Agua para pocos: qué significa su cotización en Wall Street

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos Wall Street ya cotiza el valor del agua como un nuevo commodity como el trigo, el oro y el petróleo. El negocio neoliberal, y el riesgo para la supervivencia.

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Facundo Torres (facundotorressn@gmail.com)

El mercado de futuros de materias primas de Wall Street, la bolsa de valores más importante del mundo, ha empezado a cotizar el valor del agua. Al igual que el oro, el trigo o el petróleo, el bien más esencial para la vida de las personas se ha convertido desde principios de diciembre en un nuevo commodity. Ha adquirido valor bursátil y empieza a estar sujeto parcialmente a los designios de la especulación financiera. 

Así lo deciden los inversionistas norteamericanos, que tienen prevista una suba del precio del agua en el largo plazo debido a su paulatina escasez. Así, han generado una oportunidad de negocios en donde la población ve una amenaza al acceso libre a un recurso básico para su subsistencia. La justificación oficial, sin embargo, asegura que se trata de una herramienta eficaz para garantizar un uso eficiente del bien, y para poder prever problemas en su suministro.

Wall Street
El toro que representa el capitalismo del Wall Street y la Niña sin miedo, que lo enfrenta.

Precio de referencia

Concretamente, el índice que determina el valor del agua en Wall Street es el Nasdaq Veles California Water (NQH2O), que se basa en la disponibilidad de agua dulce en las cuencas principales del estado de California, en Estados Unidos, y que desde su creación en 2018 ya presagiaba la salida al mercado del agua como activo financiero. En su primer día de cotización, el precio de los futuros de agua en la Bolsa ascendió a 486,53 dólares por acre pie (1.233 metros cúbicos), y en pocos días el mercado llevó el precio hasta los 508 dólares. 

«En general, la oferta y la demanda de un bien están relacionadas con su escasez. En el mercado de capitales, en el que hay muchos oferentes y demandantes, los oferentes empiezan a formar un precio de referencia y ese precio irá subiendo a medida que aumente la escasez del agua potable», explica Laura De Sanctis, gerente de desarrollo del mercado de capitales de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El agua como necesidad básica o bien de cambio

La proyección de un aumento del precio del agua en el largo plazo contrasta con la situación crítica de más de 2.000 millones de personas -alrededor de un cuarto de la población mundial-, que carecen de acceso al agua potable gestionado de manera segura, según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el tema. 

«El agua dulce es una necesidad básica para la vida humana y animal; entonces si el agua potable va a ser un bien tan escaso por el que haya que pagar, la mayor cantidad de gente que la necesita va a necesitar un intermediario», asegura De Sanctis. «El fin último es establecer un precio de referencia. Si fuera un bien ilimitado nadie pujaría por tenerlo. La pregunta es: ¿está bien que el agua dulce se meta en ese mercado?», dispara.

«Estos mercados no vienen a solucionar problemas de derechos humanos, vienen a solucionar problemas de algunos, problemas comerciales, y están jugando con un problema básico de la humanidad. Sería interesante hacer un seguimiento para ver quiénes lo negocian y quiénes están detrás. El tema es problemático y pone sobre la mesa un problema que no debería resolverse de esta manera», agrega.

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El agua, un bien común, en los mercados.

Impacto ambiental

Además de tratarse de la Bolsa de Valores más importante del mundo, la salida al mercado de los futuros del agua bajo el índice NQH2O es relevante porque Estados Unidos es el segundo consumidor mundial de agua detrás de China, y California, en particular, es mayor consumidor a nivel estadual del país. Se trata, por tanto, de una de las regiones con mayor consumo de agua potable en el mundo, principalmente por la gran demanda del sector agrícola, y con gran capacidad de fluctuar el precio del bien ante cualquier eventualidad de índole climática o productiva.

A principios de 2020, por ejemplo, los incendios forestales fuera de control tuvieron un impacto ambiental significativo que generó escasez de agua en todo el estado de California, provocando un aumento del 66% en el índice del precio del agua en menos de un mes, entre fines de abril y mediados de mayo.

«Todas estas prácticas son sabidas, esperables y van profundizando cada vez más el cambio climático, generando estos efectos adversos para el medio ambiente», analiza Victoria Dunda, referente de la ONG ecologista El Paraná No Se Toca. «Se trata de adecuar los sistemas productivos a las condiciones del medio ambiente y no al revés», sostiene.

La mercantilización de la vida

Las autoridades de Chicago Mercantil Exchange (CME Group), el mercado de derivados más importante del mundo, y responsable de que el agua empiece a cotizar en la Bolsa, se han encargado de justificar su acción como una herramienta para la gestión de riesgos, que en la práctica -supuestamente- permitirá un uso más eficiente del agua potable. 

Agua AySA
La planta San Martín, potabilizadora de agua de AySA en Buenos Aires.

«No hay que entrar en la trampa de la mercantilización de los bienes esenciales a la vida. Es la clásica justificación neoliberal crematística que busca solucionar los problemas poniéndole un precio a todo. Pero hay un límite grande que no podemos dejar pasar», asegura Dunda al respecto. «Lo que más preocupa es el silencio dentro de los organismos de derechos humanos como la ONU, que podrían ser un actor de gran peso pero deciden no decir nada al respecto», subraya.

Por su parte, desde Greenpeace Argentina destacan la importancia de hacer un uso más eficiente del agua pero desde una perspectiva que tenga en cuenta el cuidado del medio ambiente y el consumo humano. 

«Es importante y necesario sincerar los costos del agua en los procesos productivos, de lo contrario ocurre un despilfarro y un subsidio fáctico por parte de industrias que nada tienen de sustentables, como la minería y la agroindustria, entre otras«, destaca Leonel Mingo, coordinador de la campaña de clima y energía de la ONG.

«En los hechos, la crisis climática alterará los ritmos de precipitaciones en el planeta, haciendo que en muchos lugares el agua sea cada vez más escasa. Estos mecanismos que transforman el agua en una mercancía -alerta Leonel Mingo no garantizan que el agua esté más cuidada y protegida. Por el contrario, provocarán un aumento de su precio haciendo más difícil y costoso su acceso».

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