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Por Bernardo Falvella (ber_falve@hotmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Alejandro García nació en Quilmes, es periodista y representante por su distrito de la Unión Nacional de Clubes de Barrio (UNCB), una organización sin fines de lucro que tuvo origen en el partido bonaerense de Avellaneda en 2007, en la que se desempeña armando propuestas y proyectos comunicacionales para presentar a los distintos organismos del Estado.

Con una mirada plural y comprometida con la realidad social, la Unión Nacional de Clubes de Barrio agrupa a entidades de todo el país y tiene filiales en quince provincias de Argentina, especialmente en los principales distritos de la provincia de Buenos Aires.

En una charla con El Café Diario, García cuenta el significado que tiene esta ONG, fundada con el objetivo de solidificar el vínculo entre los clubes barriales y los vecinos.

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Alejandro García junto a Diego Indycki, presidente de la filial Quilmes y Pablo Arburúa, Director de Abordaje Territorial en el INAES, durante una charla brindada en el club Juventud de Bernal.

¿Cómo nace su interés de involucrarse en el trabajo barrial a partir de los clubes?

Por un trabajo que venía realizando junto al Municipio de Quilmes entre los años 2007 y 2015. Luego me fui vinculando al área de Deportes y comencé a interiorizarme en la situación de los clubes, al punto de haber llegado a recuperar una institución que estaba tomada por narcos y delincuentes. A partir de estas experiencias decidimos armar una filial en Quilmes.

¿Qué objetivos persigue la Unión Nacional de Clubes de Barrio?

Somos los principales impulsores de la Ley Nacional de Clubes de Barrio, cuyo principal objetivo es que desde el Estado se pueda regularizar administrativamente a las instituciones. Las cuestiones burocráticas suelen retrasar el cumplimiento de estas metas, pero para eso estamos nosotros, para hacernos escuchar y reclamar por estos derechos.

La organización promueve una mirada federal. ¿Cómo se trabaja junto a las provincias?

Nuestra organización cuenta con una mesa nacional, con la que gestionamos respetando las singularidades de cada lugar. Cada provincia y municipio tiene sus particularidades, donde se tienen en cuenta las distancias, los costos y lafalta de recursos. Por eso cada gobierno provincial además implementa su estrategia regional, y cada municipio tiene sus propias iniciativas para gestionar en su localidad, sin desviarse de los objetivos generales. Obviamente este trabajo en conjunto no es fácil porque los recursos no abundan.

El duro golpe de la pandemia

¿Cómo atravesaron los clubes esta etapa tan compleja?

Como el resto de la sociedad, fue muy difícil, porque además fuimos los primeros espacios que se cerraron en el inicio de las restricciones que impuso el estado nacional. Hoy continuamos viviendo un momento complejo. En su momento desde la organización estuvimos de acuerdo con la decisión sanitaria, ya que la prioridad era cuidar la salud de todos. Durante este proceso los clubes resignificaron su rol, cumplieron función de comedores, centros comunitarios y hasta ofrecieron sus instalaciones para instalar los centros de vacunación. La pandemia mostró la importancia de los clubes de barrio.

Pero más allá de ese costado positivo, la economía de los clubes se resintió.

El problema es que a esta situación económica compleja que vivimos hace más de año y medio le tenemos que agregar el arrastre negativo de los cuatro años anteriores de gestión del ex presidente Mauricio Macri, durante el cual se impuso un aumento indiscriminado en las tarifas de servicios públicos que afectó notoriamente al desarrollo de los espacios barriales. Antes de avanzar, quiero aclarar algo…Nosotros no les pedimos a los políticos que nos apoyen si no quieren, pero sí que no hagan cosas en nuestro perjuicio.

Alejandro García: «Con la asunción de Alberto Fernández volvimos a tener diálogo con las autoridades nacionales»

¿Qué cambios notaron con el cambio de gobierno en 2019?

Primero que nada hay que decir que volvimos a tener diálogo con las autoridades nacionales, algo que destaco porque antes la relación estaba fragmentada, faltaba diálogo institucional. En la gestión de Macri se ejecutaron políticas que perjudican a los clubes, por eso en su momento desde la organización nos manifestamos abiertamente en contra de ellas. Nos opusimos a las definiciones, más allá del color político. En los clubes de barrio podes encontrar distintas miradas políticas… nosotros no le preguntamos a la gente qué piensan al momento de dar una mano.

¿Qué acciones concretas desarrollaron?

A partir de la gestión de gobierno actual participamos de distintas medidas y acciones de política pública, como el Plan «Tu Club en Obra». También en programas de formación y capacitación que brindó el Ministerio de Desarrollo Social. Por su parte, el Ministerio de Turismo y Deportes lleva adelante un Programa para el Fortalecimiento Institucional, donde se destinan fondos para acelerar la regularización de papeles a través del asesoramiento con profesionales.

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Firma de convenio con la Municipalidad de Ituzaingó.

¿En qué consiste el plan «Clubes en obra»?

Se trata de un proyecto en donde cada club debe presentar y explicar cuál es el uso que desea darle al subsidio, en este caso destinado con la finalidad de acceder a materiales de construcción. Una vez que se aprueba el proyecto, se otorgan los fondos a la institución a  través de una tarjeta personal. Luego los clubes deben hacer las rendiciones correspondientes para otorgar transparencia al mecanismo.

Más allá de que el Estado actual está presente, ¿existen problemas de fondo que aún no tuvieron resolución?

Sí. Uno de los grandes problemas que enfrenta la provincia de Buenos Aires y el resto del país es la falta de regularización administrativa. Por sondeos propios, sabemos que entre el 70 y 75 por ciento de los clubes del país no cuenta con papeles en regla, por lo que al no estar regularizados como corresponde, entendemos que la información no es del todo precisa y es difícil tener una estadística real.

¿Cómo se podría solucionar?

A fines de 2014 se votó por unanimidad la Ley Nacional de Clubes de barrio con el objeto de regularizar estas cuestiones administrativas, pero hasta hoy no se está aplicando como debería, aunque seguimos insistiendo.

¿Se abrió finalmente un registro?

Sí, pero sólo para aquellos que tienen los papeles en regla, entonces el avance es limitado, porque a su vez quienes tienen los papeles en regla son los que pueden acceder a los subsidios. La provincia de Buenos Aires comenzó un camino de regularización, que llevará su tiempo, pero considero que es un paso adelante. Además esta ley nacional permitió poner un límite a medidas como el embargo de terrenos propios y regularizar las tarifas.

¿Cuál es la razón por la que aún no se está aplicando correctamente la Ley 27.653?

El problema es burocrático, sobre todo por el aspecto tarifario, donde se cruzan intereses de las empresas privadas con la postura del Estado frente a las necesidades de nuestros espacios. Por eso, antes de los tarifazos de la gestión de Macri nosotros pedimos por una tarifa social, primordial para un contexto de ese tipo.

¿Cuáles son las principales carencias que enfrentan las instituciones barriales en la actualidad?

Eso varía según el tipo de club. Están los históricos, que nacieron a principios del siglo pasado ligados a la comunidad de inmigrantes: italiana, española, polaca, boliviana, entre otras, que lo que más requieren es mantenimiento, por los grandes costos operativos que tienen por sus espacios de recreación deportiva. Después están los clubes más chicos, que tienen otros problemas.

¿Cuál es la situación de las entidades más chicas?

Esos son clubes que fueron surgiendo en el interior y en el conurbano bonaerense y que nacieron con una canchita de futbol. El problema que tienen estos es que prácticamente no tienen baños, o un vestuario… Por eso, en esos casos ya no hablamos de grandes infraestructuras sino de cosas básicas que no se tienen. Y lógicamente, el espacio geográfico y sociocultural en que se encuentre determinado club, contribuye a las problemáticas generales que sufren.

¿Qué papel cumplen los vecinos en esta lucha de mantener en pie a los clubes de barrio?

Su rol es fundamental, porque al club lo hacen los vecinos. El o la dirigente es un vecino más, pero que sacrifica tiempo personal para dedicárselo a la institución. Sin estos aportes, los clubes serían una cáscara vacía. El vecino a su vez tiene distintas percepciones respecto a la ayuda que reciben por parte del Estado, por lo que no existe una opinión unificada. Esto se debe a que tal vez hay municipios en donde se palpa más la ayuda del Estado, por ejemplo en Avellaneda, Almirante Brown o San Vicente. Cuando esto ocurre hay un gran reconocimiento.

¿La sociedad argentina es consciente de la importancia que tienen los clubes de barrio como espacios de contención social?

Yo creo que sí y lo reconocen en el vínculo diario. El problema es que nuestra organización, al no tener una posición política partidaria, a veces cuando llega el momento de tomar decisiones quedamos un poco apartados de las prioridades políticas. Lo positivo es que como ahora estamos organizados a nivel nacional, tenemos capacidad de levantar reclamos y hacernos escuchar para que no se olvide la función relevante que cumplimos.

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Firma de convenio junto a Marina Lesci, presidenta de la UNCB; Diego Indycki, presidente de la filial Quilmes y Damián Karalitzky, coordinador PBA Centros de Acceso a la Justicia.

Hace poco se aprobó la Ley de Alivio Fiscal que condona deudas pasadas y que beneficia a los clubes. ¿Esto es así, realmente?

Es una muy buena noticia. Era injusto que los clubes estando cerrados durante tanto tiempo de pandemia tuvieran que hacerse cargo de una situación que ya venía mal de arrastre y que encima empeoró en este contexto económico. Había mucha deuda acumulada y no se podía pagar ya que los clubes no contaban con ingresos mensuales.

¿Cómo ve el futuro de los clubes de barrio?

Las expectativas son muy buenas, fundamentalmente porque hay un reconocimiento social a la importancia que tienen. Por otra parte, es la primera vez que los clubes tienen una organización de este tipo. Antes cada uno se dedicaba a su institución, pero desde hace catorce años estamos agrupados y fortalecidos, por lo que todos trabajamos con un objetivo en común. Lo bueno es que, cuantos más somos, más fuerza toman nuestros reclamos y ahí radica mi optimismo para lo que viene.

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