2018 ha marcado un antes y un después en el feminismo.

2018 ha marcado un antes y un después en el feminismo.

2018, año bisagra para la mujer argentina y el feminismo

2018, el año en el que las mujeres comenzaron a cambiar el mundo. Qué pasó, y qué buscará el feminismo en 2019.

Por Daniela Vargas (danielabrendavargas@gmail.com)

Los primeros días de 2019 llegan con temas en la agenda pública que han sido recurrentes en el año anterior gracias a la lucha que los movimientos feministas vienen sosteniendo. Un caso de violación en manada en Miramar inunda los programas televisivos y las redes sociales, seguido por otras denuncias similares en diferentes puntos del país.

Hacemos zapping o scrolleamos la red social Twitter y vemos discusiones sobre el lenguaje inclusivo, el cupo femenino, la diferencia entre juguetes para niños y para niñas, los polémicos dichos de la nueva Ministra de la Mujer brasileña y una lluvia de etcéteras que no se veían en tal medida hace apenas un par de años atrás.

Implicancia social

Para entender esta agenda, la cual está en los medios y también en boca de funcionarios públicos y aspirantes a conseguir un cargo este año de elecciones, es necesario comprender qué sucedió el año anterior, y qué viene ocurriendo con el feminismo desde hace tiempo. No es cuestión de un día para otro que en una mesa navideña se hable sobre el aborto legal.

No es por pura simpatía que en Intrusos se invite a Luciana Peker o Malena Pichot a debatir. Esto responde a un proceso que viene atravesando la sociedad en su conjunto y, quizá, a un intento de no quedarse afuera. No se explicaría de otra forma el tuit de Mauricio Macri ante la denuncia de Thelma Fardin.

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2018, el año en que las mujeres impulsaron el verdadero cambio.

El año verde

2018 fue un año que logró visibilizar la lucha feminista más que cualquier otro, ganando un apoyo masivo excepcional. La marea verde empapó las redes y las calles, y pareciera ser que ya no hay marcha atrás.

La primera parte del año estuvo teñida del debate por el aborto, propagado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, con más de 13 años de trayectoria. La palabra misoprostol lideró las búsquedas en Google y la discusión llegó luego a la ficción argentina de la mano de 100 días para enamorarse. El 8 de marzo, fecha en que se celebró el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans, encontró a miles de ellas en las calles y, a pesar de que la consigna era vestirse de violeta, el verde arrasó.

Durante esos meses, la sociedad toda se vio discutiendo sobre la necesidad, o no, de aprobar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Muchos casos de mujeres que murieron debido a la práctica de abortos clandestinos fueron virales en las redes y, así, tomados por los medios masivos de comunicación y por los discursos de los legisladores en el Congreso. El 14 de junio la Ley logró media sanción en Diputados, pero no llegó a conseguir los suficientes votos en el Senado en agosto y, por esto, el aborto sigue siendo clandestino. Los pañuelos verdes, sin embargo, continúan en las mochilas y carteras de muchas.

Ley de Educación Sexual Integral

La discusión sobre el aborto vino acompañada por la exigencia de que la educación sexual sea un hecho. La Ley de Educación Sexual Integral está vigente desde 2006 pero no se aplica correctamente. Es por esto que las banderas enarboladas durante la marea verde hicieron tanto hincapié en esta demanda como en la necesidad de que el aborto sea legal. “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, se lee en los pañuelos.

El 4 de junio fue la marcha #NiUnaMenos, un movimiento que nació en 2015 “ante el hartazgo por la violencia machista”, y en cada convocatoria reúne a las mujeres en las principales calles de todo el país bajo la consigna “Ni una menos. Vivas nos queremos”. Este colectivo logró darle una marcada visibilidad a la cantidad de casos de femicidios que hay en Argentina e implantó la utilización de esta palabra en el ámbito público -antes se le solían denominar “crímenes pasionales”-, lo cual implica nombrar un suceso por lo que realmente es: asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres.

A la vez, empieza a ganar conocimiento el concepto de feminicidio, que implica que el asesinato, además de ser un femicidio, es responsabilidad del Estado, el cual es el encargado de prevenir y dar respuesta efectiva a los crímenes relacionados a la violencia de género. Este año, la marcha se pintó de verde y se leían carteles como “Ni una sola mujer muerta por aborto clandestino”.

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2018, el año en que comenzó a caer el patriarcado y a modificarse el paradigma cultural.

Avaladores mediáticos del horror

2018 se caracterizó, además, por el “No nos callamos más”. Así, los repudios a comentarios machistas, misóginos y homofóbicos de famosos se hicieron masivos: la definición de maternidad de Facundo Arana; la frase de Cacho Castaña “si la violación es inevitable, relajáte y gozá”; el comentario de Roberto Pettinato sobre el acoso: “sucede porque la otra persona tarda mucho tiempo en decirte que no quiere coger con vos”; la pregunta de Nicolás Repetto a una chica acosada en el subte: “¿cómo estabas vestida?”, y a otra víctima “¿vos sos secuestrable?”.

Estas son todas expresiones que ya no se toleran y, gracias a las redes sociales, su repudio se vuelve viral. Es así como “El gran diario argentino” (Clarín) tuvo que salir a aclarar que la nota sobre la niña violada en un camping de Miramar “dio lugar a una interpretación distinta a la intención buscada”.

Esto no implica ni un giro editorial, ni marcar la necesidad de tener perspectiva de género, sino que sigue siendo el mismo diario machista que conocemos. Sin ir más lejos, dos días después de su aclaración, el diario realiza una nota sobre “el enamorado” de Nahir Galarza, reproduciendo la imagen de mujer como objeto sexual. Sin embargo, estamos hablando del medio hegemónico y de un hecho inédito: es la primera vez que realiza una aclaración sobre una nota.

¿Hay olor a cambio de época?

A pesar de los avances en términos de conciencia feminista, en la sociedad siguen existiendo masivos episodios que indican que seguimos estancados en el patriarcado. Hechos como el vergonzoso fallo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata nos hacen pensar que nos encontramos en la era medieval.

Este Tribunal consideró que la muerte de Lucía Pérez -la joven drogada, asesinada y empalada- no se enmarca dentro de la figura de femicidio, y sus agresores fueron condenados, no por el aberrante crimen de la joven de 16 años, sino por el delito de vender drogas ilícitas.

Lo que sí se puede afirmar es que la sociedad no se calla más, y el rechazo social que recibió este hecho, como muchos otros que ocurrieron durante el año que dejamos atrás, nos hacen pensar que hay un futuro feminista posible. Es así como las fechas en que las agrupaciones de mujeres que se reúnen en pos de la lucha feminista continúan a pesar de las malas noticias, haciéndose cada vez más fuertes. Esto se vio el 13 de octubre pasado, cuando se celebró el Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew agrupando alrededor de 50 mil personas de todo el país. Otra vez, marea verde.

El año culminó con dos denuncias por violación que se repudiaron masivamente. Primero, a Rodrigo Eguillor, quien está procesado con prisión preventiva por abuso sexual con acceso carnal. Días mas tarde, Thelma Fardin denunció públicamente a Juan Darthés por violación, acompañada por el colectivo de Actrices Argentinas.

Esta denuncia se transmitió en vivo por los medios masivos de comunicación y provocó la reacción de la sociedad en su conjunto. El hashtag #MiráCómoNosPonemos se hizo viral, y muchas mujeres se animaron a denunciar públicamente y en términos judiciales a hombres por los cuales fueron abusadas o acosadas.

Romper

Así, los movimientos feministas que vienen trabajando hace muchos años lograron en 2018 un apoyo masivo que dio como resultado esto que hoy vivimos: la discusión acerca de nuestra sociedad patriarcal, la necesidad de romper determinadas costumbres, la urgencia de la sanción y aplicación de determinadas leyes, la falta de perspectiva de género que hay en los organismos públicos, en la Justicia y en los medios de comunicación.

Claro que lo que sucedió en 2018 no es suficiente, y no basta con que el Estado ponga carteles en los transportes públicos con lenguaje inclusivo, pero el camino para construir una sociedad con igualdad de género está trazado y es gracias a los movimientos feministas.

Esto no sucede de un año a otro y, como decía Simone de Beauvoir hace 70 años, estamos atravesando un proceso. Hoy, la clave está en la juventud, en las pibas que se pusieron el pañuelo y salieron a la calle a reclamar, a gritar, a discutir, a cuestionar y a luchar.

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En 2019 las mujeres redoblarán sus esfuerzos para que el aborto sea Ley.

¿Qué nos espera para 2019?

Una de las enseñanzas más importantes de 2018, a tener en cuenta este año, es la gran repercusión que logran las luchas cuando son organizadas: tanto la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito como la denuncia de Thelma Fardin tuvieron detrás un colectivo preparado para dar pelea al reclamo y, gracias a ello, el resultado fue un gran apoyo de las mujeres de todo el país.

2019 nos encuentra en una realidad teñida de feminismo. Por un lado, se volverá a presentar el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. A la vez, comienza a regir la Ley de Paridad de Género para cargos legislativos. Restará ver si los funcionarios estarán o no a la altura de lo que los feminismos reclaman.

OKtubre

Sin duda, las elecciones que se avecinan se presentan como la posibilidad de hacer de las banderas alzadas por los movimientos feministas verdaderas propuestas políticas. En el año que dejamos atrás ya vimos cómo estos reclamos son defendidos por sectores de diferentes partidos políticos. Sin embargo, muchas organizaciones feministas no se ven representadas por los feminismos de derecha, los cuales plantean la ampliación de derechos pero dentro del marco del capitalismo neoliberal que hoy conocemos.

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