Alejandra Palazzo: “Hago arte para dar lo que puedo compartir”

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos Ale Palazzo se define sensible, intuitiva, y sobre todo, una autora que canta. Presenta ‘Estrellas marcadas’, su disco debut. Arte en El Café Diario.

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Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

Por Fabiana Polinelli (fabiana.polinelli@gmail.com)

Dueña de una voz dulce y melodiosa, Alejandra Palazzo acaba de editar su primer disco, ‘Estrellas marcadas’, un trabajo discográfico hecho a pulmón que es mucho más que un puñado de canciones para esta “autora que canta”, como a ella misma le gusta definirse. Hablamos de arte.

Llegar al álbum fue para ella “verificar una pasión”. Fue hacer realidad un sueño y haberse animado a dar un gran paso creativo, más allá del tiempo.

¿Qué caminos recorrió hasta llegar a su primer disco?

Hace mucho tiempo que trabajo en temas creativos como productora de contenidos, con escrituras diversas, literatura, ediciones. A la vez, la música siempre estuvo, pero más íntimamente. Desde siempre me gusta componer y tengo varias canciones escritas.

Por diversos motivos, la música quedó como bajorrieleve de todo lo demás. Cuando logré reconectarme, me animé a recorrer el camino hacia la posibilidad de envasar en disco… La música ha sido parte de mi vida desde siempre. Estudié piano y guitarra, mi viejo era estudiante de violín, mi abuelo tocaba la armónica y mi bisabuelo el acordeón.

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Alejandra Palazzo dice que pudo reconectar con la música después de hacer
un curso de Psicogenealogía. (Foto: Daniela Rodríguez)

Viví las fiestas bien típicas de los tanos y además llevo conmigo toda la música que escuché. Creo que es una ligazón imposible de romper lo afectivo de la música. Ese es mi camino. Una profunda conexión afectiva desde la infancia.

«La música está en el inconsciente»

Creció rodeada de músicos y de música…

Si, pero de músicos que ejecutaban por recreación, no por carrera o por profesión. Lo disfrutaban como una ocasión especial. Y en mi casa se escuchaban muchísimos discos. En cuanto a influencias, soy terriblemente mixta y tengo una apertura que me permitió disfrutar de todos los estilos musicales. Creo que la música está en el inconsciente y es parte de la vida más allá de las modas. Son las nanas que te cantó tu mamá, o tu abuela; los instrumentos que te hicieron vibrar, todo lo que va formando tu útero musical… Mi mamá era italiana y escuchaba música de su tierra, desde canzonettas napolitanas hasta los temas románticos. De ahí me quedó una veta de romanticismo muy fuerte.

¿Vivió la época del furor por los cantantes italianos, en los 70?

Exactamente. Hay una anécdota que dice mucho. Mi abuelo, que estuvo en la guerra como tantos abuelos italianos inmigrantes, solía escuchar un tema de Iva Zanicchi, ‘La orilla blanca, la orilla negra’ y me decía “ascolta, ascolta” (“escucha, escucha”). Y recuerdo cómo se emocionaba porque en la letra habla un soldado. Así percibí por primera vez cómo la experiencia de la vida está ligada a la música, existencialmente. Más allá de ese recuerdo impactante, en mi casa se escuchaba a Nicola Di Bari, a Mina y otros.

Creo que la música está en el inconsciente y es parte de la vida más allá de las modas, son las nanas que te cantó tu mamá, o tu abuela; los instrumentos que te hicieron vibrar, todo lo que va formando tu útero musical»

Después cuando murió mi mamá, a mis 13 años, pasé a estar al cuidado de mis tías paternas, y con ellas y mis primas escuché de todo también: a la música italiana se agregó la brasilera, Roberto Carlos, Gal Costa, y la española con (Joan Manuel) Serrat… Con mis primos conocí el rock y el pop, desde Led Zeppelin hasta Culture Club. Me encanta la música de los ’80 y ’90. No podría no mencionar a Silvio Rodriguez y la trova cubana, a quienes descubrí en el secundario también, con una atracción total hacia la poesía.

‘Palabras de Rilke’, uno de los temas que integran ‘Estrellas marcadas’

¿Y rock nacional?

Sí, en los ochenta, ya siendo adolescente, recuerdo haber ido a todos los recitales de Raúl Porchetto, cuyas melodías son inolvidables. También escuchaba a (Luis Alberto) Spinetta, (Juan Carlos) Baglietto, Silvina Garré, León Gieco y los grandes de aquella época que resurgían después de la Guerra de las Islas Malvinas. Y los grupos que estaban de moda, los Abuelos de la Nada, Soda Stereo.

Pero no llevo cuenta de si fueron influencias. Reconozco más bien épocas y gustos… No me cerré nunca en ningún estilo musical. Por otro lado siempre me pregunté por qué había que definirse en ello. En realidad, no es necesario. Toda la música es un gran lenguaje y un gran conector energético.

«Disfruto más la cocina de la música»

¿Cómo es su proceso de composición de temas?

Para mí la música fue siempre muy intuitiva, y así es como compongo, que es lo que más me gusta, lo que más disfruto, la cocina de la música. El proceso es algo tan personal que no podría describirlo. Sólo sé que algunas canciones vienen sin buscarlas y otras son búsquedas que llegan a la meta. Cuando armonizan la palabra y la melodía, está lo principal. Lo que sigue es un trabajo de embellecimiento, la instrumentación, los arreglos, etcétera.

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Ale Palazzo junto a los músicos que participaron de la grabación: Alisa Kaufman (dirección musical), Leandro Alem (percusión), Octavio Caruso (guitarras), Jonathan Biloni (bajo) y Esteban Kahayan (grabación, mezcla y masterización). (Foto: Daniela Rodriguez)

Mientras tanto, trabajó como escritora…

Mi trayectoria es muy variada. Empecé en una editorial, oficialmente, escribiendo una biblia para niños que me encargaron. También escribía paralelamente en publicidad, como redactora. Y un día me acerqué al mundo de la literatura infantil, con cuentos y poesías para niños, algo que me encanta. Me divierte escribir. He realizado material para escuelas, ediciones de libros completas, di talleres para chicos y trabajé en la producción gráfica editorial también, algo que hago hasta hoy en la generación de contenidos.

¿Y cuál fue el camino más atractivo en esta búsqueda artística?

Laboralmente, me gusta mucho lo que hago. Prefiero que las palabras digan más que lo que dicen, y lo aplico en todo lo que realizo. Y eso se lo debo a las personas que me ayudaron a descubrir el arte dentro de mí, como Susana Torres Molina, con quien realicé, en mis comienzos, talleres de investigación creativa. Tuve la suerte de vivir experiencias que marcan mucho en cuanto a la búsqueda más auténtica y a la calidad.

Prefiero que las palabras digan más que lo que dicen, y lo aplico en todo lo que realizo»

También Marta Álvarez, una gran maestra literaria, traductora y poeta, persona de profunda sabiduría, que me enseñó mucho más que literatura. Además nos convertimos en grandes amigas. Con ella viví la literatura de los bares y cafés que no están en los libros, o sí. Hay aprendizajes que no pueden describirse así nomás, porque están basados en procesos reales de vida. Y cuando te acompaña gente cuyo interior está íntegramente habitado, la transmisión es una gloria.

El proceso de volver a la canción

¿Cuál fue el impulso para la reconexión total con la música?

Como me gusta todo lo humanístico, hice especial hincapié en la Psicogenealogía, que es un tipo de terapia más ligada al árbol genealógico y lo heredado, que invisible o no, está ahí. Empecé a estudiar con un gran profe en la materia, Enrique Piñeyro, y haciendo un ejercicio que describe el átomo social, nos proponen escribir una cantidad de palabras importantes relacionadas a nuestra vida.

Cuando terminé, todo lo escrito se relacionaba con la música. Allí empezó el proceso, siendo más consciente de lo que estaba necesitando. Un deseo olvidado. Debía pasar esa barrera impuesta por el afuera, a una edad, los 50, donde te desconsideran bastante.

Es muy cruel la sociedad en ese sentido. Se castiga a quien madura, mucho más si tenés algo para objetar y para desmentir. Hoy más que nunca vivimos injusticias terribles en este sentido, culpa de una sociedad que hace de lo efímero y pasatista un modum vivendum, que pasa por encima de los sentires más reales y verdaderos, y que privilegia la imagen al contenido.

La sociedad castiga a quien madura, y vivimos injusticias terribles en este sentido; hace de lo efímero y pasatista un modum vivendum que pasa por encima de los sentires y privilegia la imagen al contenido»

Entonces, retomó el mundo de la canción…

Sí, en una ida a Mar Azul en invierno, la salida del arco iris sobre la playa y unas meditaciones compartidas me dieron el empujoncito necesario para ir en busca de la primera piedra. Tenía el material y tenía ganas de incluir cosas nuevas. Releí todo, necesitaba tomar clases de canto y buscar la dirección musical. Una instrumentación, y quien me diera otra mirada. Me encontré entonces con Alisa Kaufman, reconocida docente de canto, multiinstrumentista y compositora. En las primeras clases ya encaré las averiguaciones para la aventura de grabar.

Y así fue.

Sí. Alisa escuchó mis canciones y le gustó el proyecto. Ella tomó la dirección musical y yo me convertí, además, en mi propia productora. Grabamos, y se masterizó con un experto en el tema, Esteban Kahayan. Fue un proceso que disfruté muchísimo. Todo estuvo listo y, más tarde, me conecté con la gente de Acqua Récords, destacado sello independiente, quienes lo aceptaron. Con buena música y buenas letras no era imposible estar en el catálogo de un sello discográfico. El disco incluye ritmos de Latin jazz, fusiones y aires de ritmos latinos.

Videoclip de ‘Sagrado corazón’, otro de los temas del primer disco de Ale Palazzo

«Una asignatura pendiente que terminó»

¿Y cómo se siente con el disco en la mano?

Siento que la asignatura pendiente se terminó. Para algunos puede ser un éxtasis, para mí es una paz tremenda. Hacer algo lindo y que te da paz, ¿qué más se puede pedir? Hay muchas formas de encarar este asunto y una de las más avanzadas es hacer y no mirar afuera. Tengo más orgullo aún porque lo hice en el peor momento del país y en un año particularmente difícil para mí, en el que me di cuenta de cuánta fortaleza se puede tener.

Por eso digo que cierta parte del ambiente es cruel, porque condena proyectos, personas, en base a prejuicios, egos y poderes que nunca faltan. Y también como mujer, en un momento mundial donde estamos tomando un protagonismo más fuerte. Es interesante romper con las estructuras de los prejuicios a través de lo artístico.

Estoy agradecida a la vida y a las personas que ayudaron a que esto se concrete, a las que se brindaron de todo corazón en el proyecto, especialmente, a mis amigas y a mi padre, que fueron un apoyo total para mí.

En un momento mundial en el que las mujeres estamos tomando un protagonismo más fuerte, es interesante romper con las estructuras de los prejuicios a través de lo artístico»

¿Por qué el nombre ‘Estrellas marcadas’?

Me atraen el cielo, sus astros, sus estrellas, y tuve oportunidad de ver cielos increíbles en el sur, en la costa, con estrellas cercanas que me fascinaron. Aparte, todo lo que es astronomía me encanta. Y leyendo sobre astrofísica, me entero de que las estrellas marcadas son las que tienen mayor capacidad de luz e iluminan a los cuerpos celestes que tienen alrededor y a otras estrellas.

A base de eso y por asociación, pensé en las canciones como estrellas. Iluminan, clarifican, transmiten mensajes. De ahí sale el poema, la canción y el nombre del disco. Y para ilustrar la portada, quería fotos especiales. Empecé a averiguar y conocí a Ezequiel Bellocchio, un astrofotógrafo argentino muy bueno, cuya obra está en las redes comoAstropilar’, y me cedió unas fotos hermosas. Este proyecto es un trabajo que se hizo con amor y que convocó a gente hermosa, con aportes muy amigables.

El tema que dio nombre al disco, ‘Estrellas marcadas’.

Quiero recalcar que también es un tiempo muy complicado para compartir con otros. La generosidad no es algo que se encuentra fácil y la gente está acostumbrada a pasarla mal. Pero hay una empatía mayor. Yo digo que es la energía personal, la clase de persona que sos, la honestidad, y todo eso bello que ponés en lo creado, que termina siendo el conector con personas afines.

Así también se construyen vínculos donde hay confianza y seguridad. Dos bienes que también escasean, sobre todo en los ambientes donde hay mucho ego. Se puede ser el mejor en cualquier área, pero la calidad humana es lo que te define: tu ética profesional, tu entrega, tu capacidad para poner lo mejor a pesar de las diferencias.

Hago arte porque lo disfruto, y para dar lo que puedo compartir. El arte es un acto íntimo en sí, pero creo que es una herramienta poderosa y de gran contacto con los otros. Cada uno puede aprender mucho de los lenguajes artísticos. De otro modo, no tendría mucho sentido.

«El futuro recién empieza»

¿De qué tratan los temas del álbum?

Mayormente son poesías a las que le puse melodía, y alguno al revés. Hay una canción que se llama ‘Palabras de Rilke’, donde uní distintos versos de Rainer María Rilke, uno de los más reconocidos poetas de la literatura universal. Usé sus versos para hablar de él, o de todos. Sus conclusiones plenas de sensibilidad y humanismo merecían un homenaje. Lo considero un sabio.

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Los músicos, en plena grabación de ‘Estrellas marcadas’. (Foto: Daniela Rodríguez)

También musicalicé con aires de bolero ‘Insomnio’, un poema para chicos de Silvia Schujer, reconocida y gran autora argentina de literatura infantil, a quien tuve el gusto de conocer y a quien leo con gran placer. La música trasformó el texto en una canción casi diría que para adultos. Me gusta la posibilidad de transformación creativa, de versionar al punto de convertir una cosa en otra. Esa es la maravilla de la creatividad.

Creo que las canciones tratan temas universales: la búsqueda del amor como identidad, como en ‘Sagrado Corazón’; el deseo, como ‘Animal vivo’; o el impacto de ambos, como en ‘Máscara rota’. También hay algo de denuncia con juegos de palabras reflexivos, como en ‘La verdad’. Rondando un aire más liviano, el disco termina con ‘Constelación de un sueño’, la reunión de las voces queridas, una imagen de la mesa familiar, con amigos y seres queridos, una especie de resumen de vida en el estribillo que declara “venimos del amor, somos la luz de un tiempo infinito”.

¿Cómo ve su futuro musical?

El futuro recién empieza. La etapa de producción llevó un año y un par de meses. Estoy en búsqueda de un productor profesional para apoyar el proyecto y la parte ejecutiva. Sola es bastante difícil. También tengo idea de seguir grabando un EP, con una nueva propuesta y otros músicos. Quisiera llegar a trabajar más seguido como compositora. Estoy abierta a lo que venga. El futuro musical es seguir creando, y lo demás se develará con el tiempo, ya sin relojes.

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3 comentarios en “Alejandra Palazzo: “Hago arte para dar lo que puedo compartir”

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