bobby McFerrin en vivo. La posibilidad de traerle a Argentina surgió trabajando en la Universidad de San Martín. Lo organizamos con Marcos Vidret, musicoterapeuta amigo, y fue una gran experiencia”

¿En qué proyecto trabaja ahora?

Estoy dirigiendo proyectos de otros, grabaciones de discos y desde hace un tiempo empecé a incursionar en la filmación y edición de videos. Compuse un tema a partir de imágenes que filmé, uniendo mis dos mundos, imagen y sonido. El año pasado pude editar ‘Sierra’, que está en mi canal de YouTube, componiendo la música a base de lo que había filmado. Es un campo que me resulta muy interesante, un área que me permite investigar, experimentar, una tarea muy laboriosa que me gusta mucho.

Para terminar, otra parte de su letra dice “si toda voz encandilada con su canción nos abre un poco más el corazón”. Encandilar ¿ enceguece o ilumina?

Tiene un sentido particular. Por un lado es la voz que está embelesada con el sonido que produce y es una retroalimentación, aunque “encandilar” también enceguece y se pierde noción de lo demás. La otra acepción es la que prefiero: la canción que enciende su candil y te ilumina.

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